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Rosa y epitafio: Rilke

Rilkes Grab in Raron

Rilkes Grab in Raron

Acreedora de un entusiasta agradecimiento se ha hecho nuestra amiga Marta Zapico. No solo por haber aportado al grupo de Alemán jurídico fotocopias de su exploración tras las huellas del poeta austríaco Rainer Maria Rilke, sino asimismo por dar inicio con ello a una ardua controversia colectiva sobre el significado y el género gramatical de la voz “das Epitaph” = der Grabspruch, del griego  ἐπί epi „bei, auf“ y τάφος taphos„Grab“ – cuyo nominativo en plural es “die Epitaphe” , y en un alemán “más germánico, menos etimológicamente griego” podría ser  “die Grabschrift”, “die Grabinschriften”. Con un vocablo latinizado desde fuentes griegas cabría citar los cultismos “das Epitaphium”, “die Epitaphien”. La mención del término remite a las inscripciones (por lo común elogiosas o meditabundas) sobre una lápida mortuoria y viene a propósito de aquella compuesta por el escritor para su propio sepulcro.

Poco añadiría a la perfección literaria de Rilke un documentado recuento de las explicaciones médicoclínicas que lo llevaron a la defunción. Ni siquiera el proliferante relato sobre la espina de un rosal incrustándose en su brazo, explotado por años para la delectación de retardados románticos, obtiene ya credibilidad en los corrillos de funambulescos admiradores. Nada perderían de su entusiasmo si se atuviesen a lo cierto, a menos que les interesara trazar líneas de inverificable coherencia causal entre una escritura poética y los hados que pudieron haberla predeterminado. Menos ilustrativo quizás sería postular una progresiva concentración numinosa (asimismo indemostrable) en las fluctuantes etapas de su labor creativa, hasta lograr que culminaran en esa docena de palabras que dicen pidió se burilasen sobre  la lápida destinada a cubrir sus restos.

Rilke Inschrift

Grabstein an Rilkes Grab in Raron, Wallis

Abiertos los ojos, Rilke murió en brazos de su médico el 29 de diciembre de 1926. La diagnosticada leucemia le había producido úlceras en la boca, dolores estomacales e intestinales, estados depresivos y debilitamiento corporal. Durante sus últimos meses de vida lo abandonó su estro creador y se dedicaba a traducir poemas del gran francés Paul Valery. Tal vez en este período Rilke compusiese su famoso epitafio Oh, rosa, pura contradicción…   Como la inmensa mayoría, ha tenido que transitar y tramitar su vida para morir – en transitivo – “seinen eigenen Tod”. Mientras dure la indecisión acerca de traducciones “correctas”, ofrezco la que hoy veo aceptable: Rose, oh pure contradiction, joy of being No-one’s sleep, under so many lids.

La leyenda concerniente al origen de su deceso pudo quizás aparecer así: Huésped de un hotel de Lausanne (Suiza) durante una cura de reposo no carente de contactos con otros veraneantes, Rilke se encontró con la bella modelo árabe egipcia Nimet Eloui Bey [foto], lectora y admiradora del poeta. Con el fin de agasajarla, recolectó algunas rosas del jardín. Rilke - Nimet Eloui   Una de las espinas del rosal se clavó en su mano, infectándose la herida hasta que el brazo entero y parte del otro comenzaron a hincharse. Si este episodio acaeció en 1925 o aun en 1926, constituiría un síntoma bastante próximo de la enfermedad que su cuerpo ya albergaba (fuente: Ralph Freedman, Life of a Poet: Rainer Maria Rilke – ed.1998 – p.  543).

Antes de intentar una razonada traslación de sentido del epitafio rilkeano, retornemos al vocablo que encendió la controversia referida al comienzo de esta nota. Primera mirada arrojada sobre diccionarios enciclopédicos de socorrida calidad nos suministra estas definiciones:  

Epitafio (del griego ἐπιτάφιος ) es el texto que honra al difunto, normalmente inscrito en una lápida o placa sobre su tumba. Tradicionalmente un epitafio está escrito en verso, pero hay excepciones. Se han conocido muchos poetas que han compuesto su propio epitafio. El nombre Epitafio, epitaphium en latín, es compuesto de dos voces griegas epi, sobre, y taphostumba, es decir inscripción puesta sobre una tumba, inscripción sepulcral. En la antigua Grecia, hacía referencia a la oración dicha respecto a los ciudadanos atenienses muertos en batalla. –

Als Epitaph (griechisch ἐπιτάφιον „zum Grab gehörend“ bzw. lateinisch epitaphium, von ἐπί epi „bei, auf“ und τάφος taphos„Grab“; Plural Epitaphe; im Deutschen auch Epitaphium, Plural Epitaphien) wird eine Grabinschrift oder ein Grabdenkmal für einen Verstorbenen an einer Kirchenwand oder einem Pfeiler bezeichnet. Epitaphe können künstlerisch aufwendig gestaltet sein und befinden sich im Unterschied zum Grabmal nicht zwangsläufig am Bestattungsort. Eine Abart ist das Kenotaph.

An epitaph (from Greek ἐπιτάφιος epitaphios “a funeral oration” from ἐπί epi “at, over” and τάφος taphos “tomb”) is a short text honouring a deceased person. Strictly speaking, it refers to a text that is inscribed on a tombstone or plaque, but it may also be used in a figurative sense. Some epitaphs are specified by the person themselves before their death, while others are chosen by those responsible for the burial.

Los restos de Rainer Maria Rilke yacen en un sencillo sepulcro (Grabmal) adosado a la pared de una iglesia sita en la localidad de Raron, cantón de Wallis o Valais. El poblado se encuentra más abajo y un estrecho sendero trepa hasta el peñasco donde se levanta el templo. Desde ahí se divisa el hondo valle donde corren las aguas de deshielo que forman el tramo superior del río Ródano. Rilke había dispuesto de  antemano el sitio donde quería ser sepultado y las palabras de su epitafio, el breve poema inscripto sobre una lápida vertical apoyada contra el muro sur de esa iglesia y que reza: “Rose, oh reiner Widerspruch, Lust, niemandes Schlaf zu sein unter soviel Lidern”. Palabras que condensan en sobria intensidad poética la idea que en alemán propone el vocablo “Dichtung”, referido a la tarea de adensar, concentrar significaciones lingüísticas, isolar con originalidad y belleza artística la expresión que compendie una mayor riqueza de sentido.

Traslada pétalos de rosa al significado de párpados y comprueba la contradicción ínsita en la metáfora, pues anhela que esa flor de tantos Lider (pétalos) en nadie induzca un dormir que sea olvido. Monumento literario que Rilke se erigió a sí propio, con la inmaterial argamasa de las palabras en cuya combinación sutil y rotunda fue un maestro. Un sueño de inmortalidad, quizás, para el poeta que ahí yace. En lo formal exterior, un auténtico enigma o acertijo (algunos lo denominan puzzle) más destinado a suscitar perplejidad que admiración.

Todos podemos dar vuelo a mil interpretaciones. A los pies de la estela que exhibe esas palabras, bajo el sol alpino, los vientos y la lluvia,  los restos de Rilke nutren la raíz de un rosal viviente. Una bella imagen del sepulcro y una excelente nota esperan nuestra visita en :  http://www.movingmoment.org/poetry/Rilke’s%20Epitaph.htm  

Kanton Wallis: Este cantón se encuentra dividido en el Bajo Valais (Bas Valais) al oeste y el Alto Valais (Ober Wallis) al este; siendo el primero el que por menos altitud presenta climas más cálidos y mayor población humana, el Bajo Valais tiene una población predominantemente francófona, el Alto Valais es mayoritariamente germanófono, hablándose en él una serie de subdialectos suizoalemanes  (en alemán Walsern). Raron  (en francés Rarogne) es una comuna suiza del cantón del Valais, capital del semidistrito de Raroña occidental. En el cementerio de la iglesia antigua de Raron se encuentra el sepulcro del poeta austríaco Rainer Maria Rilke. El escritor quiso ser enterrado en este lugar de “atmósfera salvaje y mágica”, en la cima de una colina.
Rilke Kanton Wallis du Valais  Rilke -Wappen_Raron
                    Kanton Wallis                                   Wappen von Raron

Coleccionar epitafios es una afición tanto o más ilustrativa que acumular por hobby mil otras clases de objetos que suelen ser reunidos por pura curiosidad. Libreta y bolígrafo en mano he tenido el mal o buen gusto de recorrer cementerios del interior bonaerense, en busca de epitafios cuya letra mereciera ser anotada. Se me han perdido esos apuntes. Algún indagador más joven podría reiniciar esa encuesta – y si estudia alemán intentar una traducción comentada de sus hallazgos.

Tan solo a título ilustrativo o como meros ejemplos recordemos algunos epitafios de un extenso repertorio universal.

Good frend for Iesvs sake forebeare,
To digg the dvst encloased heare.
Bleste be  man  spares thes stones,
And cvrst be he  moves my bones.

(In modern spelling):
Good friend for Jesus’ sake forbear,
To dig the dust enclosed here.
Blessed be the man that spares these stones,
And cursed be he that moves my bones.

               –W. Shakespeare

Here lies One whose Name was writ in Water — John Keats

„Auch er ist gestorben? Was wunderst du dich und erforschst nicht stattdessen die Vergänglichkeit der Blume und des Taues? Wir blühen zwar; aber jene Blume ist vergänglich » – Memento mori de un anónimo original latino

I’ve finally stopped getting dumber. — Paul Erdős

Go tell the Spartans, stranger passing by
that here, obedient to their law, we lie.                       –
 Simonides‘s epigram at Thermopylae

To save your world you asked this man to die:
Would this man, could he see you now, ask why?                                                                —
Epitaph for the Unknown Soldier, written by W. H. Auden

Du bist nicht tot, du wechselst nur die Räume. Du lebst in uns und gehst durch unsre Träume – (Michelangelo)

Y también los hay humorísticos. Aquí un ejemplo:

Hier liegt Amasia zur Seite ihres Mann´s begraben;                                                    Und wo die ander´n, die bei ihr gelegen haben?                                                                Oh – da müsste ganz allein                                                                                                            Für sie ein eigner Kirchhof sein.

¿Qué sentidos literal o traslaticio insinúan las palabras del epitafio rilkeano? Válganos citarlo, y no por última vez. Su distribución sobre la placa o lápida – y el tipo de las letras – responden aproximadamente a este molde:

RAINER  MARIA  RILKE

 

ROSE, OH REINER WIDERSPRUCH,

                           LUST,

NIEMANDES SCHLAF ZU SEIN

                                UNTER SOVIEL

                                                              LIDERN

 

  Widerspruch : contradicción, contraste de conceptos (vocablo compuesto de « wider »=contra y “Spruch”=lo dicho, discurso, enunciado) – ver (Dieter Bassermann in http://www.zeit.de/1946/25/der-reine-widerspruch )

 rein : ohne fremdartige Bestandteile, ungemischt, unverfälscht  (puro)                         rein : ohne Berücksichtigung anderer Gesichtspunkte, Möglichkeiten, ausschließlich (absoluto, total)                                                                                                         rein : frei von Schmutz, sauber (limpio, inmaculado)                                                           rein: unbelastet von Schuld (inocente, libre de culpa)

die Lust: Verlangen nach dem, was Vergnügen bereitet (deseo de placer)

die Lust: Vergnügen, Befriedigung  (placer obtenido, satisfacción)

Comparación con inglés “lust” : lust (v.)

  1. 1200, “to wish, to desire eagerly,” from lust(n.), absorbing or replacing the older verb, Old English lystan (see list (v.4)). In Middle English also “to please, delight.” Sense of “to have an intense, especially sexual, desire (for or after)” is first attested 1520s in biblical use. Related: Lustedlusting.

lust (n.)  Old English lust “desire, appetite; inclination, pleasure; sensuous appetite,” from Proto-Germanic *lustuz (source also of Old Saxon, Old Frisian, Dutch lust, German Lust, Old Norse lyst, Gothic lustus “pleasure, desire, lust”), abstract noun from PIE *las-“to be eager, wanton, or unruly” (source also of Latin lascivus “wanton, playful, lustful;” see lascivious). 
In Middle English, “any source of pleasure or delight,” also “an appetite,” also “a liking for a person,” also “fertility” (of soil). Specific and pejorative sense of “sinful sexual desire, degrading animal passion” (now the main meaning) developed in late Old English from the word’s use in Bible translations (such as lusts of the flesh to render Latin concupiscentia carnis in I John ii:16); the cognate words in other Germanic languages tend to mean simply “pleasure.” Masculine in Old English, feminine in modern German.

