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Bettina Brentano, romántica y luchadora

mayo 23, 2017

    

No proletaria, pero madre burguesa, ilustrada y de coraje: Bettina Brentano

No es la primera vez. Cuando elijes mujeres para testimoniarles un homenaje en esta página, te señalan que es por temor o calculado disimulo. Que lo haces para ocultar el “machismo” inscripto en tus genes o bien como refugio ante la supremacía del género en notoria etapa ascendente.  Vaivenes de la μητριαρχία en la cambiante peripecia histórica humana, ver  https://www.youtube.com/watch?v=jS-B5EvVTwU .

Palidecida ya que no marchita tu admiración de siempre hacia las que luchan, emancipadas sin dejar de ser bellas, dicen que ya no recuerdas sino a las muertas. Que tan solo mencionas a las que brillaron en letras, artes y pensamiento, mas no a las hoy rebeldes contra el hogar opresivo o el burdel asqueroso. Si has exceptuado a tu madre de ese olvido, no fue a sus reclamos de igualdad y justicia que debió esa distinción sino al esmero, amor y sacrificio prodigados a quienes dependían de ella: tu padre y tú mismo.

Con pertinaz hábito adquirido vuelves a las heroínas de siempre, tal vez ultraidealizadas sin admitir parangón con las “madres coraje” que también lo merecen. Usas como pretexto las ínfulas que una infantil curiosidad y el afán investigativo tejen en torno de tus sienes. Sírvanles por lo menos a quienes con sufrida paciencia asisten a tus cursos de alemán, aptos más para el divague pretencioso que para una genuina distribución del pan intelectual.

Hoy te crees convocado a honrar a una romántica de comienzos del siglo 19, época que parece haber afianzado el concepto mismo del romanticismo alemán e inglés como una rebelión contra el neoclasicismo y la ilustración, en nombre de un sentimentalismo bienintencionado capaz de irrogarte escozor ya cuando atravesabas tu propia adolescencia. Lo haces en memoria de Elisabeth Katharina Ludovica Magdalena Brentano, nacida en Frankfurt am Main en abril de 1785 y fallecida en Berlin el 20 de enero de 1859, escritora, novelista, musa tal vez de otras “almas bellas” de su tiempo y hermana del poeta Clemens Brentano. Descendían ambos de una familia italiana oriunda de la Lombardía. Su abuela Sophie von La Roche  fue amiga talentosa de los poetas Wieland y Goethe, quienes fomentaron los vínculos de la nieta (a quien llamaban Bettina)  con personalidades del mundillo literario, entre ellos el poeta Achim von Arnim.

Bettina von Arnim. Quelle: PG 0681f866

De familia burguesa acomodada, a la muerte de la madre Bettina fue hospedada desde 1794 en un convento de ursulinas y educada por su abuela en Offenbach. Desde 1802 vivió residió de nuevo en Frankfurt/Main, donde recibió una esmerada educación privada, especialmente en dibujo y composición musical, incluyendo armonía, contrapunto y estética de sonidos. Fallecida su íntima amiga Caroline von Günderrode, Bettina mantenía un asiduo intercambio epistolar con su hermano Clemens Brentano, correspondencia que ella dio a publicidad en 1844.
También, sin que la amedrentara la diferencia de edades y experiencias, entabló una rica e imaginativa correspondencia con Johann Wolfgang Goethe, a quien conoció en sucesivas visitas a Weimar (1807, 1810 y 1811). Esas cartas fueron dadas a la imprenta en 1835. No está demás recordar que Goethe había nacido en Frankfurt en 1749 y murió en Weimar en 1832.

Bettina contrajo matrimonio en 1811 con Achim von Arnim y tuvieron siete hijos, aunque no se veían a menudo ya que ella había elegido vivir en Berlin y él prefería hacerlo en una hacienda campestre. En 1831 murió Achim, y Bettina se instaló de modo definitivo en la capital de Prusia, donde se hizo activista por los derechos de la mujer. Supo elaborar sus cartas como “novelas epistolares” – un poco en la línea de “Las cuitas del joven Werther” .- A los cincuenta años publicó su primer libro, “Intercambio epistolar de Goethe con una niña “(“Goethes Briefwechsel mit einem Kinde”,1835), iniciado en 1807, posteriormente reelaborado y ampliado con cartas inventadas por ella. Se han descubierto los originales de las cartas y por ellos se ha visto el proceso de reelaboración que sufrieron desde la serena “impersonalidad” de Goethe hasta la versión cálida que de ellas ofreció la autora.

