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Argentina y la 2ª guerra mundial

    

                                                                                                      Gabinete de Edelmiro J. Farrell – marzo 1944

¿Qué hicieron los argentinos durante la Segunda Guerra Mundial?

J.R., Peón Rural (2003 – presente) – fuente: Quora – autor: Dr Jorge Ricaldoni – Respondido 25/11/2018 – (ver comentario al pie) Agradezco al autor y pido disculpas por eventuales errores de copiado (ch).
El inicio – El eterno lustro de la Segunda Guerra Mundial fue una de los más interesantes y conflictivos de la historia argentina. Las décadas de 1930 y 1940 constituyeron un inicio en la decadencia social, política y especialmente económica de la Argentina.
La Argentina era una potencia independiente, y la vinculación del país con el mundo no estaba ordenada ni por USA ni Gran Bretaña sino que era la búsqueda de las propias conveniencias como nación.
El populismo fascista peronista creó una visión cosmogónica en la que se atribuyeron todos los males de la Argentina, durante esos años al modelo agroexportador y el medio siglo de políticas liberales y el comienzo del proceso de industrialización. El populismo nacionalista fue por la sustitución de importaciones y de una política económica fuertemente intervencionista, que se inició con los gobiernos conservadores (filo nazis) de los años ’30 y continuo con emberretinado entusiasmo con el peronismo filo fascista.
Estos son considerados los puntos de inflexión en la curva del desarrollo económico y social de la Argentina en la que viene en una suave, pero ininterrumpida decadencia populista. Estos factores la llevaron a la pérdida de posiciones a nivel mundial y a las crisis recurrentes de las últimas décadas. Desde el punto de vista político, el quiebre del sistema institucional por el golpe de Estado filo nazi de 1930 y, luego, la vigencia de ideas nacionalistas y autoritarias, que se tradujeron en nuevos golpes de Estado, confirman la percepción de los párrafos anteriores.

La Segunda Guerra Mundial: los antecedentes no son tan simples.

La Argentina, que se mantuvo neutral durante gran parte del conflicto, debido a la creciente postura nacionalista del populismo, parecidas a las de Italia, España y Portugal.
Fue poco cooperativa con los países aliados, con la excepción de Gran Bretaña y Francia, porque básicamente se enfrentó con USA en una lucha sorda con Estados Unidos, porque los militares gobernantes era fuertemente germanófilos. Los conservadores, y los industriales, que eran su ala política eran britanófilos, y por fin la amplia mayoría de clase media y los intelectuales tenían el corazón partido, con la mitad en Buenos Aires y la otra en París.
El ostracismo internacional de la Argentina, al menos hasta la década de 1956, y la fuerte antipatía norteamericana, generada por su conducta durante la guerra resultaron un “castigo merecido”, pero que fue infringido —a medias y según le conviniera o no— por los Estados Unidos. Gran Bretaña fue meramente declarativa y tanto Francia, como Italia y España no ocultaron su agradecimiento por lo hecho durante aquellos años en favor de los tres países
La actitud contra la Argentina, en realidad era un excelente pretexto para actuar contra el más poderoso líder populista de derecha que haya tenido la Argentina: Juan Domingo Perón.
Los países que colaboraron abiertamente con con los aliados, como el Brasil, recibieron en la posguerra grandes beneficios por su actitud, mientras que la Argentina fue boicoteada y castigada, y perdió así una oportunidad única para acoplarse al proceso de crecimiento de las naciones más desarrolladas de Occidente. Otro recuerdo del líder de la sonrisa imborrable.

Primera visión – Las relaciones con el Reino Unido se consolidaron a partir de 1880, teniendo a Gran Bretaña como socio privilegiado hasta 1982 con la estúpida invasión a las Malvina.

A mediados de la década de 1880, la mayor parte de la inversiones británicas en el mundo se dirigieron hacia la Argentina. Pero Gran Bretaña tropezaba con dificultades: se enfrentaba con la competencia de otros países industrializados emergentes como Alemania, USA y Francia. Lo más importante es que USA se transformó después de la Primera Guerra Mundial no sólo en una potencia industrial, sino también en el primer poder financiero internacional. Pasaron de ser un país deudor a ser el acreedor de las naciones beligerantes y comenzaron a expandir sus capitales en el exterior, especialmente en América Latina. Así, en poco tiempo se convirtieron en el principal cliente y proveedor de la Argentina y reemplazaron a Europa como fuente de capitales.

Después de la guerra, —aprovechando el orgullo patriotero herido de USA— Gran Bretaña retomó en parte su antigua posición en las relaciones internacionales argentinas. Pero, por más que los militares yanquis se hacían los ofendidos, para ese momento la presencia norteamericana ya era muy fuerte económica y comercialmente. Comenzó el triángulo amoroso aunque conflictivo anglo-argentino- norteamericano.

USA pasó a ser el principal proveedor de bienes de capital y manufacturas, mientras que Gran Bretaña continuaba siendo el principal cliente comercial de la Argentina. Esta situación originó la creación de un superávit comercial con Gran Bretaña y de un déficit de magnitudes importantes con los EE.UU. que duró varios años casi hasta mediados de los ‘70.

Esta extraña situación se compensó con la circulación de capitales financieros en el sentido inverso al de las mercaderías, como consecuencia sobre todo de préstamos e inversiones de capital estadounidenses y también del flujo de dividendos, intereses y beneficios de empresas inglesas radicadas en el país a fines del Siglo 19 y durante la primeras décadas del 20.

Gran Bretaña pudo financiar, en gran medida, su comercio con la Argentina entre los años ’20 y ’40 gracias a estos flujos proporcionados por las inversiones que realizó antes de 1914. Fue así que luego de que los alemanes bombardearan tres de sus mayores fábricas de armas para la infantería, la manufacturera Fabricaciones Militares, proveyó de fusiles y pistolas a Gran Bretaña que habían sido tomadas y mejoradas de las originales armas alemanas que allí se fabricaron. Los fusiles y armas de puño del Día D, fueron en un 20%, más o menos provistas por la Argentina, para fastidio y terrible enojo de los fabricantes y traficantes de armas estadounidenses. Para colmo veían que se usara tecnología alemana —excelente por otra parte— como una burla. Los soldados ingleses no pensaban lo mismo.

La Escuela de las Américas – El Reino Unido cedió su posició hegemónica en América Latina a USA. Washington, pretendía en lo político, la construcción de un sistema político hemisférico que debería estar bajo su influencia, por lo que levantaron el ideario del panamericanismo de Bolívar con dictaduras militares, rechazada violentamente por San Martín.

Los acontecimientos no siguieron como USA previó. En los años ’30 la Argentina reforzó sus relaciones con Europa y sobre todo con Gran Bretaña, Francia, Italia y la mismísima Alemania, con un costo elevado: malquistarse con el país del Norte en numerosas ocasiones en el ámbito internacional, sobre todo al criticar diversos aspectos de la política exterior norteamericana, política que se extendió hasta 2014.

El hecho de que el mercado norteamericano no se abriera a los productos argentinos fue un elemento de irritación que llegó a su punto culminante a fines de 1926, cuando el Departamento de Agricultura norteamericano decretó un embargo de carnes argentinas sosteniendo que estaban afectadas por la aftosa. La Argentina estaba libre de este flagelo, pero se encontraron algodones cerca de las bebidas y abrevaderos de varias estancias infectados con virus de la fiebre aftosa de pezuña. Los norteamericanos sacaron a la Argentina del mercado internacional de la carne con hueso y además les vendieron las vacunas…

No fue casual que el editorial del 1° de enero de 1927, de los Anales de la Sociedad Rural Argentina se titulara:

“Comprar a quienes nos compra” y demandara volver a una política preferencial con los países que adquirían los productos argentinos como Gran Bretaña. Esta actitud daría como resultado la firma del pacto Roca-Runciman, en 1933, que favorecía los intereses británicos y perjudicaba, a través de la utilización de los mecanismos de control de cambios y de los aranceles, el comercio con USA

Las relaciones con Washington se volvieron todavía más tirantes con la asunción de Roosevelt al gobierno. Si éste en lo interno comenzó a emplear políticas de corte intervencionista (que luego serían asociadas al keynesianismo), mientras que en el sector externo preconizaba una política de apertura para combatir los proteccionismos, que según los demócratas habían sido uno de los principales causantes de la crisis de 1929. El secretario de Estado Cordell Hull era un ferviente partidario de esta política y favorecía los convenios bilaterales abiertos, oponiéndose en consecuencia al pacto Roca-Runciman, al que consideraba discriminatorio.

Estas diferencias de la política del Gran Garrote, unidas a las visiones políticas también distintas en cuanto al proceso de unidad entre los países del continente, contribuyeron a tensionar al máximo las relaciones argentino-norteamericanas que nunca fueron buenas desde 1832, cuando la fragata Lexington masacró a la población civil de las Malvinas para que las ocupara Inglaterra.

Así, por ejemplo, en las conferencias panamericanas de Buenos Aires, en 1936, Lima, en 1938 y La Habana, en 1940, la Argentina tuvo posiciones abiertamente opuestas a las de USA en numerosos temas de la agenda panamericana. Por añadidura se volvió a privilegiar los vínculos con Europa a través de una asociación agonizante, la Liga de las Naciones, donde el canciller Saavedra Lamas llegó a ser presidente de su Asamblea General.

Haciendo un resumen amplio, la crisis mundial afectó los mercados internacionales y produjo una situación de aislamiento en numerosos países, entre los que se contaba la Argentina. Los gobiernos conservadores aplicaron medidas proteccionistas, que tendieron a aislar al país del mundo, para protegerlo e impulsaron así un proceso de industrialización por sustitución de importaciones que tendría efectos importantes sobre el futuro económico y político del país.

La Segunda visión – La actitud argentina frente a la Segunda Guerra Mundial es analizada ligeramente con una serie de equívocos basados en un muy escaso conocimiento de los hechos.

Se consideró a la Argentina como un país neutral durante toda la guerra. Toynbee, por ejemplo, la colocó en un pie de igualdad con el resto de los neutrales (Suiza, Suecia, Turquía, España, Irlanda, Portugal). Pero éstos países tuvieron una neutralidad activa hasta el fin, o casi, del conflicto bélico, lo que no fue el caso de la Argentina. Suiza, Turquía, España y Portugal, bajo un manto de neutralidad era sordamente colaboradores de alemania. Suecia fue ciertamente neutro para evitar el peligro soviético e Irlanda por odio religioso a Inglaterra. Ninguno de estos elementos se encontraban en la neutralidad argentina.

Para empezar, la diplomacia del Palacio San Martín de Buenos Aires rompió relaciones diplomáticas y políticas con los países del Eje el 26 de enero de 1944; no se mantuvo neutral en toda la contienda.

Había un escuadrones de pilotos caza argentinos a las órdenes de Inglaterra y especialmente Francia. La Argentina donó cientos de miles de toneladas de alimentos a la Francia ocupada, lo que París agradeció nombrando a una estación del Metro “Argentina” (es la única con nombre de un país) y San Martín es el militar americano que tiene el mayor monumento ecuestre en París, y mayor cantidad de túmulos honoríficos en Francia. Muchos argentinos murieron en la resistencia francesa.

En realidad USA, no se basó tanto en el hecho de que haya sido o no neutral. El peor momento de las relaciones con Washington fue posterior a enero de 1944. Esto significa que el problema de la neutralidad fue en verdad de menor importancia de lo que parece y no fue el único.

La tercera cuestión remite a la declaración de guerra al Eje, el 27 de marzo de 1945. Esta se entendió como una actitud a tontas y locas, a fin de que el país pudiera entrar en la Conferencia de San Francisco de constitución de las Naciones Unidas; para otros fue incluso una posición meramente oportunista. Sin embargo, esta visión no se ajusta a los hechos.

Varios países de América Latina tampoco habían declarado la guerra al Eje a principios de 1945 y, sí lo hicieron en esa época, se debió más que nada a un acuerdo entre las grandes potencias, al que se arribó en la Conferencia de Yalta, en los primeros días de febrero de 1945. Allí Roosevelt se comprometió a aconsejar a esos países (Venezuela, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Perú y Chile) a declarar la guerra, cuando Stalin le señaló que de no hacerlo antes del 1° de marzo no estarían en condiciones de ingresar en la nueva organización mundial.

La Conferencia de Chapultepec (México), que se reunió hacia fines de ese mismo mes de febrero del ’45, tuvo entre sus objetivos ratificar dicho compromiso e invitó a la Argentina, que no participó por su conflictiva situación interna nacional, a declarar la guerra al Eje y ponerse al día con sus obligaciones interamericanas. El gobierno de Buenos Aires ya lo había acordado a una misión secreta, norteamericana a principios de febrero, por lo que obviamente aceptó la propuesta, aunque no pudo implementarla antes del 1° de marzo debido a problemas políticos internos.

En realidad, los seis países latinoamericanos mencionados declararon la guerra recién, en su mayoría, entre mediados y fines de febrero, sólo poco más de un mes antes que la Argentina. Estos hechos indican que la declaración de guerra obedeció más a los acuerdos entre las grandes potencias y a la necesidad de USA de contar con un sólido apoyo en las Naciones Unidas que a un hecho causal o a una conducta meramente oportunista.

En el medio, y sin que hubiera ocurrido la declaración de guerra Alemania hunde al granelero Uruguay y dañó seriamente al Victoria, ambos de la Flota mercante del Estado Argentino. Esto enardeció los ánimos de la clase media que exigía la inmediata declaración de guerra y hundimiento de los submarinos alemanes a menos de 300 millas de la costa. Finalmente la delegación norteamericana en San Francisco estuvo a favor de la incorporación argentina, enfrentando la oposición soviética a la misma, confirman este hecho.