Niemand, niemand: kein Mensch, keiner (nadie, ningún ser humano) –niemandes: genitivo posesivo de “niemand” (de nadie)

Schlaf : völliger Ruhezustand des Organismus, besonders des Nervensystems  (acto y efecto del dormir) (no es « Traum » = lo soñado )

unter : preposición de Dat o Acusat – debajo de

soviel , so viel : tanto, tantos

Lid, das : bewegliche, von Muskelfasern durchsetzte Haut, die den Augapfel bedeckt (párpado) – nominativo plural: die Lider

Lidern: dativo plural de “Lid” (regido por “unter”)

Rilke_and_Klossowska_at_Chateau_Muzot_1923  Rilke Grabstein

Nada garantiza que un catálogo de definiciones literales proporcione una buena traducción. La fijación conceptual de un texto es solo un primer paso en el aprendizaje de una lengua, pero nunca llega a ser la clave para comprender un poema … o un epitafio. Ello no desliga al instructor de responder al desafío que le propone uno u otro, y así suscitar mejores versiones de quienesquiera que sean eventuales interlocutores. Para verter al castellano el epitafio de Rilke, kalais continúa atrapado por la sugestiva imagen poética de unos pétalos de flor equiparados a los párpados de un durmiente. El verdadero dilema se le presenta al intentar  la traducción de Lust. Fluctúa entre “deseo” y “placer” – Tal vez parezca más justa la palabra “dicha”, una conjunción de ambas sensaciones, que supone un perdurar efímero en veloz desvanecimiento.-

kalais

 Rilke noch ein Grabsteinspruch



 

 

Charlotte Buff, real y ficcional

   

Si estos digitales tributos  aún no han osado un aleteo en torno de Johann Wolfgang Goethe, puedo suponer que una sostenida inhibición ante el olímpico lumen ha de haber opacado el atrevimiento. Un tardío intento de remediar tal falencia pudiera encontrarse en el post que hube de estampar, con otro pretexto, en el sitio https://reyaller.wordpress.com/2017/05/23/bettina-brentano-romantica-y-luchadora  .- Ahora, la Sra Sélika Fernández Barrio ha removido esa reserva al cederme en préstamo un volumen que ella, generosa, hizo restaurar con cualificada encuadernación y lleva por título el de Goethe’s  Frauengestalten  (sic, con apóstrofo el estilo inglés). Editado en Berlin por J. Guttentag, 5ª edición, 1875, abarca dos tomos de 260 y 291 páginas bellamente impresas en Fraktur de esa época. Su autor es Adolf Stahr.

   

Es que nadie, improvisado crítico o no, le entra por todas sus facetas al inmensurable poeta de Frankfurt sin acotar la zona donde ensayará un primer cateo. Atraído al gusto biograficista en boga, facilitado el acercamiento por bibliografía disponible y la temprana etapa de su existencia como escritor, procuro un tímido repaso a la impar figura femenina de la novela Las cuitas del joven Werther – presentada al público lector en la feria de Leipzig (Lipsia) en 1774.-  Goethe, nacido en agosto de 1749, frisaba por entonces en los 25 años de su edad. Ya era conocido en tierras alemanas como autor del drama Götz von Berlichingen, si bien el Werther  le adhirió fama europea y ambos libros lo colocaron entre los  conspicuos representantes del Sturm und Drang.

            

Die Leiden des jungen Werthers es una novela epistolar semiautobiográfica de Johann Wolfgang von Goethe (1749 – 1832) publicada en 1774. La escena principal incluye la traducción alemana de Goethe de una porción del ciclo de poemas Ossian que, aunque originalmente se consideraban traducciones de obras antiguas, posteriormente se descubrió que habían sido escritos por el bardo escocés James Macpherson (1736-1796). Hacia el fin de su vida, viajar a Weimar y visitar al maestro era un ritual para muchos jóvenes que iban a Europa. Muchos de los que lo visitaban, sólo habían leído ese libro, entre todos los que él había escrito. La novela dio origen a un fenómeno llamado Werther-Fieber  (“fiebre de Werther”). Los hombres jóvenes en Europa vestían el tipo de ropa que Werther usaba en la novela. También tuvo consecuencias en los primeros ejemplos conocidos de suicidio mímico, provocando al parecer la muerte de unos cuarenta lectores –  fenómeno que pasó a ser conocido en la psicología como el efecto Werther.

Las penas del joven Werther se presenta como una colección de epístolas escritas por Werther, un joven artista de temperamento sensible y apasionado, y dirigidas a su amigo Wilhelm. En estas cartas, Werther revela datos íntimos de su estancia en el pueblo ficticio de Wahlheim, donde queda encantado por las tradiciones simples de los campesinos. Werther huye de la banalidad de su ciudad natal. Cuando llega a Wahlheim, en un baile se enamora de Lotte, una joven que cuida a sus hermanos después de la muerte de su madre. Lotte ya está comprometida con Albert, un hombre once años mayor que ella. Werther cultiva una amistad íntima con Charlotte y Albert a pesar de la pena que esta relación le produce, pena que finalmente le lleva a abandonar Wahlheim para dirigirse a Weimar intentando olvidar a Lotte. Werther sufre una gran pena al enterarse de la boda de Lotte y Albert.

Tiempo después regresa a Wahlheim, donde sufre más que nunca, ya que Lotte y Albert están casados. Cada día que pasa le recuerda que Lotte nunca podrá corresponder a su amor. Con pena por Werther y respeto por su esposo, Lotte decide que Werther no debe visitarla tan frecuentemente. Él la visita por última vez y después de recitar un pasaje de Ossian, ambos se besan. Lotte se encierra en una habitación y pide a Werther que se vaya. Werther sabía, antes de este incidente, que uno de ellos —Lotte, Albert o Werther— tenía que morir. Incapaz de hacer daño a otro ser humano, Werther no ve más opción que el suicidio.

Después de redactar una carta de despedida (para que fuera encontrada tras su muerte), le escribe a Albert pidiéndole dos pistolas con la excusa de que las necesitaba para un viaje. Albert recibe esta petición en presencia de Lotte; a ésta le pide que le mande las pistolas, a lo cual ella accede aunque temblando, pues intuye que Werther es capaz de suicidarse. Werther se quita la vida en el momento en el que suenan las campanas de medianoche en Wahlheim.

Tras el disparo, su criado encuentra su cuerpo moribundo; tardará varias horas en morir. Será sepultado a las afueras del cementerio, pues según la tradición los suicidas no merecen ser enterrados en un camposanto. Será su amigo Wilhelm quien narre el último tramo de la historia al final del libro.

Goethe mencionó en su primera versión de su ‘Römische Elegien‘, que su sufrimiento juvenil fue en parte inspiración para la creación de la novela.  El Goethe real, no ficcional, había cultivado la amistad del secretario Karl Wilhelm Jerusalem, cuyos tropiezos en su carrera, la banalidad de las tareas y la pasión amorosa por una mujer casada lo llevarían al suicicio.  La noche del 9 de junio de 1772, los dos amigos estaban presentes en un baile. En este evento social, Goethe conoció a la joven Charlotte Buff y su prometido, Johann Christian Kestner, un hombre mayor que ella. Goethe se enamoró instantáneamente de Charlotte. Goethe galanteó a Charlotte y la relación entre ambos entró en un ciclo de amistad y rechazo. Charlotte fue honesta con Goethe y le dijo que no había esperanza de una aventura. El 10 de septiembre, Goethe se fue sin despedirse. Los paralelismos entre este incidente y la novela “Werther” son evidentes.
Charlotte Sophie Henriette Buff (Wetzlar11 de enero de 1753 – Hannover16 de enero de 1828) fue la mujer en que se basó Johann Wolfgang von Goethe para el personaje de Lotte en Las cuitas del joven Werther. ¿Qué cuitas? Sufrir por amor lo llamábamos cuando decirlo en público daba vergüenza, por deseo correspondido o no, o en medio de los altibajos de cualquier romance tomado en serio. Buff se enamoró en 1768 y se casó el 4 de abril de 1773 con Johann Christian Kestner, Consejero de Legación de Hannover. Desde la temprana muerte de su madre en 1771, Lotte se ocupó del cuidado de su padre y de sus nueve hermanos pequeños.

Goethe conoció a «Lotte» el 9 de junio de 1772 en el baile oficiado por la tía abuela de Goethe, en un pueblo de los alrededores de Wetzlar. El baile se celebró con motivo del cumpleaños de Karoline Buff, la hermana mayor de Charlotte. Goethe tuvo que recoger y acompañar a Charlotte. Aunque en esa época cortejaba a la joven de 17 años Johannette Lange, Lotte le encantó por su bello aspecto exterior y carácter abierto. Como cuenta en el Werther, bailó con ella toda la noche y le agradó como Lotte entretenía a todos con juegos durante una tormenta.

No como aparece en el Werther el día del baile, sino un día después sucedió la «deliciosa escena» en casa de los Buff en Wetzlar. Cuando Goethe volvió, Lotte estaba cortando unas rebanadas de pan para sus hermanos. Este momento fue inmortalizado por F. Raab con una pintura basada en un grabado en cobre de Wilhelm von Kaulbach.

En la vida “real”, Goethe tuvo buena relación con los hermanos de Lotte, al igual que con Kestner, el prometido, cuando éste regresó. Se sentía abrumado por la imposibilidad de una relación efectiva con Lotte, por lo cual abandonó Wetzlar dejando una carta de despedida y se puso a escribir. En 1774 se publicó la novela Die Leiden des jungen Werthers.

Charlotte volvió a tener correspondencia con Goethe y esto hizo que para sus hijos fuera una buena influencia. En septiembre de 1816 Lotte viajó a Weimar por una semana para la boda de su hermana pequeña y se encontró también con Goethe. Fue un encuentro breve y formal.

Fugaces reflexiones:  La arriba anotada inhibición ante el inmenso universo poético de Goethe quizá encuentre su origen en el temor de sentir la sideral diferencia de magnitudes humanas que – en todo sentido – de él nos separan. La aglomeración de datos biográficos que lo retraten cabalmente, mas ante todo la usual escasez de  medios intelectuales para abarcar su producción, conducen sin duda a la inanidad de las frases para evaluar al hombre y algunas de sus obras. Poco propenso a confundir  uno y otras, o extrapolar desde un ámbito conclusiones aplicables a otro, grande es el riesgo de confundirlos cuando del “Werther” se trata.

El libro de Adolf Stahr – allende sus cualidades críticas – ayuda a deslindar ambos dominios. Enfoca desde el título las imágenes de mujeres en relatos y poemas goetheanos, sin eludir referencias a los probables seres de sangre, mente y carne que quizá hayan inspirado esos diseños imaginarios. Va de suyo que en ese tránsito de ida y vuelta no faltan referencias al propio escritor y a personajes no siempre secundarios que se cotejan sobre cada escenario.

Por alambicadas que resulten esas confrontaciones, sabia es la prevención del mencionado crítico e historiador alemán cuando recomienda no dejar que los “rasgos estereotipados” de personajes literarios archiconocidos (tales como Lotte y Werther) sustituyan — en la comprensión del texto y de sus críticos – las efectivas actuaciones y palabras que el creador o “autor” les ha impreso al describirlos. Recomendación superflua para los adoctrinados en las teorías literarias hoy en boga, saturadas de referencias oblicuas a la psicolingüística, al sexismo y a contextos extralingüísticos de múltiple gama.
Para el caso, aconseja no “comprarse” en la interpretación del “Werther” un retrato psicológico definitivo del Goethe de 25 años que lo diseñó, sino tener también en cuenta al Goethe de la ancianidad que continuaba retocando a su personaje, y que hacía esto conmovido por la emoción de la juventud presente en la memoria del viejo. Retoques que requerían el coraje moral e intelectual necesario para mantener incluido a Werther entre esas “naturalezas problemáticas” propias del primer romanticismo, para quienes ninguna “situación estable” de la existencia resultaba satisfactoria ni suministraba los medios de vivir de acuerdo con los propios valores, los de la “auténtica personalidad”. Naturalezas desmesuradas, en línea con los héroes antiguos víctimas de la “hybris” o sujetos a las pasiones adjudicadas a un Faust o a un Hamlet.

La única “tarea decente” que Werther aceptaría cumplir sería una que “no impusiese consecuencias forzosas al porvenir”, aquella que requiriese esmero y certeza solo para el instante presente, sin precisar de precauciones ni cuidados ulteriores. Con esa radicalidad seguía asumiendo el viejo Goethe las consecuencias del carácter que había cincelado para el “Werther” de sus años mozos.

La figura literaria de Lotte: Aquí nos incumbe Lottchen, mujer y personaje cincelados en el Werther, antes que el propio creador de la novela. Allí ella aparece, en ciertos aspectos, como la cabal contracara del evanescente enamorado. La sencilla determinación y firmeza con las que Lotte resiste el asedio sentimental de él, se erige en el escollo final contra el que Werther se va a pique. Quizás ella sea el personaje femenino más congruente de la poética novecentista alemana, con las circunstancias propias de la burguesía media desde la cual era emergente, y en las condiciones históricas que le dieron nacimiento literario. Tal vez así valga interpretarla, sin omitir en ese examen las palabras con las que habla de sí misma ni las opiniones que los otros personajes vierten sobre ella.

Lotte aparece como la segunda hija ( en orden de edades ) de un total de nueve que un funcionario modesto ahora viudo debe mantener, con el mayor decoro posible, en el pequeño pabellón de caza perteneciente a un noble. Cuando conoció a Werther tendría unos diecinueve años. La muerte de la madre le ha impuesto las tareas y responsabilidades de  una mamá, ama de casa, institutriz y niñera sustituta. No disfrutaba de las libertades juveniles que siquiera en escasa medida se tomaban las jóvenes de la época. Su rol le imponía mesura y sacrificios; siempre atenta a las consecuencias de sus actos, debía actuar previendo las consecuencias de los mismos. El padre advertía la precoz seriedad y madurez de carácter de la joven, que no adquirió una educación escolar esmerada. La ocasional lectura de algunos cuentos infantiles, novelas hogareñas y relatos románticos cubría la ínfima dosis de alimento espiritual necesario para su fantasía. Una equilibrada y serena tesitura anímica era lo primero que en ella saltaba a la vista, así como su ecuanimidad y aplicación al trabajo, sin perjuicio de una sana inclinación a la alegría y al baile. Así la conoció Werther, cuando ella ya estaba prometida en casamiento a Albert, un novio sensato, laborioso y aspirante a labrarse una decorosa situación económica. Ella aprecia esos dones de su prometido, lo considera y respeta en los marcos de un mesurado cariño. Un previo trato sentimental con un joven que había trabajado como escribiente de su padre naufragó cuando ese pretendiente fue presa de una imprevista demencia.
Lotte no parece haber tomado a lo trágico ese antecedente; la índole de su serena alegría atrae con fuerza el interés del joven Werther, quien confiesa a Lotte la atracción que siente por ella. Pero Lotte ya lleva en su mente un proyecto de vida como esposa de Albert. El carácter sólido y práctico de éste resalta en diametral contraste con el temperamento anhelante e insatisfecho del inestable Werther. Pero la personalidad “romántica” de este último enciende varios focos de atracción en el ama de la muchacha.

