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Fantasía coral op 80 de L. van Beethoven

febrero 8, 2013

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Textos para Fantasía Coral op 80 de L. van Beethoven

Mucho menos difundidos que los trozos literarios que Beethoven tomó del himno An die Freude para el 4º movimiento de su Novena Sinfonía, los versos que el coro entona en la Fantasía en Do menor op 80 (posteada en kalais el 5.2.2013)  parecen guardar con los de Schiller una analogía de inspiración, tono emocional e identidad ideológica notable, efecto que se aprecia sobre todo en los originales alemanes. Si bien es hoy incierta la autoría de los cantados en la citada Fantasía, se ha querido reproducirlos como complemento ilustrativo de ese post. Por añadidura, se copia un sugestivo pasaje de Michel Tournier encontrado en el volumen de sus Petites proses, donde se alude a impensadas similitudes y diferencias entre novelistas y músicos en cuanto a los modos de componer la frase final de sus respectivas creaciones.

 

 

Schmeichelnd hold und lieblich klingen
unsere Lebens Harmonien,
und dem Schönheitssinn entschwingen
Blumen sich, die ewig blühn.

Fried' un Freude gleiten freundlich
wie der Wellen Wechselspiel,
was sich drängte rauh und feindlich,
ordnet sich zu Hochgefühl.

Wenn der Töne Zauber walten
und des Wortes Weihe spricht,
muß sich Herrliches gestalten,
Nacht und Stürme werden Licht.

Äuß're Ruhe, inn're Wonne
herrschen für den Glücklichen.
Doch der Künste Frühlingssonne
läßt uns beiden Licht entstehn.

Großes, das ins Herz gedrungen,
blüht dann neu und schön empor,
hat ein Geist sich aufgeschwungen,
hallt ihm stets ein Geisterchor.

Nehmt denn hin, ihr schönen Seelen,
froh die Gaben schöner Kunst.
Wenn sich Lieb' und Kraft vermählen,
lohnt den Menschen Göttergunst.



…¿Cuenta una historia la música?

 

Sin duda alguna, y de la manera más pura y rigorosa posible. En cuanto a mí respecta, el novelista que soy es muy sensible en la música ante todo a esa pureza y ese vigor narrativos. Quizá haya aquí materia para un análisis altamente instructivo, pero que requeriría mucho más tiempo  y espacio que el que nos ha sido impartido. Digamos en resumen que el “relato musical” ignora todo accidente, el azar, la agresión de los circumdata, la intervención de un deus ex machina. En el movimiento musical todo se desprende y fluye necesariamente de lo que le precede. Si hay un deus es siempre in máquina.

 

Y así resulta que uno de los resortes principales de la dinámica musical es la creación de una ausencia, de una presencia al revés, en hueco, de una necesidad cada vez más imperiosa de lo que va a seguir, de tal manera que lo que sigue estalla en efecto con una evidencia trastornadora. Si esa frase que al final llega se abre con tanta soberanía y nos inunda de felicidad, es porque hace ya muchos minutos los acordes y sus desarrollos excavaban en nosotros la sed de escucharla. Hacían de nosotros el cauce reseco donde ese río de música va a precipitarse haciendo en él rodar sus límpidas aguas […]

 

P.S. ¿Cómo acabar una novela?, ¿con qué frase, con qué palabra? Se sueña con los grandes ejemplos clásicos. Sobre todo, Flaubert. Madame Bovary: “Él acaba de recibir la Cruz de Honor”. – Herodías: “Como ella era muy pesada, la transportaban alternativamente”. – La educación sentimental: “¡Sí, quizá sea eso lo que de mejor hemos tenido!, dijo Deslauriers”.  Hay aquí algo de perfecto, de absoluto, que impone el silencio. Curiosamente, la música parece ofrecer dificultades mucho mayores al compositor que quiere “concluir”. Los modernos se las apañan con una especie de hachazo que choca y deja aturdido al oyente. Sin duda alguna, han extraído la lección de los finales beethovenianos. En verdad, las últimas medidas de las sinfonías y los conciertos de Beethoven tienen algo de sumamente cómico. Él quisiera detener la música. No puede, ella se niega a pararse. Él frena, pero es en vano. Él le asesta unos acordes que parecen otros tantos bastonazos en la cabeza. La bestia cae. Uno cree que ya todo ha terminado. ¡No! Ella se vuelve a levantar y todo vuelve a empezar. Hay que recomenzar. Hay en todo esto una especie de estocada apresurada, de golpe bajo en suma.-

 

       Michel Tournier, Música

Traducción de Jaqueline y Rafael Conte
 

Galante, bello y precioso es el sonido
de la armonía en nuestra vida,
y el sentido de la belleza genera
flores que florecerán eternamente.

Paz y alegría flotan amablemente
como el movimiento de las olas,
que se precipitan brutales y fogosas
como transformadas con gran excitación.

Cuando el sonido mágico predomina
y las palabras producen devoción,
las maravillas deben tomar forma,
la noche y la tempestad cambian a luz.

Sin inquietudes, en la cúspide,
son felices los gobernantes humanos.
Pero el sol primaveral
nos da su luz desde el nacimiento.

Fuertemente inculcada en el corazón,
se precipita de nuevo la belleza.
Cuando el espíritu late con fuerza,
un coro de espíritus resuena eternamente.

Así pues, amados espíritus, 
aceptad alegres el don de la belleza.
Cuando el amor y la fuerza fueron unidos,
el regalo al hombre fue la gracia divina.
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One Comment
  1. Hat dies auf kalais rebloggt und kommentierte:

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