Por qué se oponían los soviéticos – 

La KGB había podido constatar que los marinos y combatientes alemanes eran muy bien recibidos en la Argentina y no se los encarcelaba, ni se los mandaba a campos de concentración, sino que eran severamente custodiados por la infantería de marina.
La cuarta constatación es que aun en la época en que la Argentina mantuvo su neutralidad, su aporte a la causa aliada fue muy importante desde el punto de vista económico. Una de las causas principales de la polémica entre Churchill y Roosevelt acerca de la política a seguir hacia el gobierno de Buenos Aires (Inglaterra se oponía a las sanciones económicas y políticas propiciadas por EE.UU.) era que la Argentina era una fuente crucial de abastecimientos para las islas británicas, llegando a representar incluso el 40% del consumo británico de carnes. El 80% del trigo consumido por los franceses era donado por la Argentina.
Por otro lado, la mayor parte del comercio argentino con Gran Bretaña se realizó sin pago inmediato por parte de este país. El importe adeudado se acreditaba en Londres con garantía oro y dio lugar a las llamadas “libras bloqueadas”, cuya compensación llevó a arduas negociaciones luego del conflicto. Gran Bretaña, como era su costumbre se comportó muy mal.
Con Alemania y los países del Eje, por el contrario, el comercio prácticamente se interrumpió en los primeros años de la guerra aunque se diga lo contrario, estos datos se encuentran en la Secretaría de Agricultura, de la que he sido director nacional, y me encargué de curiosear.
Desde el punto de vista económico, la Argentina no fue en absoluto neutral y actuó, en el abastecimiento a los países aliados, en una forma similar a los USA con su ley de préstamos y arriendos, que permitió financiar el armamento militar de esos países sin contraprestación inmediata.
Para completar la comprensión del problema de la neutralidad, es necesario efectuar una breve síntesis de los hechos más importantes que jalonaron la política argentina desde fines de 1939 y de las fuerzas externas e internas involucradas en ellos.
Los principales impulsores de la no intervención de Argentina en la guerra fueron Gran Bretaña y Francia, ya que se aseguraban el arribo de los barcos argentinos, que excepto los casos mencionados no sufrieron daños por parte de los alemanes.
Si bien Gran Bretaña reconocía que en la Argentina existían fuertes tendencias nacionalistas, preferían no malquistarse con sus sectores dirigentes para no afectar las cuantiosas inversiones radicadas en el país.
El otro protagonista de la política argentina en esos años fue la Alemania nazi. Existió sin duda una fuerte presencia de intereses vinculados a ese país en la mayor parte de América Latina. Pero en la Argentina, aunque las ideologías de corte fascista o pro-nazi tuvieron cierta influencia en miembros de las FF.AA. o grupos civiles de algún peso político, y especialmente en el último gobierno conservador y en el régimen militar que le sucedió, estos sectores resultaron minoritarios, como lo demuestra la ya profusa documentación y bibliografía sobre la materia.

Tercera visión – 

La idea de que una política diferente hubiera beneficiado a la Argentina, como aparentemente lo hizo en el caso del Brasil, surge del desconocimiento de lo que sucedió en el mundo en esa época. Desde el punto de vista político, los beneficios que obtuvo Brasil fueron bastante breves y mezquinos.

En primer lugar, es necesario señalar que la vinculación de tanto de ese país, como Chile, con la Alemania nazi fue más fuerte que la de la Argentina y que, si en la década de 1930 para esta última la opción se daba entre Gran Bretaña y EE.UU., para Brasil lo era entre Estados Unidos y Alemania, sus principales partenaires económicos y políticos (lo que dio lugar a la política de “pragmático equilibrio” seguida por Getulio Vargas).

Sólo en los años ’40 Brasil se volcó decididamente hacia Washington y montó su planta siderúrgica de Volta Redonda con apoyo crediticio norteamericano y, después del ataque japonés a Pearl Harbor, el gobierno de Río de Janeiro se convirtió en el principal sostén norteamericano en la región. Pero esto se explica por razones estratégicas, políticas y económicas que no existían en el caso argentino.

Actuantes y muertos

Casi ocho mil argentinos fueron voluntarios por 1°, Francia, 2° Inglaterra y 3° Italia liberada de los fascistas. Casi la mitad eran pilotos aéreos, de los que murieron 382 y hubo algo más de 2′000 heridos. De los 2′000 heridos hubo 120 discapacitados de por vida. Solo unos 400 sobrevivientes volvieron a la Argentina.-

Comentario del posteador:

Cumplía 13 años de mi edad en marzo de 1945. Era hijo de inmigrantes alemanes. Desde el 4 de junio de 1943 (“… jornada Redentora de la Patria…”, como se cantaba desde una marchita) estuve atento a algunos sucesos políticos que llegaban a mis oídos. En la escuela se ensalzaba a los nobles próceres y se remarcaba la “neutralidad” argentina en las guerras de los imperialismos en pugna. No entraba en mi magín la ruptura de relaciones diplomáticas y posterior declaración de guerra a Alemania y Japón en 1944 y 1945.          Como otras familias de ese origen, tuvimos la obligación legal de registrar nuestros datos personales en las comisarías de policía y presentarnos en ellas cada dos meses. Me sentí considerado como potencial delincuente por amigos y vecinos. Se rumoreaba que nos deportarían. El club de deportes al que concurría fue clausurado y confiscada la empresa donde trabajaba mi padre. Allí se derrumbó nuestra ilusión de proletarios progresistas.- ch
(posteado en julio de 2019)


 

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Funny PENNY-FARTHING BIKE

Del ya lejano día en que recibí de papá el regalo de mi primera bicicleta, guarda aún periódicos recuerdos la rótula de mi pierna derecha. La ayuda paterna en el aprendizaje de usarla con equilibrio se limitó a sostenerla por detrás del asiento, mientras yo pedaleaba con entusiasmo esquivando lomos y hondonadas del potrero lindero a nuestra vivienda. Apenas me soltó la mano, caí de costado y sangró la piel de la rodilla, cuya parda costra testimoniaba la preexistencia de otros golpes sufridos en anteriores picaditos futboleros.

Desde aquel tiempo tuve y vi una apreciable cantidad de biciclos de peso, brillo y consistencia variados. Bastante después topé en la ciudad, por primera vez, con modelos poco usuales como el tándem y ese extraño artefacto con ruedas de desigual tamaño que más tarde supe lo designaban, en inglés, con la denominación de Penny-Farthing Bike. Incapaz de imaginar en mi caletre poco deportivo la posibilidad o practibilidad humana de subir a semejante engendro mecánico, y menos aun de desmontar de él, acepté el dato sin más examen, con la sospecha de que esos ciclistas eran sobrinos de Mercurio o al menos acróbatas del circo Sarrasani.

 

No por ello dejó de intrigarme el significado y la razón del nombre. En mis tiempos de empleado bancario adquirí superficiales nociones del origen, función, nombre y valor correlativo de las monedas occidentales, si bien jamás aprendí a operar con ellas en su lucrativo intercambio. Fue así como leí que la libra esterlina, moneda oficial del Reino Unido, pasa por ser la más antigua en el mundo que aún continúa en circulación. Su nombre proviene de la palabra en latín “libra pondo” que se refiere a la unidad de masa, la unidad básica monetaria usada en la época romana. Luego de cientos de años y cuatro idiomas en contacto: latín (pondo), anglosajón (pund), holandés (pond) y alemán (Pfund), tenemos “pound” en el inglés actual. Además, el símbolo oficial de la libra esterlina es una L estilizada (₤) debido a su origen latino. 

En Inglaterra, entre el período de los siglos XIII y XV, se acuñó la moneda de un penique, que llevaba una pequeña estrella (steorra, en inglés medio) como adorno en la parte frontal. Es así que esta palabra junto a la terminación –ling como diminutivo, terminó derivando en “sterling“. El complejo sistema de cambio en esos años dictaba que 240 peniques puestos en una balanza equivalían a una unidad de peso: una libra de “sterlings“. Luego, se creó una moneda que directamente valía 240 peniques, esta fue llamada “a pound sterling“, “libra esterlina”. Suele dársele el nombre de libra británica o, simplemente, esterlina en contextos menos formales. Una libra esterlina equivale a cien peniques. Existen billetes de 5, 10, 20 y 50 £. En cuanto a las monedas, hay de 1 p, 2 p, 5 p, 10 p, 20 p y 50 p (p = «penny» en singular, que se utiliza para la moneda de 1 p; «pence» en plural, que se emplea para el resto de peniques). Además, hay monedas de £1 y £2.

El Farthing era una moneda británica que valía un cuarto de penny. El sustantivo proviene del inglés antiguo fēorþing = “cuarta / cuarta” [una cuarta]. Esta moneda fue acuñada desde el siglo 13 hasta 1956 en Inglaterra y fue válida hasta el 31 de diciembre de 1960, moneda de circulación legal que, ya en los años anteriores las tiendas se negaron a aceptar Farthings como medio de pago. Hasta el siglo XVI, el Farthing estaba hecho de plata. Sin embargo, dado que se hicieron varias reducciones de peso, era tan pequeño en el siglo XVI y tan fácil de perder que la acuñación se suspendió durante varias décadas. Jacobo I. la cambió a cobre repujado. Las últimas piezas fueron finalmente hechas de bronce. El nuevo centavo inglés introducido con la reforma monetaria de 1971 tiene casi las mismas dimensiones que el último Farthing. A veces había cuartos, tercios y mitades de mitad de siglo a principios del siglo 19 como monedas hechas de cobre. Un último Halffarthing probablemente fue acuñado en 1902 como “moneda de Coronación” para el rey Eduardo VII.

Una diferencia de valor adquisitivo  y tamaño (peso) había  entre las monedas de un penny y un farthing, “quarter of a penny; a fourth part”. Este último fue abolido hacia 1961.  Fundada en ese contraste de tamaños, a fines del siglo XIX se  popularizó en Gran Bretaña la designación de un biciclo – también denominado  ordinary,  high wheel o  high wheeler – caracterizado por el considerable diámetro de su rueda delantera en relación con el de la trasera. Los alemanes la llamaron Hochrad y era un desarrollo de la francesa Michauline, cuyos rayos todavía se fabricaban con madera, mientras que los de la “high wheel” eran de acero.

En suma, la designación del biciclo llamado Penny-Farthing Bike aludía simplemente a la ostensible diferencia de tamaño de sus dos ruedas. Fue un estilo de bicicleta popular en las décadas de 1870 y 1880. La gran rueda permitió que cada giro de los pedales impulsara la bicicleta a una distancia mayor, y también permitió un paseo más suave por las calles empedradas y las carreteras irregulares de la época. Pero con el ciclista sentado a una distancia de hasta 1,5 metros del suelo, los huesos rotos eran demasiado comunes en caso de accidentes. Peor aún, la posición del ciclista sobre el eje delantero significaba que cualquier parada repentina causada por golpear una piedra o un bache lanzaría al ciclista de cabeza. Golpear el suelo con la cabeza podría ser, y en ocasiones fue, fatal.

 

La popularidad de las penny-farthings disminuyó con el desarrollo de los engranajes, lo que permite variar la relación entre el pedal y la rueda. El segundo avance fue el neumático, que le dio una marcha más suave. Para 1893, las “bicicletas de seguridad” estaban a la venta y ya no se fabricaban más las penny-farthings, excepto para coleccionistas o para aficionados a paseos y carreras con ese tipo de velocípedos.- Hay personas que han desarrollado una notable habilidad para subirse o bajar de ellos estando en movimiento. Algunas poseen pequeños apoyos adicionados a su parte trasera, para facilitar la posibilidad de montarlos.- Según sucede con otros artefactos “antiguos” o fuera de moda, de vez en cuando vuelven a verse estas extañas bicicletas cuando algunos aficionados las utilizan en carrreras u otras pruebas de habilidad en los velódromos de las ciudades modernas.-

No dejan de ser un interesante espectáculo. Información circunstanciada puede ser vista en https://en.wikipedia.org/wiki/Penny-farthing –  ch



 

Der arme Poet von Carl Spitzweg

Der arme Poet – von Carl Spitzweg

video en alemán e inglés https://www.youtube.com/watch?v=QJrMVpWMW4g

video https://www.youtube.com/watch?v=ulxz3R-3pIQ

Die Pinakotheken (pinacotecas estatales de Bayern) https://www.pinakothek.de/kunst/carl-spitzweg/der-arme-poet

Die Pinakothek (blog) https://www.pinakothek.de/blog

Der Arme Poet von Carl Spitzweg – 1839 in Öl gemalt – zählt  schon seit Jahrzehnten in den Umfragen der Meinungsforschungsinstitute zu den beliebtesten Gemälden der Deutschen. Entsprechend große Mühe gab sich die Forschung mit ihm, indem sie viel über das Motiv herausfand: Der mittellose Autor in seiner undichten Dachkammer wurde als der verarmte Münchner Gelegenheitsdichter Mathias Etenhueber (1722 bis 1782) identifiziert. An die Wand hat er das Versschema des Hexameters gemalt. Vor der Matratze soll ein Lehrbuch zum Verfassen lateinischer Verse stehen, und zwischen den Fingern seiner rechten Hand zerknackt der “arme Poet”, so wollen es Fachleute erkannt haben, einen Floh.
El poeta pobre, de Carl Spitzweg, pintado al óleo en 1839, ha sido una de las pinturas alemanas más populares durante décadas en encuestas de opinión. En consecuencia, la investigación sobre él fue constante y descubrió muchos detalles sobre el tema: el artista sin dinero en su ático con goteras fue identificado como el empobrecido poeta ocasional de Múnich Mathias Etenhueber (1722 a 1782). En la pared dibujó el esquema de versos del hexámetro. En aquella época , el hexámetro era el verso básico de la poesía épica, considerada la forma lírica más noble . Los títulos latinos son de las obras amontonadas a los píes de la cama Gradus ad Parnassum ( El camino al Parnaso ) demuestran el mismo espíritu grandilocuente. Su anhelo de eternidad , sin embargo, no las salvará de la quema . Así, una vena humorística  incluso caricaturesca determina esta descripción de la vida bohemia , que en su época recibió una interpretación romántica: el artista es un individuo que vive al margen de la sociedad. Delante del colchón debe haber un libro de texto para escribir versos en latín, y entre los dedos de su mano derecha el “poeta pobre”, como los expertos se han percatado, está estrujando una pulga.
La imagen muestra a un escritor en su pobre habitación del ático iluminada a la izquierda por una pequeña ventana. A la derecha están las vigas del techo de la casa, de las que cuelga un paraguas que protege el área de dormir de la humedad que gotea a través del techo. El lado derecho de la imagen muestra la puerta de la habitación. Frente a la puerta, en el lado izquierdo de la imagen, hay una estufa de azulejos verdes sin fuego en su interior. El escritor no tiene cama. Hay un colchón en el suelo junto a la pared, sobre el cual descansa el pobre poeta con una bata, y una gorra de dormir en la cabeza. De rodillas sostiene algunas páginas de manuscritos con la mano izquierda. Con la mano derecha, aprieta algo entre el pulgar y el dedo medio, y lo observa fijamente a través de sus gafas. De pie frente al colchón hay libros gruesos y dos cajas con un tintero encima. En el lomo del libro que está en posición vertical del lado derecho se ven las palabras en latín: “Gradus ad Parnassum” ( “escalones o pasos hacia el Parnaso”).