Un aura de época: La atmósfera de romanticismo y naturalismo mitificado que satura el clima sentimental de comienzos del siglo XIX, en especial entre los jóvenes de la pequeña burguesía y baja clase media, insuflaba en la sensata Lotte los anhelos de escapar de la trivialidad cotidiana y pregustar otros universos de la emoción y del intelecto. Ella compartía ese anhelo bien alemán de remontar las escalas de lo perfectible. Ya al inicio del relato epistolar del Werther – cuando en la noche del baile se desata una fugaz tormenta – ambos jóvenes se sienten mutuamente atraídos al contemplarla junto a una ventana, con lágrimas en los ojos y musitando el nombre de Klopstock, el gran poeta del sentimentalismo. La exaltación de Werther se derrama en el ruego de “nunca más oír ese nombre… pronunciado por otra boca que no fuese la de ella”.

Lotte, a su turno, paga pequeños óbolos de moneda sentimental fraccionaria a su esposo Albert, sabiendo que éste no los apreciará. Atenciones que, dispensadas a Werther y sumadas a la cinta roja de su vestido, se transforman para el advenedizo en explosivos alicientes de su pasión enamorada. No eran “inocentes obsequios”, pero la muchacha así los consideraba. “Ella no ve, no siente –  exclama Werther – que viene destilando un veneno que acabará matándonos a ambos…”

Desde el punto de vista de “ella”, se trata de gestos de compasión. Compasión con ese insano, hacia ese niño enfermo de amor. Acierta en los síntomas, no en la esencia de ese morbo. Hasta el grado en que es compasivo el comportamiento de Lotte, y en la medida en que compadecer es amar, la respuesta de Lotte es congruente con su sensatez. Pero Albert comprende lo que en Werther está ocurriendo y evita, cuando éste está presente, toda demostración de afecto hacia la prometida. Solo después de casados, cuando Werther regresa después de haber puesto distancia entre ellos, el esposo expresa su deseo de que ambos prescindan de la presencia del tercero. “La gente está empezando a murmurar”.

Estas palabras aniquilan la obnubilada “inocencia” de Lotte, aunque no rocen la seguridad de integridad pura que ella atesora. En la primera ocasión propicia transmite a Werther el deseo de Albert y lo hace con la noble entereza de su incólume dignidad femenina: “Compórtese usted como un hombre”.  Y el enamorado entiende muy bien que no se le ha pedido ser tan solo un “caballero”.

En el alma del poeta de carne y sangre, del real Goethe sufriente llevado por su arte a esas alturas de creador, quizás aquellas palabras hayan irrumpido con la violencia de un alud o bien ya estaban atemperadas por el proceso de elaboración conceptual imprescindible para dar forma a la escritura. No nos constan los instantes de ese proceso ni los que por entonces transitaba el corazón de Charlotte. Lotte, la imaginada, llegó en su inocente osadía a entregarse a un beso vedado. Werther, incitado a actualizar un gesto de hombría, solicita de su rival el préstamo de un arma de fuego para poder eliminarse. Un bonito modo de transferir a los sobrevivientes la duradera culpa.

     

El Goethe y la Lotte de la efectiva realidad fenecieron muchos años después y hasta es posible que hayan vuelto a verse. De ese presuntivo y fugaz reencuentro se hace cargo autoral el siempre egregio y sutil novelista alemán Thomas Mann en el relato titulado “Lotte in Weimar”,  escrito entre los años 1936 y 1939.

No era el primer cuestionamiento que caía sobre la imagen de Goethe. Sí uno de los pocos – quizás el único de esa alcurnia – que un grandioso escritor alemán dedica a cien años de distancia (y desde el voluntario exilio) al poeta y escritor de Weimar. Liberado de los resentimientos y rencores que hacia este último hubieron de albergar en su tiempo escritores más jóvenes, y no sujeto a la admiración un tanto servil que otros le dispensaban, Thomas Mann asume en este libro un sobrevuelo reflexivo y aun desapasionado sobre siglo y medio de una poco dichosa historia alemana. Y extiende esa aguda mirada sobre la figura y la mente de la original Charlotte Buff cuando imagina un diálogo de ésta – hipotéticamente sostenido cuarenta años después de los episodios narrados en el “Werther” – con un sagaz amanuense del genial poeta, cuando ella regresa a Weimar so pretexto de una visita a su hermana. Diálogo que no solo despoja de ciertos oropeles intelectuales y morales al inabarcable autor del Faust y de las Wahlverwandschaften (“Las afinidades electivas”), sino que despliega también el abanico de las presuntas sensaciones, emociones y recriminaciones todavía vivas en el alma de la sensible Lotte.

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Bettina Brentano, romántica y luchadora

    

No proletaria, pero madre burguesa, ilustrada y de coraje: Bettina Brentano

No es la primera vez. Cuando elijes mujeres para testimoniarles un homenaje en esta página, te señalan que es por temor o calculado disimulo. Que lo haces para ocultar el “machismo” inscripto en tus genes o bien como refugio ante la supremacía del género en notoria etapa ascendente.  Vaivenes de la μητριαρχία en la cambiante peripecia histórica humana, ver  https://www.youtube.com/watch?v=jS-B5EvVTwU .

Palidecida ya que no marchita tu admiración de siempre hacia las que luchan, emancipadas sin dejar de ser bellas, dicen que ya no recuerdas sino a las muertas. Que tan solo mencionas a las que brillaron en letras, artes y pensamiento, mas no a las hoy rebeldes contra el hogar opresivo o el burdel asqueroso. Si has exceptuado a tu madre de ese olvido, no fue a sus reclamos de igualdad y justicia que debió esa distinción sino al esmero, amor y sacrificio prodigados a quienes dependían de ella: tu padre y tú mismo.

Con pertinaz hábito adquirido vuelves a las heroínas de siempre, tal vez ultraidealizadas sin admitir parangón con las “madres coraje” que también lo merecen. Usas como pretexto las ínfulas que una infantil curiosidad y el afán investigativo tejen en torno de tus sienes. Sírvanles por lo menos a quienes con sufrida paciencia asisten a tus cursos de alemán, aptos más para el divague pretencioso que para una genuina distribución del pan intelectual.

Hoy te crees convocado a honrar a una romántica de comienzos del siglo 19, época que parece haber afianzado el concepto mismo del romanticismo alemán e inglés como una rebelión contra el neoclasicismo y la ilustración, en nombre de un sentimentalismo bienintencionado capaz de irrogarte escozor ya cuando atravesabas tu propia adolescencia. Lo haces en memoria de Elisabeth Katharina Ludovica Magdalena Brentano, nacida en Frankfurt am Main en abril de 1785 y fallecida en Berlin el 20 de enero de 1859, escritora, novelista, musa tal vez de otras “almas bellas” de su tiempo y hermana del poeta Clemens Brentano. Descendían ambos de una familia italiana oriunda de la Lombardía. Su abuela Sophie von La Roche  fue amiga talentosa de los poetas Wieland y Goethe, quienes fomentaron los vínculos de la nieta (a quien llamaban Bettina)  con personalidades del mundillo literario, entre ellos el poeta Achim von Arnim.

Bettina von Arnim. Quelle: PG 0681f866

De familia burguesa acomodada, a la muerte de la madre Bettina fue hospedada desde 1794 en un convento de ursulinas y educada por su abuela en Offenbach. Desde 1802 vivió residió de nuevo en Frankfurt/Main, donde recibió una esmerada educación privada, especialmente en dibujo y composición musical, incluyendo armonía, contrapunto y estética de sonidos. Fallecida su íntima amiga Caroline von Günderrode, Bettina mantenía un asiduo intercambio epistolar con su hermano Clemens Brentano, correspondencia que ella dio a publicidad en 1844.
También, sin que la amedrentara la diferencia de edades y experiencias, entabló una rica e imaginativa correspondencia con Johann Wolfgang Goethe, a quien conoció en sucesivas visitas a Weimar (1807, 1810 y 1811). Esas cartas fueron dadas a la imprenta en 1835. No está demás recordar que Goethe había nacido en Frankfurt en 1749 y murió en Weimar en 1832.

Bettina contrajo matrimonio en 1811 con Achim von Arnim y tuvieron siete hijos, aunque no se veían a menudo ya que ella había elegido vivir en Berlin y él prefería hacerlo en una hacienda campestre. En 1831 murió Achim, y Bettina se instaló de modo definitivo en la capital de Prusia, donde se hizo activista por los derechos de la mujer. Supo elaborar sus cartas como “novelas epistolares” – un poco en la línea de “Las cuitas del joven Werther” .- A los cincuenta años publicó su primer libro, “Intercambio epistolar de Goethe con una niña “(“Goethes Briefwechsel mit einem Kinde”,1835), iniciado en 1807, posteriormente reelaborado y ampliado con cartas inventadas por ella. Se han descubierto los originales de las cartas y por ellos se ha visto el proceso de reelaboración que sufrieron desde la serena “impersonalidad” de Goethe hasta la versión cálida que de ellas ofreció la autora.

La actitud feminista de Bettina incluía una activa vida política que se expresó en Este libro pertenece al rey (1843). Dedicada al monarca de Prusia, era una sátira social en forma de diálogo entre una mujer y la madre de Goethe y un cura y un alcalde, representantes de la Iglesia y del Estado. Se reúnen para hablar de la situación del país y Bettina pone en boca de la madre de Goethe sus propias opiniones, muy críticas sobre las irregularidades de la administración y la política restauradora que se llevaba entonces; sugiere una monarquía constitucional y hace propuestas concretas para paliar la creciente miseria del proletariado.

Cuando estalló en 1844 una revuelta entre los tejedores de Schlesien (Silesia), las autoridades acusaron a Bettina de haberla propiciado con las investigaciones previas que había efectuado  para escribir su Libro de los pobres, por lo cual renunció a darlo a la imprenta. La obra abarca hasta la época inmediatamente anterior a la  Revolución alemana de 1848  (un clic permite leer detalles de ese movimiento y de sus similares en Austria, Francia y otros lugares).   Independiente y desenvuelta, Bettina gozó de una reputación de epistológrafa sensible y apasionada, pero también de musa romántica, sensible a la cuestión social. A lo largo de su vida, Bettina von Arnim fue adhiriendo a las ideas socialistas; se encontró con Karl Marx y defendió a los judíos y tejedores de Silesia.

Bettina sello

Bettina (Catharina Elisabetha Ludovica Magdalena) von Arnim geb. Brentano

Angaben zur Person http://gutenberg.spiegel.de/autor/bettina-von-arnim-21Geboren am 4.4.1785 in Frankfurt/Main; gestorben am 20.1.1859 in Berlin.

Die Autorin entstammt einer in Frankfurt am Main etablierten italienischen Handelsfamilie. Nach dem Tode der Mutter wurde sie seit 1794 in einem Ursulinenkloster, von ihrer Großmutter, Sophie von La Roche, in Offenbach erzogen. Seit 1802 lebte sie überwiegend in Frankfurt, dort erhielt sie Privatunterricht, u.a. in Kompositionslehre und Zeichnen. Mit ihrem Bruder Clemens Brentano unterhielt sie eine intensive Beziehung, zahlreiche Briefe zwischen ihnen hat sie 1844 selbst veröffentlicht. Seit 1799 war sie mit Karoline von Günderode befreundet. Die enge Beziehung zu Goethes Mutter (seit 1806) und schließlich auch zu Goethe (Besuche in Weimar 1807, 1810 und 1811) ist Grundlage des 1835 veröffentlichten Briefwechsels.
1802 lernte sie Achim von Arnim kennen, als dieser ihren Bruder besuchte. 1811 heiratete sie ihn; die Zeit der Ehe (mit sieben Kindern) verbrachte sie bis 1817 auf  Arnims Gut Wiepersdorf, dann meist getrennt von ihrem Mann bis zu seinem Tode 1831.
Erst nach dem Tode ihres Mannes begann sie die Briefwechsel zu publizieren. Durch das Goethe-Buch wurde sie schnell berühmt und engagierte sich auch politisch. Sie setzte sich für die Wiedereinstellung der in Göttingen entlassenen Brüder Grimm ein und erwirkte, daß der preußische König Friedrich Wilhelm IV. die beiden 1840, unmittelbar nach seiner Inthronisation, nach Berlin berief. Die fiktiven Gespräche zwischen der Mutter Goethes und der Mutter des Königs, die sie 1843 herausgab, enthalten viele sozialkritische Ansätze. Das Buch wurde in Bayern und auch in Preußen verboten. Zur Armenfrage plante sie 1844 eine große Dokumentation; die Veröffentlichung unterblieb, als der Weberaufstand in Schlesien ausbrach und von der Preußischen Armee verhindert wurde.
Den Aufstand von 1848 erlebte sie in Berlin; anonym veröffentlichte sie in diesem Jahr eine Polen-Denkschrift (»An die aufgelöste Preußische National-Versammlung«). Sie stand den Ideen der Frühsozialisten nahe (1842 traf sie sich vermutlich mit Karl Marx), hielt jedoch zugleich an der Idee eines »Volkskönigs« fest.