La actitud feminista de Bettina incluía una activa vida política que se expresó en Este libro pertenece al rey (1843). Dedicada al monarca de Prusia, era una sátira social en forma de diálogo entre una mujer y la madre de Goethe y un cura y un alcalde, representantes de la Iglesia y del Estado. Se reúnen para hablar de la situación del país y Bettina pone en boca de la madre de Goethe sus propias opiniones, muy críticas sobre las irregularidades de la administración y la política restauradora que se llevaba entonces; sugiere una monarquía constitucional y hace propuestas concretas para paliar la creciente miseria del proletariado.

Cuando estalló en 1844 una revuelta entre los tejedores de Schlesien (Silesia), las autoridades acusaron a Bettina de haberla propiciado con las investigaciones previas que había efectuado  para escribir su Libro de los pobres, por lo cual renunció a darlo a la imprenta. La obra abarca hasta la época inmediatamente anterior a la  Revolución alemana de 1848  (un clic permite leer detalles de ese movimiento y de sus similares en Austria, Francia y otros lugares).   Independiente y desenvuelta, Bettina gozó de una reputación de epistológrafa sensible y apasionada, pero también de musa romántica, sensible a la cuestión social. A lo largo de su vida, Bettina von Arnim fue adhiriendo a las ideas socialistas; se encontró con Karl Marx y defendió a los judíos y tejedores de Silesia.

Bettina sello

Bettina (Catharina Elisabetha Ludovica Magdalena) von Arnim geb. Brentano

Angaben zur Person http://gutenberg.spiegel.de/autor/bettina-von-arnim-21Geboren am 4.4.1785 in Frankfurt/Main; gestorben am 20.1.1859 in Berlin.

Die Autorin entstammt einer in Frankfurt am Main etablierten italienischen Handelsfamilie. Nach dem Tode der Mutter wurde sie seit 1794 in einem Ursulinenkloster, von ihrer Großmutter, Sophie von La Roche, in Offenbach erzogen. Seit 1802 lebte sie überwiegend in Frankfurt, dort erhielt sie Privatunterricht, u.a. in Kompositionslehre und Zeichnen. Mit ihrem Bruder Clemens Brentano unterhielt sie eine intensive Beziehung, zahlreiche Briefe zwischen ihnen hat sie 1844 selbst veröffentlicht. Seit 1799 war sie mit Karoline von Günderode befreundet. Die enge Beziehung zu Goethes Mutter (seit 1806) und schließlich auch zu Goethe (Besuche in Weimar 1807, 1810 und 1811) ist Grundlage des 1835 veröffentlichten Briefwechsels.
1802 lernte sie Achim von Arnim kennen, als dieser ihren Bruder besuchte. 1811 heiratete sie ihn; die Zeit der Ehe (mit sieben Kindern) verbrachte sie bis 1817 auf  Arnims Gut Wiepersdorf, dann meist getrennt von ihrem Mann bis zu seinem Tode 1831.
Erst nach dem Tode ihres Mannes begann sie die Briefwechsel zu publizieren. Durch das Goethe-Buch wurde sie schnell berühmt und engagierte sich auch politisch. Sie setzte sich für die Wiedereinstellung der in Göttingen entlassenen Brüder Grimm ein und erwirkte, daß der preußische König Friedrich Wilhelm IV. die beiden 1840, unmittelbar nach seiner Inthronisation, nach Berlin berief. Die fiktiven Gespräche zwischen der Mutter Goethes und der Mutter des Königs, die sie 1843 herausgab, enthalten viele sozialkritische Ansätze. Das Buch wurde in Bayern und auch in Preußen verboten. Zur Armenfrage plante sie 1844 eine große Dokumentation; die Veröffentlichung unterblieb, als der Weberaufstand in Schlesien ausbrach und von der Preußischen Armee verhindert wurde.
Den Aufstand von 1848 erlebte sie in Berlin; anonym veröffentlichte sie in diesem Jahr eine Polen-Denkschrift (»An die aufgelöste Preußische National-Versammlung«). Sie stand den Ideen der Frühsozialisten nahe (1842 traf sie sich vermutlich mit Karl Marx), hielt jedoch zugleich an der Idee eines »Volkskönigs« fest.

In dem “Tagebuch zu Goethes Briefwechsel mit einem Kinde” schreibt Bettina über ihre Liebe für Goethe. Wenn sie ihre Liebe beschreibt, erwähnt sie “Mignon,” eine Figur aus Goethes Roman “Wilhelm Meisters Lehrjahre.”

Wenn das Ideal der Romantik eigentlich die Einheit aller Kunstformen ist, dann hat Goethe eine Gestalt geschaffen, die diesem Ideal entsprach. Diese Gestalt ist Mignon, ein Kind in Goethes Bildungsroman und (teils) verschlüsselter Autobiographie, Wilhelm Meisters Lehrjahre.