Sobre la estufa de azulejos verdes hay una vela en la botella.  Junto al lavabo, en un tendedero  cuelga  una toalla. Cerca del caño de la estufa sin calefacción cuelga un sombrero de cilindro o galera. Del orificio de la estufa sobresalen hojas de papel que probablemente pertenecen a los papeles que se encuentran frente al horno, también etiquetadas en latín como “Operum meorum fasciculum III” (“El tercer fascículo de mis obras”). En frente de la estufa  hay una sola bota y un sacabotas. A la izquierda de la estufa hay una olla para el puré;  en la pared junto a ella cuelga el abrigo de paseo y al extremo izquierdo del borde de la imagen, el bastón se apoya contra la pared. Detrás de la ventana se ven techos nevados, un indicio de que hace frío. El poeta, sin embargo, es tan pobre que se queda en la cama para mantener al menos un poco de calor. Sólo puede calentarse cuando incinera sus obras.

Sin embargo, cuando la imagen se presentó al público en el Kunstverein de München en 1839, recibió críticas en su descripción irónica del poeta empobrecido. La imagen se entendió como un ataque a la idealidad de la poesía y, al mismo tiempo, como un ataque al arte idealizador por excelencia,  que estaba representado principalmente por la pintura de historia académica. También destaca las circunstancias a menudo miserables  que ha sufrido un gran número de artistas empobrecidos, y cuestiona las preguntas de los contemporáneos sobre el significado y el propósito de una producción de arte desbordante pero a menudo mediocre: las obras del poeta se utilizan como combustible  de la estufa. 
CARL SPITZWEG (1808 – 1885)
Vida y trabajos
Carl Spitzweg provenía de ámbitos burgueses estables y fue inicialmente activo como farmacéutico. Sólo después de una enfermedad grave decidió seguir su verdadera vocación y dedicarse por completo a la pintura. Debido a su sólida posición social y una herencia, pudo continuar su actividad artística sin  preocupaciones materiales. No obstante, el solitario Spitzweg, como autodidacta, reclamó el derecho a ser reconocido como artista profesional. Sin embargo, esto solo le llegó oficialmente en 1868 con el nombramiento como miembro honorario de la Academia de Bellas Artes de München. Spitzweg pudo vender cerca de cuatrocientas pinturas durante su vida. Encontró admiradores y compradores, sobre todo en sectores de población  que habían alcanzado un nuevo poder adquisitivo.  Las pinturas de género de pequeño formato de Spitzweg reflejan la vida del hombre pequeñoburgués y en gran parte apolítico del período de la Restauración. Los elementos negativos o críticos de su pintura estaban ocultos. Las imágenes suelen mostrar un idilio de pueblo o país pequeño sin nubarrones, con un poco de mal humor, pero inofensivo, y una vida contemplativa que resalta el conformismo de las personas. Aunque Spitzweg a menudo asume un tono irónico y burlón, la crítica subliminal de la restricción autoimpuesta de estas personas en lo privado sigue siendo siempre amable. Bajo la influencia de los amigos artistas Schleich y Morgenstern, Spitzweg también se dedicó a la pintura de paisajes. Sus paisajes tardíos se caracterizan por una aplicación de color muy libre y una reproducción realista y están conectados a tendencias progresivas dentro de la pintura de paisajes alemana de la época.

Leemos un interesante aporte informativo e interpretativo en https://lineassobrearte.com/2014/04/16/pinturael-poeta-pobre-de-carl-spitzweg-1839

Hay empero algo en esta pintura que intenta presentarnos al poeta como un ser especial y diferente al resto de la gente. La corbata o pañuelo alrededor del cuello, el bastón que hay apoyado en la pared, el paraguas que lo protege de alguna gotera y el sombrero de copa eran, en aquella época, signos de distinción de la personalidad del individuo y de pertenecer a una clase social importante. Por tanto, el mensaje de esta pintura también se basa en ese contraste entre la “altura social e intelectual” del poeta y la pobreza de su buhardilla.
Este cuadro alemán de Carl Spitzweg se pintó en una época llamada “Biedermeier“, que se extiende en Alemania desde 1815 a 1848. Las reivindicaciones democráticas, sociales y económicas de la Revolución Francesa ya quedaban atrás y en Alemania se volvía a un régimen casi feudal. Los ciudadanos volvieron a llamarse súbditos y no debían preocuparse por problemas políticos. Se volvió a los valores privados: culto a la familia, a la seguridad del hogar familiar, huida de la realidad y del mundo exterior y búsqueda de refugio en la vida interior bajo un paraguas protector. Esta pintura representa también de alguna forma los valores “Biedermeier“.
Como dato curioso, este cuadro tiene fama por dos hechos históricos: es el cuadro más robado de la historia, y es el cuadro más apreciado por los alemanes después de la Gioconda. Hemos sabido de médicos que exhiben esta pintura de Spitzweg en sus consultorios, y uno de ellos explica: “Es como una alegoría de la medicina enferma – LA TENGO EN MI CONSULTORIO COMO IMAGEN VIVIDA DE LA INMORTALIDAD DE AMBAS DISCIPLINAS, LA MEDICINA Y LA POESIA”.-
Hoy, cuando ya se están evaporando dos décadas del siglo XXI, cabe preguntarse si muchos médicos no se están sintiendo como el poeta de Spitzweg y si no es verdad que a menudo “la medicina mata” (tanto a doctores como a enfermos).- ch  – – – – – – –
Una aclaración terminológica sobre el vocablo “Biedermeier”:  
El maestro de escuela suabo Gottlieb Biedermeier, como personificación despreciativa de la burguesía conservadora y “apolítica” por parte de los liberales de la Revolución de marzo alemana (1848-1849), era un autor ficto o inventado de versos involuntariamente cómicos y extravagantes que se generalizó en 1855 en el semanario humorístico Fliegende Blätter (“Hojas Volantes”): Schau, dort spaziert Herr Biedermeier
und seine Frau, den Sohn am Arm;
sein Tritt ist sachte wie auf Eier, sein Wahlspruch: Weder kalt noch warm.

“Mira, allí pasean el señor Biedermeier / y su mujer, con el hijo en brazos; / andan suavemente como pisando huevos, / su dicho preferido: “Ni caliente ni frío”… …

El adjetivo bieder (“probo”), originariamente usado como sinónimo de íntegro, honrado, fue trivializado por los contrarios a la política de la Restauración al ser una característica polémica de la burguesía conservadora y “apolítica”; suponía una desvalorización política además de estética.
El Biedermeier es expresión del retiro de amplios círculos de la burguesía políticamente decepcionada y excluida de la colaboración responsable en el Estado a la cotidianidad privada de la familia. Es un retiro resignado a la inactividad política, compensado por una nueva cultura familiar sensibilista, por un apartarse hacia actividades económicas reforzadas, y el recurso a ordenaciones tradicionales de valores. La conciencia de la contradicción entre la situación real y la exigencia ilustrada de emancipación política del burgués sigue viva. El Weltschmerz (“dolor universal”) que se escondía entre las proclamaciones literarias de silenciosa modestia y tranquila felicidad era prácticamente una moda de época, tanto más había de superar la literatura la fragmentación experimentada; el amor por las cosas pequeñas, por el detalle, tenía que consolar de la impedida participación en la responsabilidad pública.
En la literatura, debido a los estrictos controles de publicación en la época, prosperan la Unterhaltungsliteratur («literatura amena») y los géneros menores, como los almanaques literarios, la novela corta, los relatos en verso, la Dorfgeschichte («historia lugareña»), la balada y el cuento corto. La arquitectura Biedermeier está marcada por la simplicidad y la elegancia. Uno de los edificios más elegantes del estilo Biedermeier que todavía se conserva es el Stadttempel (“templo de la ciudad”, lasinagoga de Viena). Con ese aspecto de simplicidad, movilidad y funcionalismo, el Biedermeier fue de gran influencia en el Jugendstil o Art Nouveau, la Escuela de la Bauhaus y en otros movimientos artísticos del siglo XX.
Wiki: – Als Biedermeier wird die Zeitspanne vom Ende des Wiener Kongresses 1815 bis zum Beginn der bürgerlichen Revolution 1848 in den Ländern des Deutschen Bundes bezeichnet. Mit dem Ausdruck Biedermeier ist in der politischen Geschichte der Begriff der Restauration verknüpft, der sich auf die staatspolitische Entwicklung nach dem Ende der napoleonischen Zeit und des Wiener Kongresses bezieht. Bedeutsam ist der Begriff als Epochenbezeichnung der Kulturgeschichte, als solcher jedoch kaum klar konturiert, da viele Assoziationen zum Biedermeier aus dem späteren 19. Jahrhundert stammen und oft als projizierte Zuschreibungen gelten müssen. Als Vormärz wird die zum selben Zeitabschnitt gehörende entgegengesetzte Bewegung bezeichnet, die eine politisch revolutionäre Veränderung suchte und unter anderem bei Literaten wie Georg Büchner undHeinrich Heine ihren Niederschlag fand.
Mit dem Begriff Biedermeier ist in erster Linie auch eine bürgerliche Kultur gemeint, die in der ersten Hälfte des 19. Jahrhunderts entstand. Das Bürgertum kultivierte das Privat- und Familienleben in ganz neuem Ausmaß. Nicht die Repräsentation stand im Vordergrund, sondern das häusliche Glück in den eigenen vier Wänden, die zum Rückzugsort wurden. Bürgerliche Tugenden wie Fleiß, Ehrlichkeit, Treue, Pflichtgefühl, Bescheidenheit wurden zu allgemeinen Prinzipien erhoben. Die Biedermeier-Wohnstube war die Urform des heutigen Wohnzimmers, und wahrscheinlich wurde damals der Ausdruck Gemütlichkeit eingeführt. Die Geselligkeit wurde in kleinem Rahmen gepflegt, beim Kaffeekränzchen, am Stammtisch, bei derHausmusik, aber auch in den Wiener Kaffeehäusern.
Der Ausdruck Biedermeier bezieht sich zum einen auf die in dieser Zeit entstehende eigene Kultur und Kunst des Bürgertums, so in der Hausmusik, der Innenarchitektur und auch in der Kleidermode, zum anderen auf die Literatur der Zeit, die oft mit dem Etikett „hausbacken“ oder „konservativ“ versehen werden. Als typisch gilt die Flucht ins Idyll und ins Private.
Coincidencias atmosféricas: 1815 war im Pazifik der Vulkan Tambora ausgebrochen, weltweit die größte Eruption seit dem Ausbruch des Lake Taupo vor über 20.000 Jahren. Die vulkanischen Stäube verbreiteten sich global und führten 1816 zum Jahr ohne Sommer und auch danach zu einer deutlichen vulkanisch bedingten Klimaabkühlung mit katastrophalen Auswirkungen. Darüber hinaus kam es jahrzehntelang nach dem Ausbruch zu merklichen Veränderungen im Tageslicht. Besonders ausgeprägt war dies abends und morgens aufgrund des dann erheblich längeren Wegs der Sonnenstrahlen durch die Atmosphäre. Die biedermeierlichen Sonnenuntergänge in Europa waren von nie dagewesener Pracht – in allen Schattierungen von Rot, Orange und Violett, gelegentlich auch in Blau- und Grüntönen. Die grandiosen Abendstimmungen und die intensiven Erdfarben, Ocker und Gelbtöne beispielsweise von William Turner, die außerhalb von Landschaften mit entsprechender natürlicher Farbgebung wie etwa der Toskana und der Camarguefast unwirklich erscheinen, haben davon merklich profitiert.-


 

 

Carneros de Panurgo, o la democracia irreflexiva.