In dem “Tagebuch zu Goethes Briefwechsel mit einem Kinde” schreibt Bettina über ihre Liebe für Goethe. Wenn sie ihre Liebe beschreibt, erwähnt sie “Mignon,” eine Figur aus Goethes Roman “Wilhelm Meisters Lehrjahre.”

Wenn das Ideal der Romantik eigentlich die Einheit aller Kunstformen ist, dann hat Goethe eine Gestalt geschaffen, die diesem Ideal entsprach. Diese Gestalt ist Mignon, ein Kind in Goethes Bildungsroman und (teils) verschlüsselter Autobiographie, Wilhelm Meisters Lehrjahre.

Mignon ist eine romantische Gestalt, weil ihr ganzes Leben aus Kunst besteht. Sie ist das Theater — sie ist die romantische Literatur — sie schreibt Gedichte. Und sie ist die Musik — sie singt. Mignon ist daher eine wichtige Gestalt fuer die romantische Literatur und Musik. Mignon erscheint im Roman zunächst als Mitglied einer Gruppe von fahrenden Seiltänzern, Springern und Gauklern. Von Wilhelm Meister, dem Helden des Romans, wird sie auf zwölf bis dreizehn Jahre geschätzt; sie spricht gebrochen deutsch, mit italienischen und französischen Einsprengseln. Über ihre Herkunft kann er zunächst nur erfahren, dass ihr Bruder, der ebenfalls zu den Zirkusleuten gehörte und wegen seiner Geschicklichkeit „der große Teufel“ genannt wurde, gestorben ist. Als Mignon vom Leiter der Truppe geschlagen wird, kauft Wilhelm sie frei. Fortan ist sie seine Dienerin, eine Position, die sie auf eigenwillige Art, aber mit Hingabe und Einfühlungsvermögen ausfüllt. Im Verlauf der Handlung nehmen Wilhelm und Mignon zunehmend die Rolle des Vaters und des Kindes an; Mignon entwickelt eine leidenschaftliche Bindung an Wilhelm. Nach einer erfolgreichen Hamlet-Aufführung unter Wilhelms Leitung will sie sich in sein Bett schleichen, muss aber zur Kenntnis nehmen, dass eine Unbekannte ihr zuvorgekommen ist.

Bettina Mignon

              Mignon

Kennst du das Land, wo die Zitronen blühn,
Im dunklen Laub die Goldorangen glühn,
Ein sanfter Wind vom blauen Himmel weht,
Die Myrte still und hoch der Lorbeer steht?
Kennst du es wohl?
Dahin, dahin
Möcht ich mit dir, o mein Geliebter, ziehn!

Kennst du das Haus? Auf Säulen ruht sein Dach.
Es glänzt der Saal, es schimmert das Gemach,
Und Marmorbilder stehn und sehn mich an:
Was hat man dir, du armes Kind, getan?-
Kennst du es wohl?
Dahin, dahin
Möcht ich mit dir, o mein Beschützer, ziehn!

Kennst du den Berg und seinen Wolkensteg?
Das Maultier sucht im Nebel seinen Weg.
In Hoehlen wohnt der Drachen alte Brut.
Es stuerzt der Fels und über ihn die Flut.
Kennst du ihn wohl?
Dahin, dahin
Geht unser Weg.
O Vater, lass uns ziehn!

J.W. Goethe

Von Mignons Liedern in Goethes Text ist dieses besonders wichtig für ein Verständnis von Bettina und ihre Liebe für Goethe.” Die Liebe in diesem Lied ist sehr stark, aber oft verwirrend. Vor allem beschreibt es eine Liebe für eine Landschaft, für die Natur im Süden. “Kennst du das Land?” Mit dieser Frage am Anfang des Gedichts, sehen wir Mignons Sehnsucht für ein anderes Land als Deutschland. Wo liegt dieses Land? Es gibt blühende Zitronenbäume dort und die Orangen sind so wunderbar, daß sie in der Dunkelheit wie Gold glühen. Der Wind ist sanft, nicht stark und mächtig, sondern bequem. Dieses Lied wird von dem Herzen gesungen. Es ist eine Liebe für ein Land, das als Gegensatz zu Deutschland existiert. Es ist ein Gedicht über eine vergessene Heimat, einen südlichen Ort.

Das Gedicht geht weiter und beschreibt ein Haus und danach Berge. Es wird genauso geschrieben wie das Land beschrieben wird. Und am Ende fragt Mignon Wilhelm, “Kennst du es wohl?” Die Sehnsucht ist so stark in diesem Satz. Mignon will, daß auch Wilhelm ihre Heimat kennenlernt. Sie will ihre Liebe für diese verlorene Heimat mit ihm teilen. Wenn er ihre Sehnsucht versteht und ihre Heimat besucht, dann wird er auch sie verstehen.

Betinna von Arnim benutzte dieses Gedicht um ihre eigenen Gefühle zu zeigen. Sie sieht Parallele zwischen sich selber und Mignon. Kennst du mich?, fragt sie Goethe. Verstehst Du mich? Durch ihren Verweis auf “Mignon,” die eine Verkörperung der Sehnsucht nach der verlorenen Heimat darstellt, stellt Bettina ihre eigenen Gefühle dar. Wie Mignon zu Wilhelm, so will Bettina zu Goethe sein. In ihrem Lied hat Mignon Wilhelm “Geliebter”, “Beschützer”, und “Vater” gennant. Diese sind die Rollen, die Goethe für Bettina auch erfüllen sollte. Das wird ganz klar in dem Monument, das Bettina entwarf, nachdem Goethe gestorben war. Da wird Goethe gezeigt, wie Bettina ihn im Sturm erlebte.

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Si el diccionario académico veda el uso del adjetivo “lacial”, recurro a la voz laziale  con el significado de laziale  [dal lat. Latialis]. – Del Lazio, regione storica e geografica dell’Italia centrale.- Vericuetos terminológicos no debilitan las notas donde Evelina Di Lauro ilustra en imágenes y palabras sus experiencias de viajera siempre vestida con elegancia.

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This is a charming hill town called Civita di Bagnoregio in the outskirts of Rome. Just 90 minutes drive from chaotic Rome lies a very calm village.

A gem on the hill, Civita di Bagnoregio is a little rustic Italian  hill town. What is most interesting of Civita di Bagnoregio is that it lies on an ever eroding rock. Due to erosion, Civita and Bagnoregio are no longer connected via their donkey path.

The grandiose entrance to this little simple countryside town is the only passage to get up. There are no tours to get to this jewel on the hill. It is Italy’s best kept secret and can only be visited by private trip.

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According to our driver, the young population has moved away to modern cities and the elderly are slowly relocating leaving less than 80 residents in Civita di Bagnoregio. Our visit was quite deserted due to the lack of population but lovely nonetheless.

There is a main square where the remaining residents gather. This is where donkey races, festivals and any other activity take place.

Filled with small lanes, luxurious doors and windows I could sense the middle age and Renaissance influence.  I truly enjoyed the Italian style of the town. It is quite a unique feel to visit Italy without tourists and only residents who have always lived in this small town.

Civita di Bagnoregio, a true Italian feel!

Until next time,

                                                 Evelina



 

Mujeres de la Reforma

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Recordemos un cuadro de Lucas Cranach el Joven donde vemos a Martin Luther rodeado por algunos de sus colaboradores, todos ellos hombres. Mas la secuaz que prestó máxima ayuda al reformador, su esposa Katharina von Bora, no aparece en esa pintura, aunque ya había merecido su retrato en 1528  por la mano maestra de Cranach padre. Quedasen o no registradas en celebrados lienzos, destacadas mujeres  contribuyeron al avance del impulso reformista cuyo inicio de ejecución suele ser resaltada en los almanaques el 31 de octubre de 1517, fecha en la cual el  monje agustino habría fijado sus 95 tesis contra la venta de indulgencias sobre el portal de la iglesia del castillo ducal de Wittenberg, hoy sita en el Land de Sachsen-Anhalt.

Aunque suscitado por ese “quingentésimo” aniversario, no incumbe a este blog adherir a las celebraciones del medio milenio de ese acontecimiento, ni repudiarlas so pretexto de ateísmo o de los 37 millones de euros que aquellas les cuestan (como mínimo) a los sostenedores del presupuesto alemán. Hijo de una madre evangélica no sectaria y de un padre librepensador bautizado en el catolicismo, el redactor de estas líneas considera como su deber de improvisado docente insertar una referencia tangencial al tema y aprovecharlo para la práctica lingüística de unos breves textos. Si de ese escueto aporte emanase alguna discusión ulterior, tanto mejor. Bastaría para el caso una parca apreciación del rol que algunas esclarecidas damas del siglo XVI asumieron en la difusión de un movimiento que imprimió sus caracteres peculiares en la identidad nacional de varios pueblos europeos, y aun del mundo. Cada uno decidirá si prefiere o le conviene continuar tolerando que los respectivos cuadros eclesiásticos – apoyados en su semioficialización por los estados – le esquilmen “legalmente” y mes a mes diezmos de sus ingresos.

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  Monumento a K. Bora                        M. Luther y K. von Bora (tabla)

Katharina von Bora: Fallecida en diciembre de 1552, podemos llamarla también Käthe Luther por el vínculo que la unió con el fundador del protestantismo. Hija de un hogar de la nobleza empobrecida, a los seis años fue enviada a una escuela conventual y de ahí a un convento cisterciense. Allí leyó los primeros escritos de Martin Luther y se fugó en compañía de otras hermanas en 1523, buscando refugio en Wittenberg, donde Luther les procuró albergues y esposos. Käthe declaró que, de contraer matrimonio, solamente lo haría con él. Se casaron en 1525, el año en que recrudecieron las rebeliones de los campesinos, vituperadas incluso por el propio reformador. La esposa comenzó a ordenar la habitación de ambos en el convento de agustinos donde él vivía, mientras proliferaban las hojas volantes injuriosas que sus adversarios católicos les dedicaban y Erasmo de Rotterdam los elogiaba. Aunque Luther recibía emolumentos como profesor de teología, solía darlos a mendigos y desamparados. Käthe administraba lo mejor que podía los requerimientos económicos del establecimiento y sus anexos, como la huerta y la laguna proveedora de pescados. Llegó a fabricar cerveza y extendió las actividades a la cría de algún ganado, el cultivo de árboles frutales y la instalación de una viña. Él la llamaba, en broma, “Herr Käthe” a raíz de la intensa actividad que desplegaba. El matrimonio tuvo seis hijos propios y varios más adoptados, sin contar el personal de trabajo y servicio, los invitados y los estudiantes que allí se hospedaban. Ocupaban todas las instalaciones del antiguo convento. Y era Katharina la que se las arreglaba para conseguir provisiones y mantener en funcionamiento la finca, entre súplicas y reproches que su marido a veces criticaba con las palabras: So haben die Weiber noch eine schärfere Waffe als die Zunge, nämlich die Tränen. Was sie mit Reden nicht erreichen könnten, erlangen sie mit Weinen».

De Käthe Luther solo ha quedado una misiva personal; pero las que su esposo le dirigía en sus viajes la muestran y ensalzan como una madre y administradora ejemplar. En 1542, cuatro años antes de morir, Luther redactó su testamento en el que encomendaba a Melanchton y otros amigos la tutela de Katharina y los hijos. Las leyes no otorgaban a una viuda la capacidad jurídica plena. Tras el fallecimiento de Luther en 1546, Käthe heredó los bienes conyugales. Pero la peste y las guerras de Esmalcalda (der Schmalkaldische Krieg) devastaron a Wittenberg y a las posesiones heredadas, que ella intentó reconstruir y defender. Los amigos de Luther se desentendieron de ella y de sus hijos. Las donaciones que ciertos nobles enemigos del Emperador o burgueses adinerados hacían llegar al movimiento reformador desaparecieron, pero algunos socorros del rey de Dinamarca la ayudaron a sobrevivir. En 1552, en uno de sus traslados escapando de la peste con los hijos, saltó del carruaje que los transportaba y Käthe enfermó. Murió en Torgau, donde yacen sus restos y hay un museo dedicado a su memoria. – Fuente: Ökumenisches Heiligenlexikon https://www.heiligenlexikon.de