Mignon ist eine romantische Gestalt, weil ihr ganzes Leben aus Kunst besteht. Sie ist das Theater — sie ist die romantische Literatur — sie schreibt Gedichte. Und sie ist die Musik — sie singt. Mignon ist daher eine wichtige Gestalt fuer die romantische Literatur und Musik. Mignon erscheint im Roman zunächst als Mitglied einer Gruppe von fahrenden Seiltänzern, Springern und Gauklern. Von Wilhelm Meister, dem Helden des Romans, wird sie auf zwölf bis dreizehn Jahre geschätzt; sie spricht gebrochen deutsch, mit italienischen und französischen Einsprengseln. Über ihre Herkunft kann er zunächst nur erfahren, dass ihr Bruder, der ebenfalls zu den Zirkusleuten gehörte und wegen seiner Geschicklichkeit „der große Teufel“ genannt wurde, gestorben ist. Als Mignon vom Leiter der Truppe geschlagen wird, kauft Wilhelm sie frei. Fortan ist sie seine Dienerin, eine Position, die sie auf eigenwillige Art, aber mit Hingabe und Einfühlungsvermögen ausfüllt. Im Verlauf der Handlung nehmen Wilhelm und Mignon zunehmend die Rolle des Vaters und des Kindes an; Mignon entwickelt eine leidenschaftliche Bindung an Wilhelm. Nach einer erfolgreichen Hamlet-Aufführung unter Wilhelms Leitung will sie sich in sein Bett schleichen, muss aber zur Kenntnis nehmen, dass eine Unbekannte ihr zuvorgekommen ist.

Bettina Mignon

              Mignon

Kennst du das Land, wo die Zitronen blühn,
Im dunklen Laub die Goldorangen glühn,
Ein sanfter Wind vom blauen Himmel weht,
Die Myrte still und hoch der Lorbeer steht?
Kennst du es wohl?
Dahin, dahin
Möcht ich mit dir, o mein Geliebter, ziehn!

Kennst du das Haus? Auf Säulen ruht sein Dach.
Es glänzt der Saal, es schimmert das Gemach,
Und Marmorbilder stehn und sehn mich an:
Was hat man dir, du armes Kind, getan?-
Kennst du es wohl?
Dahin, dahin
Möcht ich mit dir, o mein Beschützer, ziehn!

Kennst du den Berg und seinen Wolkensteg?
Das Maultier sucht im Nebel seinen Weg.
In Hoehlen wohnt der Drachen alte Brut.
Es stuerzt der Fels und über ihn die Flut.
Kennst du ihn wohl?
Dahin, dahin
Geht unser Weg.
O Vater, lass uns ziehn!

J.W. Goethe

Von Mignons Liedern in Goethes Text ist dieses besonders wichtig für ein Verständnis von Bettina und ihre Liebe für Goethe.” Die Liebe in diesem Lied ist sehr stark, aber oft verwirrend. Vor allem beschreibt es eine Liebe für eine Landschaft, für die Natur im Süden. “Kennst du das Land?” Mit dieser Frage am Anfang des Gedichts, sehen wir Mignons Sehnsucht für ein anderes Land als Deutschland. Wo liegt dieses Land? Es gibt blühende Zitronenbäume dort und die Orangen sind so wunderbar, daß sie in der Dunkelheit wie Gold glühen. Der Wind ist sanft, nicht stark und mächtig, sondern bequem. Dieses Lied wird von dem Herzen gesungen. Es ist eine Liebe für ein Land, das als Gegensatz zu Deutschland existiert. Es ist ein Gedicht über eine vergessene Heimat, einen südlichen Ort.

Das Gedicht geht weiter und beschreibt ein Haus und danach Berge. Es wird genauso geschrieben wie das Land beschrieben wird. Und am Ende fragt Mignon Wilhelm, “Kennst du es wohl?” Die Sehnsucht ist so stark in diesem Satz. Mignon will, daß auch Wilhelm ihre Heimat kennenlernt. Sie will ihre Liebe für diese verlorene Heimat mit ihm teilen. Wenn er ihre Sehnsucht versteht und ihre Heimat besucht, dann wird er auch sie verstehen.

Betinna von Arnim benutzte dieses Gedicht um ihre eigenen Gefühle zu zeigen. Sie sieht Parallele zwischen sich selber und Mignon. Kennst du mich?, fragt sie Goethe. Verstehst Du mich? Durch ihren Verweis auf “Mignon,” die eine Verkörperung der Sehnsucht nach der verlorenen Heimat darstellt, stellt Bettina ihre eigenen Gefühle dar. Wie Mignon zu Wilhelm, so will Bettina zu Goethe sein. In ihrem Lied hat Mignon Wilhelm “Geliebter”, “Beschützer”, und “Vater” gennant. Diese sind die Rollen, die Goethe für Bettina auch erfüllen sollte. Das wird ganz klar in dem Monument, das Bettina entwarf, nachdem Goethe gestorben war. Da wird Goethe gezeigt, wie Bettina ihn im Sturm erlebte.

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