 

Panurgo retrato Rosas

 

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Así como habent sua fata libelli, también “las lecturas” parecen responder a un entretejido de causalidades cuya ley interna se nos escapa hasta el punto de llegar a calificarla de azarosa, o sea irreductible a toda explicación. Gran parte de los humanos, en el actual grado de su evolución espiritual, venimos desprovistos de la facultad de “leer” en los archivos del tiempo la trama concatenada de sucesos determinantes de un acontecer. Nos aferramos a islotes de datos con la ilusión de reconstruir con lógica el archipiélago o el continente entero de la historia.

Esto viene a cuento de que en fecha reciente, Sélika sufrió un leve accidente corpóreo a raíz del buen funcionamiento, en su caso, de la ley de gravedad. Ello la obliga a “guardar cama” por algunos días y motivó que le ofreciera solaz y entretenimiento leyéndole en voz alta las páginas de un libro que escogeríamos entre los de su buena biblioteca. Encomendado a elegirlo, a poco de buscar encontré el de Lucio Victorio Mansilla titulado Rozas: Ensayo histórico-psicológico en una edición reimpresa de la original del año 1898. El volumen hallado lleva en su portada solamente el título Rosas y el nombre del autor, además de la marca editora Malinca Pocket 1964, Buenos Aires. Quienes no tengan la suerte de hallarlo en librerías pueden ver su texto en internet bajo http://www.cedesyc.com.ar/todalahistoria/rosasensayohistoricoysicologico.htm .

Panurge borregos estampilla

En su prólogo leemos: “Este libro no es, no puede ser, no debe ser ni una justificación ni un proceso. Sería un libro de partido que, no sustituyendo las realidades históricas a los disfraces de la leyenda, no haría sino aumentar la incertidumbre y las confusiones. Nuestro propósito intencional, fríamente meditado por años, es que sea un libro de buena fe, de completa y absoluta buena fe.

¿Cómo respondería entonces a su objeto, no vibrando ya, si no cual lejanos ruidos de la tempestad que pasa, las furibundas cóleras de antaño?

La calma es necesaria para entender; si los unos y los otros la han recobrado al fin, siendo hombres de buena voluntad me entenderán, é se non, non.

No escribimos para el fanatismo cristalizado dentro de la acre corteza de ojerizas inclementes. ¡Oh! no. Escribimos para los que saben, siquiera por presentimiento, que es una propiedad de la vida manifestarse y hasta propagarse en medio de divisiones y de luchas que, un día u otro se calman, para renacer después bajo otras formas, mientras la existencia no se extingue.

Diremos, pues, en él todo cuanto pensamos y todo cuanto sentimos, todo cuanto sabemos y todo cuanto de ello se puede decir, sin más trabas, sin más reservas, sin más escrúpulos que los que a la pluma le imponen ciertas consideraciones sociales -consideraciones que no es lícito dejar de tener en cuenta, cuando aun viven tantos y tantos a quienes imprescindibles referencias y apreciaciones desnudas, descarnadas, limpias de toda impureza, pueden lastimar u ofender. (…)”.

Panurgo Rabelais

L.V. Mansilla (1831-1913), sobrino de J.M. de Rosas y destacado militar, diplomático y escritor argentino, buen lector  de los positivistas que en el siglo 19 iban elaborando los fundamentos de una nueva “ciencia” económica y social denominada “sociología”, poseía el suficiente andamiaje de ideas propias que le permitían aunar la admiración personal y la crítica política hacia el poder tiránico de su ilustre tío. Para contextualizar sus respectivos datos cronológicos, repasemos a vuelapluma los principales momentos que destacaron la vida  pública del apodado “restaurador de las leyes”:

Panurgo Rosas exterminador

El 8 de diciembre de 1829, la sala de representantes lo proclamó gobernador de Buenos Aires, otorgándole las facultades extraordinarias y el título de Restaurador de las Leyes. Las “facultades extraordinarias” ya les habían sido conferidas a Manuel de Sarratea y a Martín Rodríguez en 1820, y a los gobernadores de muchas otras provincias en los últimos años; también Juan José Viamonte las había tenido.  Rosas llevó a cabo una administración provincial ordenada. Recortó los gastos y aumentó los impuestos, superando lentamente el déficit fiscal heredado. Lo acompañaban en el poder los grupos dominantes porteños.

Rosas gozaba de un gran predicamento entre sectores populares de Buenos Aires, y, de esta forma, aparecía ante los terratenientes de la provincia como el único capaz de encauzar las demandas de las clases bajas, y contener la presión de los gobernadores de otras provincias. La cuestión de la extensión de poderes extraordinarios al magistrado fue uno de los principales tópicos que partió aguas en los debates políticos, incluso dentro de los partidarios de la federación. No eran pocos los que querían terminar con tales prerrogativas, tanto que, en 1832, Rosas fue reelecto gobernador, pero negándosele los poderes extraordinarios.

En respuesta a tal rechazo, Rosas renunció. En su lugar, fue electo el general Juan Ramón Balcarce, quien gobernó durante un breve período, durante el cual Rosas encabezó la campaña contra los indios. El éxito obtenido por el restaurador contra los pueblos originarios aumentó aun más su prestigio político entre los propietarios bonaerenses, que incrementaron su patrimonio al incorporar nuevas tierras y se sintieron más seguros con la amenaza indígena bajo control. De esta forma, frente a una sucesión de gobiernos que no pudieron hacer pie, Rosas fue nuevamente aclamado para la gobernación, siendo electo en 1835, esta vez con la suma del poder público

Del Rosas octogenario tenemos una breve descripción, escrita por Ernesto Quesada, quien, junto con su padre Vicente G. Quesada, visitó al desterrado en febrero de 1873. Tenía Ernesto apenas catorce años de edad y conservó de la entrevista un apunte juvenil que dio a conocer medio siglo después de conocer a Rosas. “Rosas residía todo el año en su chacra, que tenia una treintena de cuadras y en la que cuidaba animales, viviendo del producto de la modesta explotación granjera; su casa se componía de unos ranchos criollos grandes, con su alero típico; y el aspecto de todo era el de una pequeña estancia argentina.”“La única criada inglesa que le atendía nos introdujo a una pieza donde tenía estantes atiborrados de papeles y una mesa grande; allí acostumbraba a trabajar después de recorrer la chacra a caballo.
Era entonces aquel octogenario un hombre todavía hermoso y de aspecto imponente; cultísimo en sus maneras; el ambiente modesto de la casa en nada amenguaba su aire de gran señor, heredado de sus mayores. La conversación fue animada e interesantísima, y, como era de esperar, concluyó por referirse a su largo gobierno”.
 Ernesto Quesada redactó sus apuntes al regreso al hotel de Southampton, a pedido de su padre…

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Panurgo borregos

En el citado ensayo biográfico sobre Rosas, un fragmento atinente a las ambiciones y métodos con que procedía don Juan Manuel fue resumido así por su sobrino, Lucio Victorio Mansilla. “Lo único que Rosas quería era el poder, con la provincia de Buenos Aires como punto central, y fue así, haciendo gritar ‘Viva la Federación’, siendo esencialmente unitario, como hizo todo el camino. Se comprende, pues, que nunca llegará para él el momento de constituir el país; una constitución cualquiera era todo lo contrario de lo que su falta de envergadura para abarcar vastos horizontes podía sugerirle. Espíritu objetivo, puramente realista, a lo Sancho Panza, sólo podía ver bien un peligro contra su interés o su pellejo, y su interés, tal como él lo entendía, era mandar arbitrariamente.”

Copiosas lecturas de Lucio V. Mansilla lo anoticiaron someramente de los criterios filosóficos y doctrinarios en torno de la Historia como disciplina del saber, elaborados por pensadores europeos del siglo XIX. Cundía allí el economicismo y el positivismo, sin olvido de la impronta idealista implantada por Hegel. No estaban aún puestas a punto las pautas metodológicas capaces de dar a esos saberes la categoría de “ciencias”, pero Mansilla se enorgullecía de mencionarlas, convencido tal vez de su bienintencionada ecuanimidad frente al fenómeno rosista. Al leerlo, vemos que ha renunciado a presentar los acontecimientos como productos de la supremacía unilateral de un “héroe”. Considera que un gran caudillo se forma también por adhesiones interesadas de sus adláteres y por la ciega precipitación imitativa de las muchedumbres.

En cierto pasaje del estudio biográfico de Juan Manuel de Rozas, arriba citado, encontramos lo siguiente: “La chaqueta no era “pinta de salvaje unitario”. Entre la levita y la chaqueta había un mundo de preocupaciones, apenas un ápice entre la vida y la muerte. La chaqueta era más que un gorro frigio en la cabeza de un sans culotte ; era una especie de pasaporte sagrado. Pero no todos los que la llevaban eran hombres de gritar, ni de oír gritar sin horror: “¡a la linterna!” “¡al cuartel!”; había mucha pasividad, esa resignación de que resultan tantos cómplices que en paridad histórica no son sino carneros de Panurgo”.[cap. VII in fine].

La mención del personaje rabelaisiano destapó el tonel de mi ignorancia sobre sus infames “enjuagues y hazañas”. Quizá sea la figura más ingeniosa y maligna del gracioso mamotreto en cinco libros titulado Gargantúa y Pantagruel (escrito en el siglo XVI). Su nombre deriva del griego «Panourgos» = «el que lo hace todo», en sentido peyo­rativo, y en él aparecen algunos rasgos del típico estudiante parisiense de aquel tiempo. Pan­tagruel le encuentra simpático y lo acoge entre sus habituales compañeros. Con  sus defectos y sus inagotables travesuras, Panurge adquiere una auténtica celebridad en el grupo. Sus dudas y consultas a adivinos  en torno de  su propósito de ca­sarse dan lugar a mil chismes y burlas. Es prover­bial la expresión «los carneros de Panurgo» para indicar el espíritu de imitación ciego y torpe: con ella se alude al episodio del libro IV, capítulos 6-8, en el que Panurgo, que viaja en un navío, para vengarse de un mercader que se había burlado de él le compra un carnero de un rebaño que el hombre transportaba en el barco y arroja el borrego al mar, con lo cual logra que el rebaño entero se precipite al agua  y se ahogue, juntamente con el propio mercader que en vano intenta salvarlo. De este chascarrillo surge la expresión coloquial “Mouton de Panurge”personne qui modèle sa conduite sur celle du plus grand nombre, qui suit aveuglément l’exemple des autres (allusion à Rabelais).

En la cita de Mansilla más arriba transcripta se alude por cierto a la muchedumbre de enceguecidos seguidores de un caudillo político, capaces de imitar sin razonamiento las sandeces y aun los crímenes que les son sugeridos. No pretende el sobrino de Rosas disculpar con ello a su ilustre tío sino más bien explicar el criminal comportamiento o la indiferencia de muchos de sus secuaces. El episodio de los carneros de Panurgo suele utilizarse de forma aviesa como argumento contra la democracia irreflexiva.- ch



Héroes de la aviación: Vicente Almandos Almonacid

¿Por qué Argentina no tomó parte en la Primera Guerra Mundial y no envió soldados?  –

fuente:   Quora

J.Rcld, Peón Rural (2003 – presente) – agradezco al Dr Jorge Ricaldoni
Alemania había hecho mucho por países como la Argentina, México, Chile, Paraguay, Colombia y Venezuela. Los ejércitos de todos estos países, que permanecieron siempre neutrales, fueron entrenados y armados por Alemania. En algunos casos les había organizado una armada y entrenado a los artilleros. Inglaterra había hecho lo propio con Brasil y Perú. Recordemos que la Alemania del 14 no tenía nada que ver con la Alemania Hitlerista.
Argentina tampoco tomo parte por Alemania porque la armada de guerra nacional tenía tradición francesa e irlandesa, además de una terrible tirria a Inglaterra. La población argentina era francófila, por lo que enrolaron varios miles de argentinos para pelear por Francia.
Francia tuvo en sus cielos un as de aviación argentino, con una historia de lo más particular: Vicente Almandos Almonacid.
Había nacido en la Navidad de 1882 en la pequeñísima localidad riojana de San Miguel de Anguinán. Su padre era un rico empresario minero que llegó a ser gobernador de esa provincia entre 1877 y 1880, y cuando murió, —Vicente tenía solo 9 años— toda la familia se mudó a la Ciudad de Buenos Aires.
Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires, luego en la Escuela Naval, la que abandonó por un entredicho con un superior y sus inquietudes por la ciencia lo llevaron a cursar algunas materias en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Esas curiosidades lo habían llevado a construir su propio aeroplano, al que llamó “aeromóvil“.
Como Francia era la pionera en la escuela de aviación viajó hacia allá, a finales de 1913.