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Katharina Schütz Zell

Katharina Schütz Zell – 

Hoy situada en Francia, la ciudad de Straßburg (Strasbourg en francés) posee una larga historia como ciudad libre dentro del sacro imperio romanogermánico. Allí nació Katharina Schütz en 1497 o 1498, en una familia de la burguesía media  que le impartió una buena educación. Leía y escribía el alemán de la época, y aprendió luego algo de latín. Ya desde la infancia se interesó en temas religiosos y después conoció a un joven sacerdote llamado Matheus Zell, adscripto a la Catedral, cuya prédica de sesgo luterano asimiló con beneplácito. Cinco años más tarde contrajeron matrimonio, siendo entonces sancionados con la excomunión episcopal. La esposa hizo públicas defensas de su nuevo estado y no escatimó reproches contra la vida licenciosa de muchos clérigos. Fue una primera demostración de su criterio independiente e igualitario, cualidades siempre reconocidas y admiradas por el esposo. Katharina se tomó en serio la obligación presbiteriana de dar hospitalidad a reformistas perseguidos, entre ellos algunos franceses – incluyendo el propio Jean Calvin – que estaban en camino hacia Genf (Genève). Participaba en las discusiones teológicas de todos ellos y se ganaba su respeto por la inteligencia que  desplegaba.         Straßburg era por entonces un sitio sobremanera tolerante con las diversas orientaciones religiosas que pululaban entre sus muros, aun con los anabaptistas considerados como herejes por católicos y protestantes. Katharina no se limitó a refugiar a disidentes de otras regiones, sino que amparó a viudas, huérfanos y enfermos de su propia ciudad. Pero también protegió a un nutrido grupo de fieles que acompañaba a un párroco disidente de la ciudad de Kentzingen, obligados a huir de allí. Cumplía esas tareas sin dejar por ello de redactar numerosas cartas y panfletos para confortar a esposas de luteranos que habían tenido que abandonarlas a raíz de las persecuciones, así como consejos de catequesis, notas devocionales, meditaciones bíblicas y aun un sermón. Sostenía correspondencia escrita con reformadores de otras ciudades de Europa, entre ellos las hermandades hussitas de Bohemia, precursoras del movimiento protestante. Soportó muchas críticas y denuestos, siempre apoyada por su esposo. Sus dos hijos murieron durante la infancia y ella lo interpretaba como un castigo divino. Zell falleció en 1548. Katharina, tras elaborar su duelo en una breve estadía en Basel, prosiguió con los estudios bíblicos y las obras de misericordia. En 1562 presidió el funeral de un espiritualista y anabaptista seguidor de Caspar Schwenkfeld, cuando nadie en la ciudad se animó a hacerlo. Ya estaba enferma en ese momento y poco después falleció. No fue la única con iguales o mayores méritos entre las consortes de pastores reformistas de su tiempo. Su autonomía de criterio y acción nunca se vio constreñida por el fiel acatamiento a las reglas de vida emergentes de las sagradas escrituras, del modo en que ella las entendía en su meditada interpretación. Mereció de su esposo y de sus conciudadanos el justiciero apelativo de Kirchenmutter Straßburgs.  De 1556/57 data una misiva pública que, entre otras, dirige a los conciudadanos de Straßburg y dice así, en lengua alemana modernizada para esta publicación: „Die armen Täufer, über die ihr so grimmig erzürnt seid und die Obrigkeit allenthalben gegen sie hetzt wie ein Jäger die Hunde auf ein Wildschwein und Hasen: Sie bekennen doch Christum den Herrn auch mit uns … im Hauptstück, darin wir uns vom Papsttum getrennt haben, nämlich die Erlösung Christi, auch wenn wir uns in anderen Dingen nicht einigen können. Soll man sie deswegen verfolgen – und Christus in ihnen, den sie mit Eifer bekennen und den viele von ihnen bis ins Elend, Gefängnis, Feuer und Wasser bekannt haben?“… „Alle haben sie zu uns kommen dürfen. Was haben uns ihre Namen angegangen? (Gemeint ist: Was gehen uns ihre Namen an?) Wir sind auch nicht gezwungen gewesen, jedes Meinung und Glaubens zu sein; sind aber schuldig gewesen, einem jeden Liebe, Dienst und Barmherzigkeit zu erweisen. Das hat uns unser Lehrmeister Christus gelehrt.“

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 Argula von Grumbach (1492-1563)

Nombre de origen: Argula von Stauff, nacida en Regensburg (ciudad bávara rebautizada en español como “Ratisbona”). Sus padres eran Freiherren, o sea nobles titulares de una baronía. Aprendió a leer de muy pequeña y al cumplir diez años su padre le regaló – contra la opinión de consejeros franciscanos – una valiosa Biblia editada por Koberger en traducción preluterana. A los 16 es presentada en la corte muniquesa a la reina Kunigunde, hija del Kaiser Friedrich III, donde afirmó su temperamento religioso con vivencias del entorno cortesano y político. Sus padres murieron de una plaga 1509 y ella fue casada en 1516 con Friedrich von Grumbach, fallecido en 1530, con quien tuvo cuatro hijos. De éstos, el único sobreviviente fue educado en la doctrina protestante. Luther había publicado ya sus primeros tratados en 1520 y finalizado su traducción del Nuevo Testamento en 1522. Argula leyó esas obras y comenzó a escribirse con su autor y otros eminentes protestantes. Los gobernantes de Bayern (Baviera) habían prohibido en el reino la recepción de los escritos luteranos. En la Universidad de Ingolstadt fue arrestado un joven profesor, antes estudiante de la misma, Arsacius Seehofer, y obligado a retractarse. Argula escribió al rector y al consejo universitario en pleno, reclamando contra la medida e invitándolos a debatir con ella en alemán y sobre la base de la Biblia traducida. Termina su demanda con las palabras: „Ich habe euch kein Frauengeschwätz geschrieben, sondern das Wort Gottes als ein Glied der christlichen Kirche.“ (“Yo no he escrito chismes de mujer para ustedes, sino la Palabra de Dios, como un miembro de la iglesia”)El debate con el profesorado universitario nunca fue aceptado. Argula von Grumbach ni siquiera fue considerada digna de recibir una respuesta de la universidad de Ingolstadt. Pero los protestantes imprimieron y distribuyeron su escrito, el cual en solo dos meses se reprodujo en 13 ediciones. También defiende a Seehofer en una misiva dirigida al propio duque Wilhelm von Bayern, quien tampoco la encuentra merecedora de una respuesta. Además deja cesante de su cargo al esposo de Argula por no haber impedido a ésta el escribir dichas cartas. Esa sanción causa serias dificultades económicas a la familia. Dado que Friedrich von Grumbach continuó siendo hasta su muerte en 1529 un firme creyente del catolicismo, se ha ido agrietando el vínculo matrimonial. Sin embargo, la noble disidente sigue en su tarea de estudiosa y escritora. En una carta de 1524 al burgomaestre y al consejo comunal de la ciudad de Regensburg reclama el cese de las persecuciones a las mujeres que hubiesen adherido al protestantismo:
“Liebe Brüder, seid eingedenk, dass Euch Gott zu Hütern und Aufsehern gesetzt hat, nehmet wahr der Seelen in Eurem Gebiet, nicht mit Gold oder Silber erkauft, sondern mit einem teuren Wert des rosenfarbenen Bluts des Herrn Christus. Es ist Zeit, aufzustehen vom Schlaf; denn unser Heil ist näher, denn da wir gläubig wurden. Lasst uns ritterlich wider die Feinde Gottes kämpfen; er wird sie erschlagen mit dem Hauch seines Mundes. Das Wort Gottes muß unsere Waffe sein – nicht mit Waffen dreinzuschlagen, sondern den Nächsten zu lieben und Frieden untereinander zu haben. Das ist die Ursach, dass ich hab gewagt, Euer Lieben zu schreiben und zu ermahnen. Es ist Zeit, dass die Steine bei uns schreien ».                                    Y finaliza escribiendo: „Ja, wenn ich allein sterbe, so werden doch hundert Frauen wider sie schreiben. Denn ihrer sind viele, die belesener und geschickter sind als ich.“ (“Por cierto que aunque muera yo sola, comenzarán cien mujeres a escribir en contra de usted. Pues entre ellas hay muchas que son más eruditas e ingeniosas que yo”). En ese momento, sólo los escritos de Martin Luther habían sido tan ampliamente propagados.

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Elisabeth zu Calenberg: (1510-1558) –  Herzogin Elisabeth von Calenberg-Göttingen – llamada más tarde “Reformationsfürstin”– aunque limitada en sus atribuciones principescas por disposiciones testamentarias y jurídicas que restringían su espacio de actuación. A los 30 de su edad entró en contacto con personeros y escritos de Martin Luther. Desde 1542 tuvo como consejero personal al teólogo Antonius Corvinus, discípulo de Luther y de Melanchton en Wittenberg, autor de las nuevas reglamentaciones que regirían la vida de los conventos reformados sujetos a la jurisdicción de la princesa. Este y otros contactos intelectuales con pensadores luteranos despertaron en la inteligente duquesa las condiciones espirituales que la revelarían como laientheologische Schriftstellerin (autora laica de escritos teológicos). A los quince años había sido dada en matrimonio al duque Erich I. von Braunschweig-Lüneburg, con quien tuvo cuatro hijos. Vivió en la residencia ducal de Münden, luego en Hannover y después cerca de su segundo consorte en Ilmenau. Ya durante su primer matrimonio había mostrado las garras de su carácter: al saber la existencia de una amante del duque y tras haberlo conminado en vano a dejarla, inició contra ella un proceso de hechicería del cual la ilegítima logró escapar, no así algunas de sus supuestas cómplices, que fueron condenadas a la hoguera. Lejos de aplacarla, esta trágica victoria parece haber reforzado su autoconfianza y el respeto que infundía. Ya no ocultó sus convicciones reformistas, recibía el sacramento eucarístico en ambas especies y profundizó sus estudios teologales. Sus enemigos no ponían en entredicho su fe, pero la acusaban de “Herrschsucht” (autoritarismo) y de un “hemmungslosen Machttrieb” (insaciable búsqueda del poder). Cuando su hijo Erich II asumió en 1546 las riendas del gobierno y a poco de ello se convirtió al catolicismo para estar a bienes con el Kaiser Carlos V, empeñado en resucitar la unidad de la cristiandad universal, finalizó el influjo prorreformista de Elisabeth. Sin embargo, sus escritos no impresos continúan siendo estudiados. Bien sabía que Pablo de Tarso había prohibido a las mujeres las discusiones teológicas (1. Corintios, 14,34), pero sabía asimismo que las tradiciones valiosas no deben quedar soterradas sino reflorecer. No fue una “santa” como su tocaya del siglo XIII. Gobernó y luchó por su poder con la pasión y los implacables instrumentos represivos que la política de su tiempo (y de todos los tiempos) estilaba. Como ejercicio imaginativo, invito a las lectoras y los lectores de este post inferir cuál habría sido la conducta política de nuestras Evas y Cristinas si les tocaba actuar en el siglo de las guerras de religión. De paso, reflexionemos sobre la utópica e ilusoria bendición de sociedades regidas por el revanchismo feminista.

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Con las breves semblanzas que anteceden no se busca añadir una sección de “hagiografía” a las muchas que ya contiene este blog. Convergen en el post dos incitaciones: una de ellas, coyuntural, proviene de la celebración universal (no solo alemana) de los 500 años del inicio de la reforma luterana, ya desde mediados del 2016; la otra, permanente en quien esto escribe, la admiración siempre profesada hacia las mujeres excepcionales (¿hipoteca materna?).

La conversión espiritual y entrega a sus íntimas convicciones de las ilustres damas aquí recordadas, es solo un ápice del esfuerzo y sacrificio que valientes mujeres de todo tiempo y color han sabido mostrar en millones de años de existencia humana sobre la Tierra. De esa heteróclita marea vital, las nombradas emergen aquí por instantes para volver a la gran masa no individualizable, apenas se cierre esta hoja. Cada una, actuando en su ámbito y respondiendo a las exigencias del medio social y político que le tocó afrontar, fue tenaz e implacable, dulce e irascible, sumisa y díscola a su modo. En cualquier caso, no fueron santas aunque así se las anote en los calendarios del movimiento reformista. Un avatar, este último, de la aventura inaugurada por el cristianismo sobre los hombros de religiones  más antiguas. Una ruptura más en las múltiples disgregaciones de culturas, estirpes, pueblos y naciones que con su oleaje nos depositaron, apenas hoy, sobre este flanco de arenas movedizas… ¿la patria?

Ese avatar derivó, desde ya, de “causas” que cada historiador ensambla a su manera, y generó “efectos o consecuencias” en cuya elucidación siguen trabajando intérpretes apoyados en las muletas de las ideologías interesadas. Las más individualizantes zahieren con facilidad la figura en apariencia tosca e irritable de Martin Luther y los presuntos defectos de sus continuadores. Las interpretaciones socioeconomicistas  extrapolan de allí la ruptura del orden medieval, el ascenso de la burguesía como clase dominante y el firme (¿inextirpable?) modo de producción capitalista. En el medio, disolviéndose en las brumas de los gases de invernadero, los seres humanos cada vez más aislados y acechándose a raíz de la carencia de una religión. Ya se sabe: dios ha muerto.-

Carlos Haller, en Mar del Plata enero 2017

Fuentes http://www.frauen-und-reformation.de/?s=bio&id=18

Datos detallados http://www.frauen-und-reformation.de/?s=bio&id=20

Schütz http://www.encyclopedia.com/women/encyclopedias-almanacs-transcripts-and-maps/zell-katharina-schutz-c-1497-1562

Argula https://www.heiligenlexikon.de/BiographienA/Argula_von_Grumbach.html

Revista “Deutschland” https://www.deutschland.de/de/news/nicht-nur-manners

Ökumenisches Heiligenlexikon https://www.heiligenlexikon.de                                             Video 2 https://www.youtube.com/watch?v=VRrgefjCJmI

Hilaire Belloc, Europa y la fe –(Trad. de E.A. Lanús)-Bs.Aires, Sudamericana-Huemul 1967.

Roland Mousnier, Los siglos XVI y XVII (en: Hist.Gral. de las Civilizaciones, Barcelona, ed. Destino 1958).