Las extrañas piruetas que le hizo trazar al avión, terminaron causando admiración y hasta aplausos entre los oficiales franceses que, desde tierra, lo observaban atentamente. Lo que no sabían realmente, era que Vicente Almandos Almonacid solo trataba de dominar el avión que le habían dado como podía, y que su experiencia aún no era la suficiente para ser considerado un piloto, pero su atrevimiento era infinito. Esta anécdota, tal vez cierta, tal vez leyenda, pinta de cuerpo entero a un argentino que durante su vida hizo de todo, hasta pelear en la Primera Guerra Mundial.
A raíz de ese vuelo accidentado relatado más arriba, lo mandaron a hacer el curso de piloto. En 1914 obtuvo su brevet y se instaló en París.
“Influyeron varias cosas para que me incorporase a las filas francesas. Mi cariño a Francia, por un lado, un poco de deseo de aventura y curiosidad hacia el peligro, por otro lado, me decidieron a que me alistase. Precisamente cuando empezó la actual contienda, me encontraba ensayando un nuevo aparato de mi invención, que no podré continuar hasta que esto termine”, explicó a un periodista.
Se enroló como piloto militar, en la Legión Extranjera y lo mandaron a una escuadrilla que estaba en las afueras de París. Se limitaba a hacer guardia para alertar de la presencia de aviones alemanes y de zeppelines.
“Poco peligro, che”, se quejaba habitualmente.
Al aburrimiento lo mataba haciendo vuelos nocturnos sobre la ciudad. Hasta que pidió ser transferido a la 27ª Escuadrilla. Su amigo Roland Garros lo haría en la 26ª.
La base en la que estaba destinado estaba cercana a la frontera con Alemania. Sus misiones consistían en bombardear estaciones y fábricas de municiones. Participó en diversas misiones exitosas, logró derribar varios aviones enemigos. Su desempeño lo llevó, de simple soldado, a ser ascendido a subteniente al año siguiente. Volaba un biplano Voissin con el que ejecutó misiones muy riesgosas.
Una de ellas fue la de bombardear una base de gases asfixiantes a unos 150 kilómetros de la frontera. Para ello partió a las 4 de la mañana y luego de dos horas de vuelo alcanzó el objetivo, arrojó siete bombas. La onda expansiva de la última estuvo a punto de hacerle perder la estabilidad de su propio avión que se salvó de milagro.
Almonacid tenía otro problema que resolver. Los ases alemanes habían comenzado a perseguirlo. Regresó a la máxima velocidad posible y tuvo la inteligencia de llevar a sus perseguidores a una zona donde estaba la artillería francesa, la que derribó a dos de los aviones enemigos. El argentino confesaría:
“Aquel día sentí un poquito de miedo, pues vi la muerte de muy cerca. Excuso decirle que mi aparato estaba acribillado de balas”. Esa acción le valió una medalla.
En otra de las misiones, el Estado Mayor francés le ordenó tomar fotografías de posiciones alemanas. Luego de cumplir con su objetivo, el proyectil de un obús alemán le destrozó una de las alas del avión, lo que provocó que el avión descendiera abruptamente. Impactó contra la tierra casi en el mismo momento que estaba por perder el conocimiento intento una maniobra imposible que le salió a medias pero salvó su vida. Insólitamente, salió ileso. Por esa acción, le otorgaron la cruz de guerra.
A pesar de estar en guerra, tenía tiempo para pensar nuevos dispositivos. Inventó un mecanismo para arrojar bombas desde un avión y un sistema óptico de puntería. Todos sus inventos se los donó al Estado francés y serían aplicados por los aliados en el resto de la Primera Guerra y en la Segunda.

Era un rebelde desobediente por naturaleza lo que le trajo consecuencias insospechadas. A pesar de que lo tenía terminantemente prohibido, realizó un raid nocturno. Al regreso fue severamente reprendido con la amenaza de transferirlo a la infantería y a la vida en las trincheras. No se amilanó, porque lo que había podido comprobar fue que el curso de los ríos y las vías férreas eran guías seguras para tomarlas como referencia las noches de luna. A las pocas noches, con luna casi llena, repitió el vuelo, pero esta vez con bombas, las que fue arrojando sobre las posiciones alemanas. Cuando aterrizó, su comandante, primero lo retó hasta en sánscrito, pero luego le solicitó que instruyese a los demás pilotos en aquella técnica del vuelo nocturno que se utilizaron hasta mediados de los ‘70.
Cuando la guerra terminó, en 1918, tenía el grado de capitán de aeronáutica e innumerables misiones en su haber. Además de las condecoraciones antes mencionadas, fue reconocido con la insignia de la Legión de Honor y con la de la Liga de Aeronáutica Francesa.
De todas formas, en septiembre de 1919 regresó a la Argentina como un héroe de guerra. Volvió escoltado por un grupo de aviadores franceses y cuando arribó a Buenos Aires, una muchedumbre lo llevó en andas. “Es la exteriorización, en forma significativa, de un sentimiento que está en todos los corazones argentinos”, declaró el diplomático José María Cantilo.
También en 1920 realizó otra de sus hazañas aeronáuticas, al cruzar la cordillera de los Andes de noche. El 20 de marzo partió de Mendoza al atardecer. Según refirió a Infobae su nieto, Juan Ramón Vicente Almonacid:
“Mi abuelo decía que resultaba más fácil cruzar la cordillera de noche por el reflejo de los picos nevados que tomaba como referencia. En el mismo sentido, cuando llegó a Chile, para aterrizar se guió por la espuma de las olas en la costa del océano”.
El avión, al tocar tierra, quedó prácticamente destruido. Nuevamente cuando regresó al país, una multitud que lo esperaba en la estación Retiro lo llevó en andas por la calle Florida. El periodismo ya lo llamaba “cóndor riojano” y “el cazador de estrellas”.
“A mi abuelo lo quería todo el mundo, no era una persona de dinero, pero sí era muy transgresora para la época”, recuerda su nieto. “Lo desvelaba la ciencia y la técnica”.
En 1927 fundó la empresa Aeropostale, un correo aéreo que conectaba diversos puntos del país, especialmente la Patagonia. Se transforma en pionero de la aviación comercial en el país. Para ello contrató a viejos conocidos, entre los que se destacan Jean Mermoz y Antoine de Saint-Exupéry. Con el autor de El Principito fueron grandes amigo,s a tal punto que el francés había alquilado un departamento cercano a la casa de Almonacid para así poder desayunar juntos todos los días. A la par, continuaba experimentando nuevos inventos, como un sistema de navegación para vuelos nocturnos y diversos dispositivos para distintos tipos de aviones de guerra. Porque la Gran Guerra no sería la última en la que participara.
Cuando estalló la guerra del Chaco, que desangró a Bolivia y Paraguay entre 1932 y 1935, Almandos Almonacid se ofreció voluntario para luchar por el Paraguay. “Participaba en conflictos que le caían simpáticos”, explicó su nieto.
Obviamente fue recibido con los brazos abiertos. Era un héroe de guerra, piloto experimentado y prestigioso. En Paraguay fue designado director general de Aeronáutica y organizó escuadrillas de caza, de bombardeo y de reconocimiento, pero sus consejos sobre la adquisición de nuevas aeronaves lamentablemente no fueron tenidos en cuenta por los militares paraguayos y, luego de considerarse no escuchado en recomendaciones claves, presentó su renuncia y los abandonó a su suerte, que en lo aeronáutico no fue nada buena.
Aeropostale fue expropiada por el gobierno peronista, y Almandos Almonacid se retiró de la actividad. Había vuelto a rehacer su vida. A días de cumplir 71 años, falleció en Buenos Aires, el 16 de diciembre de 1953. Por expreso pedido del Estado francés, sus restos descansan en el panteón que este país posee en el Cementerio de San Isidro.
En el ala derecha del Arco del Triunfo, en París, está grabado su nombre , por su papel durante la Primera Guerra Mundial, cuando entonces afirmaba: “Si hay todavía en la Argentina quien crea en el triunfo de Alemania, se dé una vueltita por acá, observe a los soldados de Francia y se convencerá de todo lo contrario”.
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Un fragmento sobre el mismo tema: fuente http://www.earlyaviators.com/ealmona2.htm

Vicente Almandos Almonacid: El Condor riojano
by André Louis Maurois, 10-16-05

…Al producirse los primeros incidentes que detonarían la guerra del Chaco, la opinion pública, tanto en la Argentina como en el Uruguay favorecía al Paraguay, ya que el conflicto se veia como uno entre David y Goliat, pues la America entera creia que Bolivia arrollaria al Paraguay, un país pobre y virtualmente desarmado. La convicion de una inminente y desigual guerra motivó el ofrecimiento espontáneo de voluntarios. Al producirse el incidente de Vanguardia en 1927, Blas Cortés, un aviador civil uruguayo fue el primero en ofrecer sus servicios, volando desde Montevideo a Asuncion a bordo de su propio De Havilland Dh 60 “Moth” de 80 hp. El aparato fue destruido en un aterrizaje forzoso y al solucionarse el incidente por la via diplomatica, Cortés regresó al Uruguay.  
Al producirse la guerra del Chaco, dos voluntarios uruguayos llegaron a revistar en la aviacion militar paraguaya: Bnito Sanchéz Leitón y Luis Tuya. Durante los combates del 23-25 de Mayo de 1934, el Potez XXV en que volaba Sanchéz Leitón fue atacado por un enjambre de aviones Bolivianos, y a pesar de los pilotos andinos indicaron haber derribado a esta maquina, el Potez regreso a su base, luciendo como un proverbial colador, ya que habia sufrido más de 100 impactos. El paracaídas de asiento salvo la vida de este aviador, ya que tenía 14 impactos. El piloto por su parte fue herido dos veces. Tanto el avión como como el piloto continuarón en la contienda hasta el final. Luis Tuya tambien tripuló los Potez XXV a través de todo el conflicto del Chaco. En 1936, su espiritu inquieto le llevaria a participar en la guerra civil española, donde pereció cuando el caza Polikarkov I-15 que piloteaba , fue derribado en el frente de Madrid.
 
Sin duda alguna, el mas notable de los voluntarios rioplatenses fue el Mayor Vicente Almandos Almonacid, “El Cóndor Riojano”. Nació el 25 de Diciembre de 1882 en la ciudad de Todos los Santos, en la pvcia. de La Rioja (Argentina). Almandoz es el sitio donde se hallaba el ayuntamiento de Baztan, en Pamplona (Navarra) y Almonacid , nombre de origen arabe, significa”Señor de la Alta Montaña”, con el que han sido bautizado varios pueblos en Cuenca, Zaragoza y Toledo. Llegó a cursar estudios en la Escuela Naval Militar, de donde renuncia, al producirse un incidente con un superior que tuvo actitudes hirientes con su dignidad. Ingresa a la facultad de ingeniería, y luego efectúa trabajos de agrimensura para el gobierno de la provincia de Buenos Aires y para el FFCC Sud, que luego lo envía a Francia para planificar un sistema de obras sanitarias. Alli sigue estudios de pilotaje en la escuela Farman, y en Octubre de 1913 recibe su brevet de piloto del Aeroclub de Francia.
 
En Agosto de 1914, cuando Francia entra en guerra, Almonacid se enrola en la Legion Extranjera como soldado de 2a. clase. Dos meses mas tarde, se incorpora a la aviación. En 1915 es destacado a una escuadrilla de combate, donde luego asciende a cabo por su victoria ante varios monoplanos “Taube” alemanes. Su coraje bajo el fuego le gana el grado de sargento. Su características personales eran la sencillez, pues actuaba sin orgullo, sin “vedetismo”, pero tambien la desconformidad con lo rutinario. Al preguntar al jefe de escuadrilla si habia consierado vuelos nocturnos, este dejo translucir una actitud curiosa, ya que pensaba que este hombre podría estar loco. Cual seria la sorpresa del oficial frances al esuchar el zumbido característico de un avión algunas noches despues. La hazaña le valio cuatro dias de arresto . Luego su jefe le advierte “no reincidir, pues de lo contrario sería destinado a la primera linea de la infanteria”. Almonacid cumplió con el castigo, pero volvió a las andadas.. “Me parecia que se podia volar (de noche) ¿Y como no? se distingue bastante en la red de caminos, de FFCC, el hilo plateado de los rios. Claro que lo volvere a hacer y si cumplen con la amenaza y me mandan a las trincheras, que importa! si de todo modos he venido aqui a pelear y nada de eso hago aqui!”
Almonacid repite su vuelo nocturno, esta vez con plena carga de bombas, que descarga sobre posiciones alemanas.Al regresar, su comandante lo recibe con gran amabilidad,, ordenándole que entrene y conduzca una escuadrilla especializada en vuelos nocturnos”.
En 1916 organiza una escuadrilla que se hará celebre por sus hazañas, y que estará equipada con aviones Farman, Breguet “Torpedo” y Sopwith “Camel”. Inventa un mecanismo lanza-bombas para aviones que será adoptado por las naciones aliadas. Sus horas en vuelos de combate superan al millar, y termina la guerra con el grado de capitán, su pecho cruzado por las mas altas condecoraciones francesas, entre las cuales la “Medaille Militaire” y “Croix de Guerre”, Insignia de la Légion d’Honneur, Insignia de la Ligue Aéronautique francesa.
 
Visitando a mis parientes en Alsacia, en 1992 un primo lejano persistió en hacerme ver un noticiario francés de Noviembre, 1918, en el que se observan las celebraciones del Armisticio. En él se ve claramente a un caza Nieuport que vuela por debajo de los puentes del Sena, cuya luz no llega a los cinco metros sobre las aguas. Cuando quise levantarme a buscar un cigarro, mi pariente me pidio insistentemente que prestara atencion, y volvio a rebobinar la película para que yo la viera otra vez.
“Qu’est qu’il y a Johan? ” ” André,!!. Le pilote est de l’Argentine, comme vous, il s’appelé Almandos Almonacid !”. No pude creer esto, en un principio, pero lo verificaría un año despues, al visitar el Departamento de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea , en Buenos Aires, a raiz de lo cual hube de solicitar una copia del noticiario para satisfacer el pedido del comodoro B. (…)

En diciembre de 1932 se estrenó el film “En el Imperio del Chaco”, documental en blanco y negro de 55 minutos de duración sobre la guerra del Chaco. Dirigida por Roque Fuentes, Almonacid participó del mismo interpretándose a sí mismo.