            

Lista de posts año 2016

 25 dic. 2016 – El avión ruso que se estrelló esta mañana en el Mar Negro llevaba a 92 personas a bordo. Muchos de los pasajeros eran miembros del coro Alexándrov del ejército ruso que viajaban a Siria para ofrecer un concierto a los soldados acantonados allí. Su muerte ha causado conmoción porque los cantantes y bailarines eran muy populares en Rusia. Este blog les rinde homenaje.- ch

Lista de posts de kalais  en su blog Año 2016   

  1. Posts en reyallerkalais 1:

Weihnachtsfeier: Adventskerzen on diciembre 20, 2016

Himnos agonales on diciembre 20, 2016

Cuando húngaros y egipcios eran gitanos on diciembre 9, 2016

El Congreso baila on diciembre 3, 2016

Zarah predice milagros al conjuro de su voz on noviembre 25, 2016

La Effi de R.W.Fassbinder on noviembre 11, 2016

crónica de una ilusión: Heimat on noviembre 5, 2016

perseguidos fugitivos refugiados en un texto de Goethe on octubre 27, 2016

libero sfogo al librettista on octubre 15, 2016

más poemas de Julio Bepré on octubre 13, 2016

Struwwelpeter,alias Pedro Guedejas on julio 30, 2016

 2. Posts en analfa kalais 2

Tú — por Amado Nervo on July 2, 2016

 

Año 2015 –  reyaller o kalais 1

Medida del asombro — Julio Bepré ondiciembre 30, 2015

 

2025 – Analfa o kalais 2



 

Weihnachtsfeier: Adventskerzen

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Weihnachtsfeier – Die vier Kerzen

Vier Kerzen brennen langsam. Wenn Du ganz leise bist, kannst Du hören wie sie sprechen.

Die erste Kerze sagt: “Ich bin der Frieden! Niemand kann mein Licht erhalten. Ich glaube ich werde ausgehen. Ihre Flamme wurde kleiner und ging dann ganz aus.

Die zweite sagte: Ich bin das Vertrauen! Ich bin am verletzlichsten und so macht es keinen Sinn, dass ich weiter brenne.” Nachdem sie gesprochen hatte, wehte ein sanfter Hauch zu ihr und sie erlosch.

Spontan sprach die dritte Kerze auf ihre Weise: “Ich bin die Liebe! Ich habe keine Kraft mehr. Die Menschen schieben mich beiseite und begreifen nicht, wie wichtig ich bin. Sie vergessen sogar die zu lieben, die ihnen am nächsten stehen.” Und dann erlosch auch sie.

Ein Kind betritt den Raum und sieht, das drei Kerzen ausgegangen sind. “Oh warum brennt ihr nicht mehr?” Das Kind wurde sehr traurig.

Da sprach die vierte Kerze: Hab keine Angst, Solange ich brenne, können wir die anderen wieder anzünden. Ich bin die Zuversicht!

Mit leuchtenden Augen nahm das Kind die Kerze der Zuversicht und zündete die anderen wieder an.

Die Flamme der Zuversicht soll immer bei uns sein, so behalten wir Vertrauen, Frieden und Liebe für alle Zeit.

Wir wünschen ihnen alles Gute und Liebe zur Adventszeit!

(envío de Velia Lina Hoffmann, a quien dedico mi sentido agradecimiento)

  Zuversicht: absoluta confianza, firme esperanza [lo habitual: conceptos imprecisos y exaltantes, polisemia inevitable ]
 Vertrauen: fester Glaube daran, dass man sich auf jmdn., etw. verlassen kann, dass jmd., etw. zuverlässig ist, Zuversicht.
¿y cómo traducirías “wenn du ganz leise bist”?  Añade propuestas: “si eres muy calmoso” – “si te estás muy callado y quietito”… (alguna más, bitte)

Himnos agonales

amplia mayoría profrancesa, 1942

Este post responde a plurales incitaciones. Una de ellas es la preparación de material lingüístico para reanudar un curso de idioma alemán iniciado el año 2013. Otra se actualiza al rememorar una escena de un muy mentado film de 1942, tramo de cinta que encabeza – gracias a la ayuda de Youtube – las presentes líneas. En la indiscernible conjunción de estímulos también surgen la música, el canto, los poemas, las oposiciones culturales y políticas. En suma, fragmentos de pasado apenas reinsertables en su lugar correcto para quienes carecemos de una coherente teoría de la historia.

El pasaje filmado muestra el encuentro enfrentado de dos himnos, representación elocuente de una situación bélica vigente por entonces entre Alemania y “el resto del mundo” – como se diría hoy en el lenguaje de las competencias deportivas internacionales. Ambos himnos solían ser ejecutados como marchas o canciones de lucha, si bien no todos los himnos poseen ese carácter o lo han ido perdiendo. Algunos se basan en odas en honor de personalidades, o de hechos memorables, o de exaltación de valores o triunfos en diversos tipos de certámenes. No suele faltarles, empero, una connotación agonal (de la raíz agon, agonis = combate, lucha).

No todos los himnos tienen que ser nacionales. Los hay regionales, locales, grupales, partidarios, institucionales y hasta universalistas… si bien estos últimos suelen expresar una ideología o concepción del mundo (por caso la esperantista o la internacionalista del proletariado). Un himno nacional (ya como conjunción de versos y melodía, ya en la forma solamente melódica) casi siempre es declarado como tal por un Estado – del género, tamaño o grado político que se quiera. Los hay bastante antiguos, como el japonés. De los europeos, el más provecto parece serlo el  Het Wilhelmus neerlandés. Himnos dinásticos o de familias reales a veces se tornan nacionales, o bien su melodía es adquirida por otras Estados como la británica God Save the King, adoptada por Prusia con la letra Heil dir im Siegerkranz – desde 1871 el himno del Kaiser alemán, sin el carácter de himno nacional a raíz de las resistencias que a ello oponían algunos reinos y ciudades libres del imperio. Cuando el profesor y poeta Hoffmann von Fallersleben (1798-1874) escribió “das Lied der Deutschen« sobre el molde musical que Haydn había compuesto para la Kaiserhymne de Austria, nació la que desde 1922 sería declarada como “die deutsche Nationalhymne». Despojada de su primer par de estrofas después de la derrota total en 1945 y desde la reinstauración de dos Estados alemanes a partir de 1949, se la canta hoy con igual carácter simbólico en la Bundesrepublik.

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la kithara y la lira

En la Antigüedad clásica (griega y latina), el  μνος (hymnos)  era una composición coral en honor a una divinidad y es retomado con pleno valor litúrgico en las piezas latinas cristianas del medioevo. Los antiguos helenos solían declamarlo o cantarlo con un fondo musical de la kithara (κιθάρα), instrumento de cuerdas de cuyo nombre derivan los vocablos “cítara” y “guitarra”.  Las epinikia o sea “odas triunfales” compuestas por el poeta Píndaro (siglo VI a.C.) eran cantos de victoria dedicados a vencedores en los juegos de fuerza muscular o destreza artística denominados más tarde en latín agona, plural indicativo de toda clase de competencias o luchas. De ahí el título de este post. [Un chisme curioso: No hace mucho, en Mar del Plata, un abogado defensor de encausados “políticos” mencionó esas odas para ensalzar a sus defendidos, loas que un ignoto cronista calificó de odas pingáricas” (¿?) sin que persona alguna de tal apellido haya efectuado reclamos contra esa atribución autoral.]

Si el impulso agonal, sublimado tal vez desde arcaicas pulsiones agresivas, ha florecido en innumerables expresiones de la cultura y anticultura de individuos y pueblos rebrotando en torneos caballerescos, competencias académicas y debates políticos, no es anómalo que se vea exaltado por marchas triunfales y por himnos. Despojado de sus ennoblecedoras vestiduras, lo vemos resucitar en los cánticos nada halagüeños de las hinchadas del fútbol o en demostraciones colectivas cuya elocuencia más noble se alcanza al rítmico golpeteo de murgueros tambores.  Quedaron en el camino los himnos de exaltación patriótica que aún hacían latir de emoción a nuestras almitas escolares acompañando el desfile de las tropas en los días festivos, cayeran o no en un “fin de semana largo”. Algo sobre compases y ritmos marciales  tuve la intención de mencionar en un compilado de reflexiones que publiqué en A los autores de la marcha San Lorenzo on  y en Alte Kameraden y otras melodías marciales – marchas (ambos en este blog).

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En este post, la evocación hímnica viene desde otro costado. La suscitan un film y dos canciones patrióticas. Se propone un fin didáctico y a la vez invitar a una reflexión sobre las “utilidades ideológicas” de las musas. El film es Casablanca – ese icono de celuloide en negro y blanco ante el cual rendía culto nuestro (mi) romanticismo adolescente sin que lo mereciera desde la óptica de sus algo infladas virtudes cinematográficas. Es una peli estadounidense del año 1942, dirigida por Michel Curtiz, con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman como principales personajes. Combina elementos del melodrama con los del cine de aventuras en tiempos de la 2ª guerra mundial. Francia ha sido en parte ocupada por la Wehrmacht alemana; no así el protectorado francés de Marruecos, administrado en esos momentos por el gobierno francés instalado en Vichy. Muchos europeos huyen hacia Casablanca  para conseguir allí un vuelo a  Lisboa y continuar viaje al exilio. Pero el comandante francés de Casablanca sólo otorga visas de salida contra el pago de altos sobornos o favores sexuales.

Un día son asesinados dos oficiales alemanes y despojados de su documentación de salida. Para investigar lo sucedido llega el oficial alemán Strasser, quien es recibido por el comandante francés Louis Renault. Strasser está siguiendo también la pista del  partisano checo Victor Lázló, fugado de las garras alemanas. Lázló procura huir hacia América junto con su esposa Ilsa Lund (interpretada por Ingrid Bergman). Renault informa a Strasser haber identificado a uno de los matadores de los dos oficiales alemanes, y promete detenerlo esa noche en el bar nocturno Rick’s. Ese bar, regenteado por el estadounidense Rick Blane, es un sitio concurrido por muchos fugitivos que están de paso en Casablanca. Ugarte, sindicado por Renault como asesino de los oficiales alemanes, pide a Rick que oculte la visa de salida que ya tiene otorgada, hasta que la situación se tranquilice. Rick esconde ese documento en el piano de Sam, animador musical del bar. Ugarte es capturado y eliminado por la gente del comandante Renault;  el documento de la visa no es descubierto.

El checo Lázló necesita dos visas de salida para él y su mujer Ilsa, quien había sido amante de Rick en Paris. Ilsa reconoce al pianista Sam y le ruega que vuelva a ejecutar la canción “As Time goes by” como lo había hecho para ella en Paris. (Los fragmentos líricos cantados decían:  You must remember this – A kiss is just a kiss,- a sigh is just a sigh.- The fundamental things apply – As time goes by). Play it, Sam, please… https://www.youtube.com/watch?v=1_a57ZNlU6o

El reencuentro de Ilsa con Rick está saturado de reproches recíprocos y esa relación no se reanuda. A Lázló le aconsejan tratar de conseguir las visas por intermedio de Rick pero éste se niega a ayudar al rival; ella lo amenaza con un arma y luego le confiesa amarlo aún. Después se sabe que ya en Paris había estado casada con Lázló  y regresado al lado de éste.

El comandante Renault hace detener a Lázló. El norteamericano propone a Renault que entregue al checo a la policía como autor de la muerte de los dos oficiales alemanes, mientras deje al propio Rick y a Ilsa salir de Casablanca. El encuentro de los cuatro en el bar por la noche se tensa con situaciones conflictivas, al cabo de las cuales Rick amenaza a Renault con una pistola y todos se trasladan en automóvil hacia el aeropuerto, donde Rick dispone que Ilsa y Lázló escapen en el avión portugués listo para partir. Ilsa vacila. Solo cuando Rick convence a Lázló de lo mucho que la mujer lo ama y que el affaire de Paris ya es cosa del pasado, Ilsa entra en la aeronave. Llega  Strasser para notificar a último momento a la torre de control e impedir la fuga. Rick lo mata de un disparo. Renault recupera su patriotismo y ayuda a Rick a eludir a la patrulla policial que acude al sitio, ordenando que “atrapen a los otros sospechosos”. El film finaliza con las palabras de Rick: -“Louis, creo que este es el comienzo de una hermosa  amistad”.

La reseña de la trama contiene errores de interpretación inducidos por algunas indefiniciones de escenas y diálogos. Los lectores que sepan mejor el inglés y conozcan el guión podrán enmendar lo que corresponda. Lo que muestra el film se asemeja mucho a un truco técnico o “engañaojos”. Algunos afirman que la ciudad descrita en la peli no era Casablanca sino en realidad la internacional y cosmopolita Tanger. Ni una ni otra. La película se rodó completamente en estudios de la Warner Bros. en Hollywood, excepto una secuencia en la que se muestra la llegada del mayor Strasser, que se realizó en el aeródromo Van Nuys, cerca de Los Angeles. La escenografía de la calle que fue usada para las escenas de exteriores había sido poco antes construida para otro film y tuvo que ser redecorada para los flashes de París. El set para el bar de Rick fue construido en tres partes inconexas y no se podría determinar en trazado lo que sería su “planta”. En una escena se hace pasar la cámara a través de una pared desde el área del café hacia el interior de la oficina de Rick. La escena final que muestra un avión pequeño, difuminado entre la niebla, con personal caminando alrededor, fue armada empleando extras de baja estatura y un avión de cartón dibujado a escala. Se usó humo a modo de neblina para cubrir la apariencia poco convincente del modelo.