Tres tangos fueron escritos en memoria de Almonacid: una milonga para piano de Agesilao Ferrazzano titulado “Almonacid”, el tango “Vuelo Nocturno”, de Domingo Salerno y, sin dudas el más curioso, el escrito en 1908 por la profesora de piano Ozélah de Smithe –durante el paso de Almonacid por Bahía Blanca—titulado “No seas… riojano, ché”.

Apasionado por la poesía, en 1934 publicó el libro de poemas Estrofas, editado por Jacobo Peuser.

Pese a que muchos aseguran que el nombre de Almonacid está escrito en el arco de Triunfo de París, en reconocimiento a su desempeño en la Primera Guerra Mundial, ese hecho no pudo ser verificado. En esa obra está grabado el nombre Almonacid pero en referencia a una de las batallas libradas por el ejército alemán.

En 1919 la revista El Gráfico dedicó por primera vez la tapa de su novel revista de interés general a una persona. Es su edición número 13, del 20 de septiembre de ese año, muestra a Almonacid recién llegado al país comandando una comitiva de aviadores franceses, héroes de la recientemente finalizada Primera Guerra Mundial. En su pecho lucía las mayores condecoraciones que la fuerza aérea del país galo entregaba a sus soldados y el grado de capitán obtenido en base a sus heroicas actuaciones en el frente.

Desde 1994, el helipuerto presidencial ubicado en la avenida Huergo y De La Rábida de la Capital Federal lleva el nombre de Vicente Almandos Almonacid. También lleva ese nombre, desde 1972, el aeropuerto de La Rioja.



 

Salinger y su Franny

Es la manera en la que se baja del tren. Hay algo desordenado, desprolijo, despreocupado en sus manierismos. En una mano, un bolso. En la otra, un libro. Un libro que relee con la compulsión de quien encuentra en sus frases algo parecido a la salvación. Un libro que lleva consigo a todas partes porque, como muchos, sabe que tenerlo cerca implica sentirse menos sola. Las palabras que yacen en él son las que, una y otra vez, terminan hablando por ella. Acto seguido, coloca el libro dentro del bolso y comienza, también compulsivamente, a narrar episodios inconexos, situaciones triviales, como queriendo cubrir con la verborragia los espacios en blanco que tanto pavor le provocan. Es la manera en la que, aunque su pareja esté cerca, se desprende súbitamente de lo que la une a él y siempre (siempre) sucumbe a los pensamientos negativos. Que está ansiosa. Qué está impaciente. Que recuerda una noche de lluvia poco fortuita. Que quiere salir de ese enredo de sentencias. Que no puede. Franny Glass, como tantos personajes de J.D. Salinger, se ubica presencialmente en un lugar, pero simultáneamente su mente está habitando otro. Fiel a ese espíritu de “pez banana” que vincula a los Glass como familia, pero que también nos retrotrae a Holden Caulfield y la imagen de una calesita en movimiento, Franny nació para estar desencantada, nació para ser inconformista, para saber cómo detectar la hipocresía y, a fin de cuentas , entregarse a la utópica empresa de encontrar belleza en los lugares más puros. Como puro es un poema, al que define como algo hermoso, como una suerte de legado impoluto que solo algunos pueden dejar.
La presentación que hace Salinger de Franny es extremadamente cinematográfica, y no solo porque podemos configurarnos sin problemas la imagen de una joven que baja nerviosa de un tren, como si todo estuviera a punto de caerse de sus manos, sino también porque, minutos más tarde, al encontrarla con la frente brillosa, sudando nerviosa, sacudiendo las cenizas de su cigarrillo y con la vista fija en el mantel, Franny es fácilmente representable. Su rostro, sus gestos, sus silencios, están expresando todo lo que ella no puede aunque lo intente; porque sí, lo intenta, incluso cuando de su boca salen las palabras equivocadas. Por eso, yo siempre la pensé con el rostro de Zooey Deschanel. Quizás porque leí que sus padres le pusieron Zooey por Franny and Zooey, pero mucho más porque en esos enormes ojos, en ese andar apurado, puedo hallar a la misma chica de las páginas, la que se siente rara, autodestructiva, “fatal”. Pensaba que Zooey es la perfecta respuesta a la consigna de hoy, alguien que reunió todas las condiciones para ser estereotipada pero que, sin embargo, está capacitada para volverse oscura, para llorar, para sacudir esas cenizas y ponerse a chillar como amenaza Franny cuando describe a los “engreídos demoledores” que terminaron cercándola. Hace poco, reviendo algunas escenas del film Mumford, volví a creer que Zooey sería la perfecta Franny. El personaje ideal para terminar con una sucesión de roles tan parecidos entre sí, tan perfectos aún en su imperfección, que no nos dan una cuota de eso por lo que tanto pelea el personaje femenino más importante del universo Salinger: la tan vapuleada autenticidad. 

Jerome David Salinger (* 1. Januar 1919 in New York; † 27. Januar 2010 in CornishNew Hampshire), meist abgekürzt als J. D. Salinger, war ein US-amerikanischer Schriftsteller, der durch eine Reihe von Kurzgeschichten und seinen 1951 erschienenen Roman Der Fänger im Roggen (The Catcher in the Rye) weltbekannt wurde.

Franny y Zooey es un libro de J. D. Salinger publicado en 1961 y formado por dos relatos ambientados en Manhattan en noviembre de 1955. Las dos historias fueron publicadas anteriormente en The New Yorker y editadas como libro en septiembre de 1961.
Franny y Zooey son dos de los hermanos Glass, la familia que aparece en otras obras de Salinger como Nueve cuentos (1953), Levantad, carpinteros, la viga del tejado (1963), Seymour: una introducción (1963). Buddy Glass, otro de los hermanos, es el narrador de los dos relatos.
La primera historia es significativamente más corta que la siguiente y la protagoniza Franny Glass, una estudiante de pregrado en una prestigiosa escuela de arte femenina -muy probablemente Wellesley College– que se siente desencantada con el egoísmo y la falta de autenticidad que ve a su alrededor.
La segunda historia la protagoniza su hermano Zooey Glass, cinco años mayor que ella. Zooey es un jovensuperdotado y con el carácter un tanto endurecido que “a los 12 años ya usaba el mismo vocabulario que Mary Baker Eddy“. Franny sufre una depresión que preocupa profundamente a su madre, por lo que Zooey ofrece ayuda a su hermana.
Franny
El relato narra el fin de semana que Franny Glass pasa con su novio universitario Lane Coutell, comenzando con Lane en la estación esperando la llegada de Franny mientras relee la última carta que ha recibido de ella. Es el fin de semana en el que se juega el esperado partido de fútbol que enfrenta aHarvard contra Yale, y Franny viene de Boston para pasarlo junto a Lane. Ella lleva consigo El camino de un peregrino, un libro religioso ruso que explora la idea de la oración continua y la iluminaciónespiritual. Lane, que es un joven ambicioso y pretencioso, lleva a Franny a un restaurante de moda e intenta impresionarla con la propuesta que ha recibido para publicar un texto sobre Flaubert. Ella responderá mal hacia los intentos de su novio para impresionarla, cuestionándose la educación universitaria y la intrascendencia del mundo en el que se mueve.
En Zooey se hace un retrato íntimo de la familia Glass; la insólita educación de los hermanos, sus apariciones en la radio como niños superdotados y las discusiones sobre filosofía durante la cena, han hecho que mantengan un vínculo muy especial entre ellos y que se entiendan unos a otros a la perfección. El aislamiento de los hermanos Glass respecto a otros jóvenes está claramente expuesto enFranny y ampliado en Zooey.
El relato comienza dos días después de que termine el anterior, con Zooey en la bañera leyendo una carta que su hermano Buddy, el narrador de la historia, escribió hace cuatro años. Su madre Bessie entra en el baño, y discute con su hijo sobre su preocupación por la depresión de Franny, que se ha acrecentado hasta provocarle un colapso emocional. Después de la charla Zooey entra al salón donde se encuentra su hermana para hablar con ella, cuestionando su obsesión con la oración continua delRelato de un peregrino ruso y ofreciéndole su comprensión y sus consejos para superar su crisis espiritual.
Las dos historias abordan la angustia y la inseguridad intelectual y emocional, al igual que la obra más famosa de Salinger, El guardián entre el centeno. Ambos libros provocaron un gran impacto en la generación de los años 60, aunque con el tiempo Franny y Zooey haya sido desplazado por la excepcional fama de El guardián entre el centeno.
Franny busca un escape metafísico para trascender a las cosas cotidianas con las que no se siente a gusto, pero se da cuenta de que está bloqueada emocionalmente y sufre una crisis nerviosa. Su situación es común a la de muchos jóvenes, lo que hizo que el libro fuera leído por grandes audiencias en su momento.
El conocido interés de Salinger por la filosofía religiosa oriental, particularmente con el budismo Zen y elhinduismo está presente durante todo el libro, sobre todo en una parte de Zooey que incluye citas textuales de textos espirituales reales. Gerald Rosen, en su libro Zen in the Art of J. D. Salinger afirma que Franny y Zooey puede ser interpretado como un cuento zen moderno, con su protagonista Franny progresando a lo largo de la historia desde un estado de ignorancia hasta la sabiduría del esclarecimiento.                  -o-o-
8 de enero de 2017 – escribe Sonia López
Tras la relectura de El guardián entre el centeno, me quedé con ganas de más J.D. Salinger. Aunque debería releer también Nueve cuentos, del que apenas me acuerdo, quise meter Franny y Zooey entre las lecturas del año para cumplir con mi propósito del Classics Club. Entre los agobios de diciembre, los hermanos Franny y Zooey fueron una isla, una especie de “hogar” en el que me sentí muy cómoda. Quizá demasiado. En realidad no debería sentirme nada cómoda entre la familia Glass.
Sinopsis: El libro se compone de un relato, Franny, y una novela corta, Zooey, pero ambos están relacionados. En la primera parte, Franny va a Nueva York para pasar el fin de semana con su novio Lane. Todo promete ser maravilloso, ambos tienen muchas ganas de verse y pasar tiempo juntos, pero mientras Lane parece esforzarse por no demostrarlo, Franny se da cuenta de que en realidad, no le apetece nada estar con él. En la parte de Zooey, conocemos a la familia de Franny, los Glass. Zooey y ella son los hermanos pequeños de una familia numerosa, y la madre lo presiona para que ayude a su hermana que acaba de volver a casa tras sufrir una crisis nerviosa.
Aunque editorialmente tengan muy claro que se trata de un libro compuesto por dos historias independientes, lo cierto es que se puede leer perfectamente como una novela en su conjunto que podemos dividir en tres actos, como una obra de teatro: la llegada de Franny a Nueva York y la discusión con su novio Lane; la presión que ejerce la señora Glass a su hijo Zooey para que ayude a su hermana Franny y por último las conversaciones que mantienen Zooey y Franny en la parte final.
De hecho, la obra me parece tan teatral que incluso hay partes en las que se palpa la tensión en el aire de tal manera que me imaginaba estar leyendo un guion de Tennessee Williams o Edward Albee, como La gata sobre el tejado de zinc o ¿Quién teme a Virginia Woolf?, sobre todo en la estelar aparición de Bessie, la madre de los Glass, que me parece un personaje de lo más real… No sólo por las cosas que dice como madre, regodeándose en su pesadez, sino por la entonación que transmite Salinger, remarcando en cursiva aquellas palabras clave de su discurso. Me ha gustado también su actitud hacia cómo la trata Zooey, haciendo ver al lector que está más que acostumbrada a los improperios que le suelta su hijo y que, por lo tanto, se trata de algo consentido. Al menos es la interpretación que le he dado yo, porque el hecho de que tu hijo menor te hable descaradamente llamándote “gorda” o sin ser capaz de responderte sin el uso de la ironía tiene que ser bastante cargante. Aun así, se la ve que no lo tiene todo fuera de control. También me pareció curiosísimo cómo está construido psicológicamente. Tiene un bagaje muy duro a sus espaldas y pese a todo, no parece haber perdido su esencia.
Sobre los personajes protagonistas, hay bastantes puntos en común entre ellos. Franny y Zooey son los pequeños de una familia de siete hermanos en la que todos han sido niños prodigio que han pasado por un concurso de radio de preguntas y respuestas. Eso les ha marcado la infancia y la vida y con bastante diferencia de edad con respecto a sus hermanos mayores, que se convirtieron en una especie de mentores para ellos, quizá demasiado pronto para su edad. Franny, como Zooey, ha actuado en obras de teatro. Además, ahora que han superado la veintena, ambos mantienen una actitud nihilista que en cierta manera los aísla de los demás.
Franny la conocemos en un momento muy frágil para ella. Acaba de abandonar el club de teatro y está obsesionada con una lectura religiosa de la que extrae un mantra para sentirse más calmada, aunque no le parece funcionar. A lo mejor al tener tan reciente los nuevos episodios especiales de Las chicas Gilmore no pude evitar comparar a Franny con la nueva Rory que se nos presentaba, igual de inteligente y locuaz por una parte, pero tan tonta y causante de su propia infelicidad por la otra. En el caso de Franny, al menos, es un personaje que cae bien. Por otro lado, Zooey es el único hermano que queda en casa y se ve obligado a ayudarla, aunque él tampoco tenga una forma de ver la vida muy estable, necesitando releer una y otra vez una carta que le escribió uno de sus hermanos mayores hace cinco años. Este hermano mayor es Buddy, el segundo de la familia, y es escritor, confesándose además ser el narrador de esta historia.
En sus pocas páginas el libro habla de amor, religión y relaciones familiares y personales, y tiene uno de esos finales que puede ser interpretado al gusto de cada uno, aunque yo me quedo con la versión más optimista. Después de la lectura creía que acabaría bastante peor, así que para mí resultó ser todo un consuelo. Tampoco quiero desvelar nada, ni condicionar a nadie, pero si sólo me puedo quedar con una cosa del libro sería esa “señora Gorda” en quien pensaré a partir de ahora cuando tenga uno de esos días en los que no me apetece hacer nada. Si sentís curiosidad por saber a qué se refiere Salinger con esta expresión, no dejéis de leer este libro.
Me ha parecido igual de buena que El guardián entre el centeno. Se parecen bastante en algunos aspectos como en el inconformismo de sus protagonistas, su forma de ver el mundo como si el resto de la humanidad fuera inferior a ellos, esa obsesión del fumar por fumar, la importancia que le otorgan a los hermanos con una estructura familiar similar (alguno muerto, una hermana pequeña a la que proteger, un hermano mayor escritor…), etc. Pero en Franny y Zooey, Salinger escribe como un escritor maduro, no como un adolescente. Y aunque interprete a la perfección los diálogos de sus personajes, he disfrutado mucho al descubrirle como un narrador más adulto y una fluidez que me ha maravillado. En definitiva, me ha encantado. – Sonia López                                      -o-o-
El Guardián entre el Centeno y Nueve Cuentos no fueron los únicos tesoros que J. D. Salinger regaló al mundo de la literatura. Otra novela más extraña, más desconocida y más tierna fue escrita por uno de los gurús intelectuales del siglo XX. Franny y Zooey fue elaborada en dos partes, como dos relatos independientes sobre dos hermanos de una misma familia.
Franny, una chica universitaria, sufre una depresión que la encierra en el salón de la casa de sus padres. Acompañada únicamente por su gato, una duda religiosa y mística la atormenta día y noche. Zooey, por su parte, es uno de sus hermanos mayores. Es un actor de éxito y un narcisista sin ningún tipo de corrección ni de tacto. Tras infinitas súplicas por parte de su madre, Zooey decide ir a hablar con su hermana.
Nunca un argumento tan sencillo había dado para tanto. No se trata exclusivamente de una novela al uso. Todo en ella guarda tintes místicos y religiosos. Para empezar, el mismo hilo argumental recuerda mucho a los cientos de relatos taoístas en los que un discípulo incapaz de encontrar el Tao busca consuelo y consejo en su maestro.
Sin duda, la religión tiene un poder importante en la novela, pero evidentemente no lo es todo. Fue un éxito en los Estados Unidos tras su publicación, porque también ahí había un importante número de jóvenes que estaban sufriendo depresión. Por tanto, el tratamiento humano de sus personajes no se acaba en el plano religioso, también es una importante investigación de la psicología humana.
Los protagonistas de esta novela forman parte de la familia Glass. Para Salinger, su mejor creación. Esta extensa familia estaba caracterizada por tener un buen número de genios precoces en su haber. Son personajes excéntricos que, según van creciendo, cambian esa genialidad de su infancia por resentimiento, agotamiento y frustración. Aparecen en más obras del autor. Algunos de sus personajes de Nueve Cuentos pertenecen a esta familia, así como sus relatos largos “Levantad, carpinteros, la viga del tejado” y “Seymour: una introducción”.
De hecho, corría el rumor tras su muerte de que había dejado un buen número de manuscritos sobre estos personajes que serían publicados al poco de su fallecimiento.
 Salinger siempre se ha caracterizado por ser un autor enigmático y perversamente atrayente. Ofrece la sensación a sus lectores de haber entendido algunas cuestiones vitales que muchos otros andan persiguiendo. Precisamente por esa imagen se produjo el revuelo conEl Guardián entre el Centeno, que prácticamente le obligó a aislarse de la sociedad para poder seguir escribiendo en paz.
Este libro es más personal, con un estilo mucho más íntimo y más elaborado. Se aprecia una evolución con sus obras anteriores, ya que ahora esa sensibilidad que tanto gusta inunda el texto hasta hacerlo suyo. Una de las narraciones más tiernas y misteriosas que se pueden encontrar. Una especie de joya de la literatura de la que, en principio, casi nadie ha oído hablar. (fuente https://www.cicutadry.es/franny-zooey-una-joya-oculta-la-literatura ).-