Curioso y muy parcial en lo ideológico es el «duelo de himnos» en el que La Marsellesa compite —interpretada por una orquesta completa— contra un pequeño grupo de alemanes que cantan «Die Wacht am Rhein» (La guardia junto al río Rhin) con el piano. En el film, László es un líder de la resistencia ilegal checoeslovaca que enfrenta a los nazis. La pareja necesita las visas para dejar Casablanca y salir hacia los Estados Unidos, desde donde él podría continuar su labor. A la noche siguiente László, sospechando que Rick tiene las visas, se entrevista con éste, pero Rick se niega a entregarle los salvoconductos, pidiéndole que le pregunte a su esposa el motivo. (Es decir, solo dos personas pueden salir, pero en este punto hay tres personas que lo desean.) El diálogo se ve interrumpido cuando un grupo de oficiales alemanes, comienza a cantar «Die Wacht am Rhein», que era considerado un himno patriótico alemán hasta que no se hubo oficializado el Lied der Deutschen en el carácter de himno nacional. Enfurecido, Laszlo solicita a la banda del local que interprete La Marseillaise. Cuando el maestro de la banda busca a Rick con la mirada, éste asiente con la cabeza. László comienza a cantar, al inicio, y enseguida el reprimido fervor patriótico se adueña de los demás asistentes y todos se unen al canto, ahogando el de los alemanes.

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La Marseillaise, marcha y canción de combate de las tropas francesas – e himno de Francia desde julio de 1795 – fue escrita por Rouget de Lisle en 1792, prohibida y aun olvidada durante los dos Imperios napoleónicos y la Restauración, confirmada por la Troisième République (1870-1940) como himno nacional, repudiada por el régimen colaboracionista de Vichy y cantada por los antifascistas de toda nacionalidad como expresión de la resistencia. En este último sentido se la entiende cuando sus estrofas son cantadas por gran parte de los concurrentes al bar de Ricky en el film Casablanca. De la extensa y sanguinaria oda que conforma su base textual suelen cantarse dos o tres estrofas y el estribillo. Comienza con estos versos:                         

Allons enfants de la Patrie,
Le jour de gloire est arrivé !
Contre nous de la tyrannie
L’étendard sanglant est levé (bis)
Entendez-vous dans les campagnes
Mugir ces féroces soldats ?
Ils viennent jusque dans vos bras
Égorger vos fils, vos compagnes !

Estribillo

Aux armes, citoyens !
Formez vos bataillons !
Marchons, marchons !
Qu’un sang impur
Abreuve nos sillons !

El episodio es creíble en el contexto de la vieja rivalidad política, económica y cultural entre las dos potencias continentales europeas, Francia y Alemania. Durante la crisis en torno del Rhein de 1840, el primer ministro francés Thiers declaró que el Rhin alto y medio debía ser la “frontera natural oriental” de su país. En la Confederación Germánica se temió, pues, una anexión francesa de la margen izquierda del Rhin, tal como lo había intentado en su momento Luis XIV y llevado a cabo Napolèon I con la creación de la Confederación del Rin entre 1806 y 1813. La población de origen alemán de esa región se había sentido más que nunca amenazada por los frecuentes ataques de Francia. [Los lectores pueden recibir más datos de Wiki sobre estos temas, clicando lo aquí reproducido en subrayado o letra negra más gruesa ]. En ese contexto un comerciante suabo de nombre Max Schneckenburger escribió el poema “Die Wacht am Rhein”, una oda política que una vez compuesta su melodía en 1854 por el músico Carl Wilhelm (equiparada desde 1871 a Heil dir im Siegerkranz) cumplía las funciones simbólicas de ”himno nacional extraoficial”. [por favor, escuchar el video ilustrado con viejas cartolinas postales clicando en https://www.youtube.com/watch?v=zikcHnimsxk ].

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  1. Es braust ein Ruf wie Donnerhall,

Wie Schwertgeklirr und Wogenprall:

Zum Rhein, zum Rhein, zum deutschen Rhein!

Wer will des Stromes Hüter sein?

Refrain

Lieb’ Vaterland, magst ruhig sein,

Fest steht und treu die Wacht am Rhein!

  1. Durch Hunderttausend zuckt es schnell,

Und Aller Augen blitzen hell,

Der deutsche Jüngling, fromm und stark,

Beschirmt die heil’ge Landesmark.

Refrain

  1. Er blickt hinauf in Himmelsblau’n,

Wo Heldengeister niederschau’n,

Und schwört mit stolzer Kampfeslust:

„Du Rhein bleibst deutsch wie meine Brust.“

Refrain

  1. „Und ob mein Herz im Tode bricht,

Wirst du doch drum ein Welscher nicht;

Reich wie an Wasser deine Flut

Ist Deutschland ja an Heldenblut.“

Refrain

  1. „Solang ein Tropfen Blut noch glüht,

Noch eine Faust den Degen zieht,

Und noch ein Arm die Büchse spannt,

Betritt kein Feind hier deinen Strand.“

Refrain

  1. Der Schwur erschallt, die Woge rinnt,

Die Fahnen flattern hoch im Wind:

Zum Rhein, zum Rhein, zum deutschen Rhein!

Wir Alle wollen Hüter sein!

Refrain

[ Historisches Hörbeispiel – muestra de valor solamente histórico (MP3; clic) ]

El vocablo Welscher : En la terminología histórica alemana se suele denominar die Welschen a los pueblos de origen románico circundantes a las áreas germánicas más netas. Welschland – o sea “territorios güelfos” – eran los de Italia y Francia. Los suizos llamaban “die Welschschweiz” a la Suiza Romanda, de lengua reto-románica. En paralelo con esas designaciones, se nombraba die Wenden a los pueblos de Europa oriental.-

Quizás esta versión al inglés facilite la tarea a quienes prefieran ensayar un traslado de la oda alemana al castellano:

. The cry resounds like thunder’s crash,
Like ringing swords and waves that clash:
The Rhine, the Rhine, go to our Rhine,
Who’ll guard our River, hold the line?
|: Land of our fathers, have no fear, 😐
|: Your watch is true, the line stands here. 😐

2. A hundred thousand hearts beat fast,
The eyes of all to you are cast,
The German youth, devout and strong.
Protects you, as he has so long.
|: Land of our fathers, have no fear, 😐
|: Your watch is true, the line stands here. 😐

3. He casts his eyes to heaven’s blue,
From where past heroes hold the view,
And swears pugnaciously the oath,
You Rhine and I, stay German, both.
|: Land of our fathers, have no fear, 😐
|: Your watch is true, the line stands here. 😐

4. While still remains one breath of life,
While still one fist can draw a knife,
One gun still fired with one hand,
No foe will stand on this Rhine sand.
|: Land of our fathers, have no fear, 😐
|: Your watch is true, the line stands here. 😐

5. Should my heart not survive this stand,
You’ll never fall in foreign hand,
Much, as your waters without end,
Have we our heroes’ blood to spend.
|: Land of our fathers, have no fear, 😐
|: Your watch is true, the line stands here. 😐

6. The oath resounds, on rolls the wave,
The banners fly in wind. We’ll save
The Rhine, the Rhine, the German Rhine
Together we will hold the line.
|: Land of our fathers, have no fear, 😐
|: Your watch is true, the line stands here. 😐

7. So lead us with your tried command,
With trust in God, take sword in hand,
Hail Wilhelm! Down with all that brood!
Repay our shame with the foes blood!
|: Land of our fathers, have no fear, 😐
|: Your watch is true, the line stands here. 😐

La recepción de la marcha Die Wacht am Rhein en tiempos posteriores a la fundación del moderno Reich (1871) puede ser  estudiada siguiendo indicaciones del hamburgués Georg Nagel en Datos históricos https://deutschelieder.wordpress.com/2014/07/28/max-schneckenburger-die-wacht-am-rheinDe lo allí escrito me complace traducir al menos un gracioso pasaje final:

Una vez reseñado el itinerario seguido por ese himno desde 1871 hasta los comienzos de la primera guerra mundial (1914), se comprueba un reflujo de su popularidad en los primeros años de la posguerra (Weimarer Republik), así como  un retorno de la marea difusora (en textos impresos y en actos públicos) entre adherentes juveniles del NSDAP (partido nacionalsocialista) y miembros del ejército, la marina de guerra y el sindicalismo de inspiración nacional. También hay constancia de las numerosas parodias a que fue sometido el texto de la oda. Cuando el conflicto armado quedó perdidoso para Alemania en 1918 y estallaron motines espartaquistas en la propia capital Berlin y en otros puntos, el Kaiser Wilhelm II optó por abdicar el mando político y militar en manos de su canciller (primer ministro) y pidió asilo en Holanda. Entonces pudieron oírse en barrios de la clase obrera berlinesa versiones de Die Wacht am Rhein con textos como este:

Es braust ein Ruf wie Donnerhall – es sitzt ein Mann im Schweinestall, – der einstmals war von hohem Stand – und Wilhelm II. sich hat genannt.- Er floh nach Holland hin geschwind – mit Stab und Hofnarr, Weib und Kind. – Das nennt man Lieb‘ zum Vaterland, – wie er’s im Krieg so oft genannt.

La parodia parece más fácil de traducir que el original. Probemos…

kalais –  20.12.2016

 

Cuando húngaros y egipcios eran gitanos

No olvido los gauchos apaisanados, personajes de fierro en tiempos del sainete criollo. Similar grado de “autenticidad folclórica” quizás ostenten asimismo las gitanas que taconean a la andaluza en los tablaos madrileños y los violinistas de bigotillo fino que nos deleitan con czardas en varias operetas del Viejo Mundo (si es que esta terminología aún significa algo para los jóvenes lectores de este blog).

Bajo palabra de redactor prolijo puede creerse que cuando en mi pueblo abundoso de potreros baldíos aparecían carros o camiones que en menos de una hora tenían levantada una enorme tienda de cuya panza emergían ponys, perros y niños de pecho, de fijo no se trataba de un circo (ya que la población poco numerosa no lo justificaba). Pero lugareños viejos solían exclamar, entre risueños y preocupados: “Llegaron los zíngaros” – vocablo a menudo reemplazado con igual sentido por “húngaros” o “egipcios”. Cuando el afincado era de habla alemana, decía “oh, die Zigeuner!”. Y todos  encerraban las gallinas ponedoras y los niños hipercuriosos , y rejuntaban cuanto balde perforado u olla sin remaches quedara en las casas para llevarlos a reparar por los improvisados quincalleros trashumantes.

Si preguntábamos a los vecinos el significado de esas designaciones, con un gesto de la mano señalaban hacia la remendada “carpa” y su silencio despectivo indicaba que no sabían responder. No mejor suerte solía depararnos la consulta que al siguiente día hiciéramos a nuestras maestras en la escuela. La perplejidad resultante reforzaba nuestro prejuicioso interés y la creencia de que todos los Zigeuner eran ciudadanos de Hungría o provenían del antiguo Egipto.

Hubo de pasar algún tiempo y muchos miércoles de cine continuado en la ciudad más próxima, hasta que barruntamos que todos los gitanos violinistas actuaban en las películas de Hollywood o de la Ufa, donde también destacaban como bailarines de czardas. Hasta que el benemérito Dr. Enrique Telémaco Susini – pionero de tantas patriadas científicas y artísticas – se apareció en el Auditorium marplatense con su troupe de entusiastas cantantes de operetas, en un verano allá por 1949 o 1950, desplegando aires húngaros, gitanos y austríacos para solaz de un público deslumbrado. Hasta los ignaros en espectáculos musicales fuimos arrebatados por el turbión de esos compases, la eficaz ingenuidad de los argumentos y el esplendor de arias y recitativos entonados (por supuesto) en un castellano traducido de los libretos alemanes. No faltaban allí ritmos y personajes de estirpe gitana. Retazos de esas piezas resurgen hoy en la memoria y reclaman su merecido tributo en este post. Un adelanto del tema quedó en las notas dedicadas a Franz Lehár, alcanzables clicando en La viuda alegre: trama y escenas cantadas on  y en ¿Pontevedra en los Balcanes? 1ª parte de 3 sobre Die lustige Witwe on —

Hoy busco ampliar con fragmentos líricos e instrumentales compuestos por Imre o Emmerich Kálmán, siempre con el propósito de  unir lo estético y lo didáctico. Nacido en Siófok, Hungría, en el seno de una familia judía, Kálmán estaba pensando convertirse en pianista, pero debido a la temprana artritis se centró en la composición. Estudió teoría musical y composición en la Academia de Música de Budapest. Compuso poemas sinfónicos que fueron bien recibidos, aunque no llegaron a publicarse. La popularidad alcanzada por sus canciones de Kabarett  humorístico lo llevó a escribir operetas. Su primer gran éxito fue Ein Herbstmanöver, estrenada en 1908 en el Lustspiel Theater de Budapest. Después se trasladó a Viena, donde alcanzó fama mundial mediante la composición de sus operetas Der Zigeunerprimas , Csárdásfürstin , Gräfin Maritza y Die Zirkusprinzessin.

Kálmán y Lehár fueron los principales compositores de la llamada “Edad de Plata” de la opereta vienesa en el primer cuarto del siglo XX, conocida por su fusión del Wiener Walzer con las czardas húngaras. El género csárdás (también czárdás) es un baile tradicional húngaro a menudo popularizado por bandas de músicos gitanos en Hungría y en las zonas vecinas de Voivodina, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Transilvaia y Moravia. La pertenencia de varias de esas regiones al Imperio Austrohúngaro hasta 1918 explica en parte el arraigo que dicha tradición musical siguió manteniendo en la Austria de habla alemana. Al igual que Franz Lehár, Emmerich Kálmán se contó entre los compositores favoritos de Adolf Hitler aunque esa predilección no le duró tanto como la obtenida por el primero. Después del Anschluss (1938), Kálmán rechazó el ofrecimiento de ser promovido a la categoría etnocultural de “ario honorario” y prefirió exiliarse en Francia y más tarde en los EE.UU., desde donde regresó a Viena en 1949 y murió en Paris en 1953.