La Cautiva – poema de Estevan Echeverría

La grafía “Estevan” en el título de este post no cuestiona la hoy aceptada por la RAE, pero se pliega a la usual en fuentes de los tiempos de Echeverría. La utilizo en la convicción de que es correcta a partir del étimo griego Στέφανος – cuya réplica se encuentra en “Estefanía” y en la escritura con “v” que reaparece en Esteve – catal, Estève -fr, Estevo – galego,  István – húng, Stevo – macedonio, Estêvao – port, Stévini – sardo y Stevo-serbio.- ch

  Libro electrónico “La Cautiva”
Entre la publicación de Elvira y la de Los Consuelos se produce en la vida de Echeverría un hecho que sería clave para su biografía y, por ende también, para la historia de la literatura nacional. El encuentro con Juan María Gutiérrez 1809-1878), unos años mayor, lector voraz, curioso y con numerosas relaciones entre la elite porteña y montevideana, articula una amistad que tendría consecuencias no sólo en la producción inmediata de Echeverría (los cinco años más intensos de su escritura, del 33 al 38) sino también en el modo en que, después de la muerte del poeta, su obra y su vida serían narradas y organizadas para la posteridad.
En carta a Pío Tedín, un antiguo condiscípulo salteño que había regresado a su provincia, Gutiérrez introduce a su nuevo amigo : “Ahora paseo con Echeverría. Este joven llena mis gustos, es instruido, entusiasta, le gustan los paseos extramuros y nos entendemos perfectamente”. Y más adelante: ”Ahora estamos editando sus poesías(…) es un libro perfecto y bello por la forma y la materia. Está impreso como si fuera en Europa y forrado en papeles de colores los más exquisitos (…) Haga Ud.que los demás amigos, sus conocidos y señoritas encarguen un ejemplar porque merece leerse y verse”.
La carta, de octubre de 1833, describe el momento crucial del encuentro con el nuevo amigo pero también muestra a Gutiérrez colaborando en la edición del que será el primer libro exitoso del poeta, imaginando un público que incluye señoritas, dando un fuerte impulso a su circulación. La carta muestra así el origen de lo que se convertirá en la línea de trabajo más importante de Gutiérrez : reseñar primero, editar y hacer circular después la obra publicada y la obra inédita de Echeverría, mantenerlo vivo en vida y después de su muerte. Los Consuelos fue el primer libro de poemas impreso en el país y tuvo gran repercusión en Buenos Aires y Montevideo : las reseñas de Juan Thompson, de Valentín Alsina y del propio Gutiérrez, así como los comentarios en cartas de Bartolomé Mitre y de Florencio Varela, entre otros, así lo confirman. En fin, como afirma Abel Chanetón, “la consolidación del prestigio intelectual y la auténtica popularidad de Echeverría nacen de allí.”

La cautiva, poema de Esteban Echeverría publicado en 1837 dentro del volumen de Rimas, tuvo un éxito inmediato, consagrando la  implantación del romanticismo e incorporando el paisaje argentino a la gran literatura, dando lugar a una tendencia denominada “la poesía gauchesca culta”. Un resumen interpretativo puede verse en http://elblogdemara5.blogspot.com/2012/02/resumen-y-analisis-de-la-cautiva-de.html

Índice [al clicar en cada subtítulo se abre el texto]
Parte primera: El desierto
Parte segunda: El festín
Parte tercera: El puñal
Parte cuarta: La alborada
Parte quinta: El pajonal
Parte sexta: La espera
Parte séptima: La quemazón
Parte octava: Brian
Parte novena: María
La cautiva: Epílogo

Fuentes recomendadas: http://llevatetodo.com/anexos/Echeverria,%20Esteban-La.cautiva-El.matadero.pdf
María, la cautiva de Echeverría  https://reconfiguraciondelacautiva.wordpress.com/2011/06/06/maria-la-cautiva-de-echeverria
La primera mención en la literatura argentina, y que hace Estevan Echeverría, de las cautivas es como botín del malón y se trata “todas” de “jóvenes” y “bellas”. En el marco del festín bárbaro y el malón sanguinario, las cautivas estan dentro pero miran desde fuera, lo cual las ubica claramente como personajes de frontera: “Y asombradas las cautivas, la carnicería horrenda miran, y a Dios en silencio humildes preces elevan”. Pero María, esa cautiva bella y piadosa, en contacto con el salvaje se torna en un cuerpo que también trasunta salvajismo y hasta la convierte en una vengadora mortal: por un lado, “sus largos cabellos flotan desgreñados, y denotan de su ánimo el batallar”-, por otro lado porta el puñal asesino con la sangre de su víctima.
El cuerpo de la cautiva comienza lentamente a sexuarse y adquiere un grado importante en relación al desfalleciente esposo: el encuentro entre Brian y María, de los dos cuerpos blancos es el que da paso al contacto corporal. Esto sella y sanciona la imposibilidad de otro tipo de contacto, de intercambio, de contaminación sexual, y esto se demuestra en la preocupación expresada por el moribundo y que se centra en que su mujer haya podido ser mancillada por un indio. La preservación del cuerpo femenino debe ser tal que en eso se va la vida misma: ó se inmola ó asesina.
Por lo tanto, en esta escena se prohíbe el regreso de la cautiva cuyo cuerpo ha sido penetrado por el indio. La única posibilidad de retorno a “la civilización” será virgen, lánguida, blanca e inmaculada, custodiada por los soldados de la patria. En ese regreso, están eliminadas las marcas del rapto: la ropa desgarrada, el cuerpo desnudo, el contacto con el otro. Aquello que se niega a describir la literatura de Echeverría se manifiesta en el arte de la época, por ejemplo en las obras de Rugendas.
(Johann Moritz Rugendas, conocido como Mauricio Rugendas (1802 – 1858) fue un pintor y dibujante alemán, conocido por sus registros de paisajes y gentes de varios países latinoamericanos en la primera mitad del siglo XIX.)

Las cautivas que Echeverría describe  derramando “lágrimas de regocijo” por ser rescatadas, tienen como contrapartida en la realidad extradiscursiva, a mujeres que intentan regresar con los indios luego de su rescate. Muchas de las cautivas liberadas por Rosas en las campañas de la década del 1830, no pudieron reestablecer los vínculos con sus familias y fueron puestas al cuidado de la Sociedad de Beneficiencia de Buenos Aires. En “Una excursión a los indios ranqueles”, Mansilla retrata esta situación con complejidad y desde su discurso podemos comenzar a analizar el cuerpo cautivo también como aquel que se ha visto “cautivado”, en el sentido de atraído, seducido por aquella nueva cultura con la cual ha comenzado a dialogar.                                        -o-

Un soldado, Brian, capturado por los indios, es rescatado por la valiente María, su mujer, también cautiva de los salvajes. En medio de un horrendo festín, los desdichados huyen al desierto, descripto al comenzar el poema. Brian está herido y  María afronta los riesgos para salvarlo. Se refugian en un pajonal y descan­san, pero un incendio agrava su situación. María se multiplica. Salva otra vez a su esposo haciéndole cruzar un río, pero sus esfuerzos son inútiles. El guerrero muere en pleno delirio. María no desfallece; sigue  a tierra de blancos en procura de su hijo, que la restituirá a la vida, pero los soldados de Brian que la rescatan le anuncian que el niño había sido degollado. La infeliz no resiste y muere.

Los personajes: La primera aproximación re­vela una idea ortodoxamente román­tica: una mujer, María,  fuerte por el amor, idealizada hasta convertirla en una heroína, ligada a la existencia por el sentimiento, esa veta que inspiró y exaltó a los románticos.
Es una mujer esposa y madre, pura, protectora, asexuada.

Co­mo contraparte, Brian representa el tipo del héroe “cansado”, caracterís­tico del romanticismo, con la pasividad que encierra una idea matriarcal de la organización de las relaciones; distribución de papeles que corresponde a la idealización romántica: la mujer como nexo con la naturaleza y la divinidad.

Ambos no pueden evadir sus destinos. Buscan la libertad  para vivir su verdadero amor y solo la hallan en la muerte, a la que los conduce la hostil soledad del desierto. El poema responde, esencialmente, al conflicto que se plantea entre el cristiano y el indio, civilización y barbarie.

La estructura de la obra es creación exclusiva de Echeverría. Consta de nueve partes y de un epílogo, que suman en total 2134 versos. Cada canto está encabezado por un epígrafe, el cual resume lo que luego se desarrollará.

 

I-EL DESIERTO: El poeta describe el desierto en la hora del crepúsculo. Después de haber asaltado y saqueado una población, los indios regresan triunfantes con sus cautivos, entre los que se encuentran el capitán Brián y su esposa María. [La coherencia de rimas aconseja pronunciar “Brián”, así como “condor” donde un verso precedente sea p.ej. “ardor” o “amor”].

Número de versos: 180

 

II_ EL FESTÍN: La tribu sacia su furor belicoso en la bebida, el canto y la sangre, hasta caer en profundo sueño.

Versificación: Romance. Romancillo

Número de versos: 274

 

III: EL PUÑAL: María trata de liberar a su esposo herido. Para ello toma un puñal, que se convierte en símbolo de su salvación y de su dignidad femenina, al explicar que con esa arma mató al indio que intentó violarla. Los indios han matado al hijo y a los padres de María. El desierto los espera.