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Lo resumido alcanza para entender que los elementos gitanos incluidos en espectáculos escénicos o de pantalla se ciñieron casi en exclusividad al pintoresquismo musical, la danza y el vestuario. Y no es que los pueblos zíngaros hayan carecido de intervenciones en otros roles históricos. Han organizado pequeños principados; tropas de ese origen formaron cuadros auxiliares en ejércitos de ciertas potencias. Influyeron sobre decisiones de política internacional, o resultaron sus víctimas. Han aparecido investigaciones documentadas sobre estos aspectos de la historia gitana, pero no puedo reseñarlas en este sitio.

Poco se gana con relatar el argumento o la trama de una ópera o de una comedia musical; prefiero leer el libreto íntegro, y esto puede hacerlo quienquiera que lo busque. Mejor sería viajar hacia el ámbito teatral donde algunas de ellas se representen, siguiéndolas a ritmo imaginario por el mundo – que se ha ido achicando bastante. Entre tantas alternativas, quédese este post en su mediocre marco realizable consistente en presentar algunas escenas en formato video, y acto seguido complementarlas con la transcripción de los versos que ahí se cantan o se dicen. Lo escrito en este párrafo no impide intentar a continuación una sinopsis de la opereta estrenada en Wien en 1924 bajo el título de Gräfin Maritza.

Lugar: Hungría – Época: alrededor del año 1924.                                                                         Acto I – En la finca rural  de la condesa Maritza

Terraza de la mansión con un parque adjunto. La condesa Maritza pasa gran parte de su vida en la ciudad, de manera que confía la administración de su finca rural a su mayordomo — el conde Tassilo, quien está trabajando bajo el nombre de Török. Tassilo confía en ganar el dinero suficiente para una dote que dará a  su hermana Lisa, ya que ella desconoce el empobrecimiento de la familia. Le gusta su trabajo: nunca ha visto a la condesa, sólo le envía las rentas. El príncipe Populescu, un viejo mujeriego, llega y anuncia que la condesa Maritza lo seguirá para celebrar allí su compromiso. De repente, ella aparece: anuncia que viene a celebrar su compromiso con el barón Kolomán Zsupán. Los invitados han llegado ya, pero el compromiso es sólo una simulación: ella en secreto confiesa a una amiga que solo quiere librarse de sus admiradores. Para ello se inventó un prometido. Anuncia que él se ha retrasado por ciertos negocios, y la fiesta de compromiso se celebrará sin él. Pero aparece el auténtico barón Zhupán, quien ha leído sobre su propio “compromiso” en los periódicos y ha decidido venir. Maritza presenta a su “prometido” a los invitados y todos salen al parque. Allí sorprenden al triste Tassilio, quien canta un aria “En la primavera todavía un gitano canta a lo lejos”, que acaba con czardas. Tanto Maritza como los invitados lo ven, y la condesa le ordena que repita esa canción. Él rehusa, y la enfurecida condesa anuncia que está despedido.

Todos se marchan de la finca para ir a la ciudad, y se pierden en las tabernillas. Maritza se encuentra con una joven gitana, Manja, que predice que será muy feliz en el amor. Maritza no se marcha y permanece en su finca. Impide a Tassilio que se vaya y pide perdón. Cantando, el dúo pone fin al primer acto.

Acto II

Escena 1: Parque de la finca de Maritza

Los lugareños vienen a visitar a Maritza. Entre ellos Lisa, la hermana de Tassilo, que no sabe que aquí él trabaja de administrador de la finca.  Zsupan también viene a visitar a su “prometida”. Repite que si él no amara a Maritza, habría soñado con Lisa esa noche. Tassilo está sorprendido y feliz de encontrarse con su hermana. En un dúo “Ven aquí y siéntate”, recuerdan su niñez.

Escena 2: una sala de estar en la casa de Maritza

Maritza ha pasado un mes a solas; los invitados se burlan de Tassilo. Él escribe una carta a su amigo, para decirle que sufre mucho, pero que Lisa es su única familia, y que él soportará todo hasta haber ahorrado su dote. Deja de escribir cuando entra Maritza. Juntos, cantan un dúo, una confesión de amor (“¡Mi tierno amigo!”). El príncipe Populescu le dice a Maritza que él vio a su administrador en el parque con una bella muchacha, y descubre la carta inacabada en la que Tassilo habla sobre una dote. Maritza no sabe que Tassilo tiene una hermana, de manera que le ve como un cazafortunas. El finale del segundo acto es una escena dramática con un aria de la condesa: “Eh, Maritza, cálmate, eh, Maritza, soporta este dolor”, bromeando con los invitados, lo que deja perplejo a Tassilo… Maritza lo insulta y humilla, y lo echa. Viene Lisa, corre hacia su hermano, y se marchan juntos. Maritza entiende que ha cometido un error.

Acto III

A la mañana siguiente Zsupan propone matrimonio a Lisa en el parque. Cantan un alegre dúo juntos. Llega una vieja tía de Tassilo, quien anuncia que ha rescatado la finca familiar del conde Tassilo de manos de sus acreedores y se la ha legado. Tassilo entrevista a Maritza para darle cuenta del estado contable de la finca de ella. Se reconcilian. Dos parejas acaban la opereta cantando juntos : Die Zeit vergeht, doch die Liebe wartet nicht (“El tiempo pasa pero el amor no espera”), en clara alusión a un dicho piadoso: “Wahre Liebe wartet”.

Los tramos cantados más conocidos de la opereta serían:                    

Grüss mir die süssen, die reizenden Frauen im schönen Wien R.Schokk  https://www.youtube.com/watch?v=3lAmj4wjMtk   Fritz Wunderlich https://www.youtube.com/watch?v=sWgsnb_ZQbU
Einmal möcht’ ich wieder tanzen (Maritza und Tassilo)
Sag ja, mein Lieb, sag ja (Maritza und Tassilo)
Schwesterlein, Schwesterlein (Lisa und Tassilo)
Ich möchte träumen von dir, mein Puzikam (Lisa und Zsupán)
Komm mit nach Varasdin (Maritza und Zsupan)
Komm, Zigan, komm, Zigan, spiel mir was vor (Tassilo) N.Schukoff  https://www.youtube.com/watch?v=01ZnCba2FGA   Thomas Hampson https://www.youtube.com/watch?v=pOUUAnph7FU

Es difícil elegir, de los bellos pasajes de esta comedia, los pocos que pueda insertar en este post. La reproducción de sus textos debe ser transferida a la página complementaria que cito así Kálmán y la opereta austrohúngara on December 11, 2016

https://analfa.wordpress.com .

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El Congreso baila

El Congreso baila pero no avanza

Mentes imaginativas verán en el título una alusión calumniosa contra ignotos representantes del soberano. ¡Dio’ guarde! Aquí no se alude a legisladores del momento, sino a divertidos jerarcas políticos que hace dos siglos,  guiados por el coreógrafo Klemens von Metternich,  diseñaron un nuevo mapa de Europa. Ciento quince años después, tras otro arreglo de mapas y redistribución de nacionalidades, el cine festejaba su joven existencia artística con una esplendorosa comedia filmada por Erik Charell que de paso invita a un repaso de la historia.

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Napoleón había sido vencido en la batalla de Leipzig (1813), conocida como la batalla de las Naciones. Un ejército de la coalición triunfante invadió Francia y ocupó París en marzo de 1814, mientras Napoleón abdicaba y se exiliaba en la isla Elba. En el Congreso de Viena, reunido tras la derrota de Napoleón, se reorganizó Europa en beneficio de Austria, que recuperó  todos los territorios perdidos desde la Revolución francesa (excepto Bélgica) y conservó Venecia. Además, los monarcas fueron restaurados en sus antiguos tronos y se redujo a Francia a sus fronteras anteriores a 1789.
Viena, ciudad anfitriona del Congreso restaurador internacional, desplegó sus menguados recursos para organizar una serie de festejos en honor de las delegaciones. La veloz sucesión de agasajos, banquetes y saraos inspiró al diplomático belga, barón de Ligne, la creación del concepto de “congreso danzante” en una misiva al ministro de exteriores francés Talleyrand, sobreviviente de varias debacles políticas. En esa carta se decía: “Der Kongress tanzt, aber er kommt nicht vorwärts. Es sickert auch nichts durch als der Schweiß dieser tanzenden Herren.” – La expresión « Der Kongress tanzt » (o bien Le congrès s’amuse) se generalizó pronto para caracterizar a todo tipo de asamblea o cuerpo colectivo cuya aparente actividad no parece conllevar resultados positivos. Semanas transcurrían con más festines que deliberaciones eficaces. De pronto el ajetreo se ve interrumpido por una noticia impactante: el uno de marzo de 1815 Napolèon Bonaparte ha regresado desde Elba y marcha con sus fieles sobre Paris. De todos modos, la onda de la Restauración no dejará de expandirse.

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                                                                  Ilusión y desconsuelo

La comedia musical de Charell (quien asímismo dirigirá versiones inglesa y francesa) fue filmada en Alemania en 1931 en la Universum Film (la UFA) sobre guión de Falk & Liebmann, con melodías compuestas por Werner Heymann e imágenes de Carl Hoffmann. Un reparto de excepción: Lilian Harvey (Christel Weinzinger, vendedora de guantes), Willy Fritsch (Zar Alexander de Rusia), Otto Wallburg (Bibikoff, su ayudante), Conrad Veidt (Principe Metternich), Carl-Heinz Schroth (Pepi, su secretario), Lil Dagover (la condesa), Adele Sandrock (la princesa), Margarete Kupfer (la condesa), Julius Falkenstein (Ministro de finanzas), Max Gülstorff (el Burgomaestre), Paul Hörbiger (el cantante del vino nuevo, o Heurigensänger), Boris Romanoff (bailarín).

La trama del film entrelaza una efímera historia de enamoramiento con sucesos históricos decisivos para Europa. Militares, diplomáticos, monarcas de varias naciones (entre ellos, el zar de Rusia Alexander) se alternan en las casi cotidianas reuniones de trabajo del Congreso y los nocturnos banquetes, bailes y festejos. El pueblo vienés participa entusiasta como puede.  Una modesta vendedora de tienda (Christel) lanza al pasar al zar Alexander un ramo de flores que es confundido con un artefacto explosivo. Aclarado el episodio, el zar invita a la joven a una de las típicas tabernas vienesas del vino nuevo (der Heurige) mientras pasean con farolitos de papel, a los acordes de la marcha militar de Schubert. Metternich, superministro de Austria, busca aprovechar ese romance para mantener al zar alejado de la defensa de los intereses rusos en las discusiones del Congreso. Pepi, secretario del ministro y también enamorado de Christel, recibe la orden de fomentar las “aventuras galantes” del emperador ruso. La muchacha relata a sus compañeras de trabajo su vínculo con el zar, pero ellas se mueren de risa con ese “cuento” hasta que un lujoso carruaje pasa a buscarla y la lleva a la mansión donde vive alojado el monarca. (En el trayecto, Christel interpretada por Lilian Harvey canta la más difundida canción del film: Das gibt’s nur einmal, das kommt nicht wieder…). Uralsky, un “doble” del zar también interpretado por Willy Fritsch, causa algunos efectos inesperados cuando se presenta ante Christel o ante el propio Metternich. Cuando la muchacha se encuentra con el zar, ello acontece en público ante la mesa reservada para ambos en la taberna de los habituales bebedores del Heurigen, el vino nuevo o tempranillo. De repente, el idilio de ambos se ve interrumpido por el informe de que Napolèon acaba de desembarcar con tropas en las costas de Francia. El zar Alexander debe abandonar con premura la mesa y Christel es consolada apenas por el irónico cantor del vino… o en todo caso por Pepi.

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         Reverencias ante el criado                  Beim Heurigen in Wien

Der Kongress tanzt  fue no solo el primer gran “musikal” de cine alemán sino quizás el más renombrado de ellos. Su director Charell había puesto y dirigido en Berlin célebres revistas y operetas. Además de la chanson cantada por Christel, compuesta por Werner Richard Heymann, se hizo muy conocido el Heurigenlied puesto en la voz de Paul Hörbiger cuyo refrán dice: Das muss ein Stück vom Himmel sein, Wien und der Wein… Uno de los anacronismos deliberados de esta cinta se encuentra en el ballet que se baila con la música de El príncipe Igor, de Borodin.

En octubre de 1937, la oficina de censura cinematográfica del 3er Reich prohibió la difusión del film en Alemania. Tal vez se lo considerara demasiado irreverente o hasta provocador hacia las potencias signatarias de los Tratados de Versailles, con quienes no obstante la retórica nacionalsocialista Hitler no querría enemistarse todavía. A quienes puedan investigarlo dejamos ese esclarecimiento.

Mientras tanto, miremos los retazos que de esta fina y regocijante película hayan quedado en internet. El texto de la canción “Das gibt’s nur einmal…” se encuentra clicando en Das gibt’s nur einmal… on December 4, 2016  –

  kalais –  diciembre 2016

kongress-vuelve-napoleonBonaparte vuelve… siempre