Versificación: Décimas

Número de versos: 330

 

IV: LA ALBORADA: Amanece, la tribu duerme. Tropas de huincas preparan su venganza y se arroja sobre la toldería. La muerte reina por doquier. Las cautivas gozan de su libertad. Nadie halla a Brián. [Huinca: vocablo cuyo origen remite al estrecho vínculo que los mapuche generaron entre el concepto de Inca y el de “Conquistador“, “Invasor” o “Extranjero“. Esto es consecuencia de que entre la invasión incaica y la europea transcurrieron no más de dos siglos. Por extensión, se aplica actualmente a sus descendientes, es decir, a los chilenos y argentinos blancos (criollos) o mestizos.]

Versificación:  Octavas que se quiebran en la frecuente sextina de Echeverría, mezcla de dodecasílabos y de hexasílabos.

Número de versos:106

 

V: EL PAJONAL: Brián y María vagan por el desierto. Con las primeras luces el alba llegan a un inmenso pajonal. María trata de confortar a su esposo con el agua de un arroyo y algunos alimentos.

Versificación: Romance: rima sin cánones fijos

Número de versos:177

 

VI: LA ESPERA: La noche los inmoviliza. Brián, vencido por el dolor, descansa a orillas del arroyo. María espera un nuevo amanecer. su amor le da fortaleza. Se anuncia el tema de la siguiente parte: la quemazón. Aparece un tigre como presagio de fatales peligros. María toma el puñal.

Versificación: Romane y décimas

Número de versos: 120

 

VII: LA QUEMAZÓN: Comienza otro día. Se produce la horrible quemazón de los pastizales. Con la fuerza que solo su amor le comunica, María atraviesa la corriente sosteniendo con uno de sus brazos a Brián. En esa circunstancia se agiganta su figura. El fuego se extingue, finalmente, en la orilla del arroyo.

Versificación:Versos octosílabos y hexasílabos.

Número de versos: 191

 

VIII: BRIÁN: Pasan dos días. Brián y María en el pajonal. El joven capitán sufre alucinaciones. La abnegada esposa siente el abandono y la soledad en que se hallan. Aparece el tigre. María toma el puñal, pero la fiera, como movida por la compasión, sigue su camino. Brián muere. María, angustiada, se desalienta. Versificación: décimas irregulares y octavas rimadas a gusto del poeta. Número de versos:306

 

IX: MARÍA: María entierra a su esposo. Luego parte, agobiada por tanto dolor. Vaga por el desierto noches y días. Encuentra en su camino una partida de soldados cristianos, a quienes les pregunta irreflexivamente por su hijo. Ellos le dicen que ha muerto degollado por los indios. Entonces, María muere. Versificación: Décimas irregulares y octavas rimadas.

Número de versos:346

 

Epílogo: El poeta exalta el heroísmo de María y alude a la leyenda popular que cuenta que, por la noche, dos luces vagan en el desierto y, al amanecer, regresan a su triste asilo.

Versificación: Octavas.

Número de versos:104

 

 

El vocabulario es culto; aparecen algunos sustantivos de origen indígena que el poeta anota: toldería, yajá, ranchos, fachinales, huinca, valichu, bolazo, ñacurutú, pajonal, parejero.

 

Fondo de histórico de La cautiva

En La cautiva, Echeverría presenta  un  tema usual en el campo cercano a las zonas de indios. Los araucanos, llamados “pampas” cuando se radicaron en esas tierras atraídos por las manadas de vacunos y caballos que vagaban sueltos y sin dueño, devastaron las poblaciones y los establecimientos, que desenvolvían precariamente su existencia.

Realizaron los “malones” depredando las magras riquezas de los colonos y secuestrando especialmente a sus mujeres. Estos asaltos se arrimaron  hasta las proximidades de Luján, el sitio más próximo a Buenos Aires al que llegaron los indios.-

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Un itinerario por la construcción de la cautiva en Echeverría, Borges y Aira

Florencia Angilletta – Facultad de Filosofía y Letras, UBA florenciangilletta@gmail.com

Resumen http://2012.cil.filo.uba.ar/sites/2012.cil.filo.uba.ar/files/0026%20ANGILLETTA,%20FLORENCIA.pdf – La figuración de la mujer cautiva, raptada de su sociedad de origen y llevada por la fuerza a vivir una vida ha sido una construcción modélica que ha orbitado en múltiples discursividades, en cuyo funcionamiento operan raíces arquetípicas y míticas, abordadas por estudios antropológicos y folclóricos. Sin embargo, en el sistema de la literatura argentina la figuración de la cautiva condensa relaciones específicas entre arte y política. Al respecto, su productividad es sintomática: a ella se han abocado (central o lateralmente) casi todos los reconocidos escritores del siglo XIX y también muchos autores de la literatura contemporánea. No obstante, este trabajo se recorta sobre tres obras en las que la construcción de la cautiva es un modo de disputar conocimientos “civilizados y bárbaros” y también los saberes respectivos de varones y mujeres. Así, La Cautiva, de Esteban Echeverría (1837); “Historia del guerrero y la cautiva” y “El cautivo”, de Jorge Luis Borges (1949 y 1957); y Ema la cautiva, de César Aira (1981) conforman un corpus en el que pueden analizarse las disputas sobre la porosidad de la frontera y la convivencia entre culturas, que es otro modo de leer, inscriptas en los cuerpos de las mujeres, las negociaciones entre saberes. Por otra parte, este cruce entre saberes y géneros también habilita reflexionar sobre la dimensión del espacio, en particular, en torno a las consideraciones de la naturaleza y los devenires del proyecto modernizador. Asimismo, cada cautiva dialoga no solamente con las otras cautivas de la serie sino también con los “modos de leer” con que esas cautivas han sido configuradas. De esta manera, el trabajo articula no sólo los saberes que las obras ponen en juego sino también cómo en cada momento esos saberes son leídos por los protocolos de la crítica literaria en el siglo XX.
–La Cautiva, de Esteban Echeverría– es leído como pieza fundacional de la literatura nacional y las cautivas entablan series de sintomáticas recurrencias: a ella se han abocado –central o lateralmente– casi todos los reconocidos escritores del siglo XIX como Ruy Díaz de Guzmán en el poema referido a Lucía Miranda “La Argentina”; José Hernández en Martín Fierro; Lucio V. Mansilla en Una excusión a los indios ranqueles; Estanislao Zeballos en Calvucurá. Y también autores de la literatura contemporánea como Borges en “El cautivo” e “Historia del guerrero y la cautiva”; César Aira en Ema, la cautiva; Guillermo Saccomano en La lengua del malón; Martín Kohan en Los cautivos; Leopoldo Brizuela en El placer de la cautiva; Pedro Mairal en El año del desierto. Sin embargo en función de nuestro objetivo, que es analizar la figuración de las cautivas como una constelación específica tanto en su problemática literaria como de género, limitaremos nuestro corpus a:

 

-La Cautiva, de Esteban Echeverría (1837) -“Historia del guerrero y la cautiva” y “El cautivo”, de Jorge Luis Borges (1949 y 1957) -Ema la cautiva, de César Aira (1981).

 El criterio de selección del corpus responde a que estas cuatro obras delinean un itinerario desde la fundación y construcción de la cautiva en la literatura argentina hasta sus estribaciones de finales del siglo XX.

La Cautiva, de Esteban Echeverría (1837)

Como señalan Sarlo y Altamirano, La Cautiva sintetiza temas presentes pero poco abordados como “la relación entre ciudad y civilización, frente a la campaña bárbara” (Rotker 1999: 123). Así, desde este enfoque, podemos leer “civilización y barbarie” como paradigmas de conocimiento y matrices de inteligibilidad que operan en el texto. Este paradigma, por ejemplo, es desde el cual puede pensarse la estrategia retórica de la animalización de los indios “insensata turba que con su alarido perturba” y la distribución de las vidas valiosas, que merecen ser lloradas. Ahora bien, esta distribución entre “civilización y barbarie” se complejiza si pensamos que “el primer gesto de toda territorialización consiste en crear una diferencia de la que se pueda hablar, inventando un límite” (Rodríguez 2000: 155). Nuestra hipótesis es que esta demarcación opera no sólo sobre el espacio sino también sobre los propios cuerpos. Así, el cuerpo, lejos de ser natural, es también una tecnología producida, un efecto de lectura. Justamente, las “intervenciones de la teoría queer” (Preciado 2011) permiten ahondar en otras imbricaciones de las V Congreso Internacional de Letras | 2012 ISBN 978-987-3617-54-6 0179 relaciones entre poder, ciencia, territorio y patriarcado en los cuerpos; más aún porque desde este enfoque la misma nominación “mujer” ya es un efecto de lectura. Surge así el primer interrogante: ¿todos los cuerpos “civilizados” del poema son igualmente “civilizados”? En principio, para repensar las operaciones del texto, es necesario contextualizar cómo era la vida, en la serie social, de los fortines. Al respecto, Mayo (1999) señala que la distancia entre un toldo (“bárbaro”) y un rancho (“civilizado”) no era demasiado significativa, en tanto la vida en los fortines era austera y rigurosa. Además, ambos mundos, tanto el de la frontera hispanocriolla como el aborigen, eran mundos ecuestres que giraban en buena medida en torno del ganado. En estos escenarios, además, era frecuente que los soldados “reclutaran” mujeres para vivir en los fortines. “María es posiblemente una fortinera o cuartelera, esposa de un soldado […] una dama de salón no se casaría con un soldado destinado a la frontera” (Rotker 1999: 130 y 131). Asimismo, nuevamente según Rotker (1999) a Brian se lo describe más como si fuera un ícono heroico de las guerras de la Independencia, que uno de los tantos destinados para proteger la frontera. Este primer acercamiento nos permite observar cómo el texto performativamente separa aquello que en la serie social notamos como vacilante. Fortineras y cautivas; soldados y caciques: estas identidades vivían de un modo más negociado y poroso que lo que el poema expone convirtiendo a Brian en soldado heroico y a María en arquetipo romántico. Aún así pueden leerse en las operaciones sobre los cuerpos la porosidad de la frontera y la convivencia entre culturas (Rodríguez 2010) que es otro modo de leer, inscriptas en los cuerpos de las mujeres, las negociaciones entre saberes “bárbaros” y “civilizados”. De este modo pensamos la “´lógica de la ambigüedad” (De Certeau 1996) en los propios cuerpos. En este sentido, acordamos, “la cautiva es un cuerpo en movimiento, un cuerpo que atraviesa una frontera. El rapto, desde esta perspectiva, es una forma posible del viaje femenino” (Iglesia 2002: 296). Justamente, al respecto pueden plantearse interrogantes como re-pensar la idea de libertad/opresión: ¿cuán libres era las cautivas en sus sociedades de origen? Además, en este sentido, es sugerente revisar la construcción de la corporalidad del cuerpo de María. “Apenas se alude a su cuerpo: al comienzo del poema es una sombra que asesina, actúa y habla, pero tan sólo una sombra” (Rotker 1999: 132). Es decir: la discursividad crítico científica del “dispositivo de sexualidad” (Foucault 1987) “hace legible” el heroísmo de María sólo si estéticamente se renuncia a su cuerpo feminizado. Por eso el texto la lee como “forma humana”, “sombra”, “camina adormida, orgánica vida”. Recordemos la secuencia: María organiza el rescate de Brian, se agencia un puñal, asesina a un indio en medio de la noche, lo conduce por el desierto y hasta derrota a un tigre, sólo con la mirada. Sin embargo, para su heroísmo, el texto opera sobre su cuerpo femenino: no lo nombra como tal. Además, sus cualidades están investidas por una fuerza sobrenatural “guiada por instinto”, “tu valor me infunde fuerza”, “su alma heroica”, “el amor te dio sobrehumano ser”. Retomemos: sobre María orbita una concepción sublime de la mujer, relacionada indudablemente con el arquetipo romántico que atraviesa el texto. Desde allí, se pueden leer las muchas valoraciones del tipo “tímida doncella”, “un ángel”. Sin embargo, también pueden leerse los dobleces. Por ejemplo, frente al tigre es “bella como ángel” pero “se alzó arrogante”.  Así se densifica nuestra hipótesis: los cuerpos de María y Brian no son iguales. Por eso, aun en su delirio, en su debilidad y en su muerte es leído “como orgulloso roble”: el cuerpo de Brian siempre es cuerpo civilizado. El cuerpo de María, en cambio: es cuerpo civilizado, pero barbarizable. Para ella, a diferencia de Brian, devenir bárbara es una posibilidad. Lo cual se evidencia que, ante el reencuentro de estos cuerpos, lo primero que inquieta a Brian es que María ya no sea digna de él. “El movimiento del rescate es ambiguo cuando se trata de rescatar a una mujer: se busca no encontrar lo que se busca. Por eso, cuando hay encuentro, suele tener final trágico” (Iglesia 2002: 297). En otras palabras: quién soy condicionado porque quién podré ser después; “sólo si ella no tiene el estigma de la violada puede haber relato” (Rotker 1999: 132). Si fue violada, para Brian ya no es legible su cuerpo. En este sentido, los cuerpos también trazan fronteras. Pero en el caso de María transforma la marca de la frontera en su cuerpo por la señalización del puñal ensangrentado: evidencia que ha matado a su indio violador (e ícono de un doble gesto: funda el empoderamiento femenino allí donde también muestra sus límites; ante la violación la única opción es matar o morir). La Cautiva no quiere pensar ni narrar las cautivas. Para el poema, no hay “drama de identidad”: las cautivas no son bárbaras y la ambigüedad es abyecta. Por eso, aún en cautiverio, se las describe como: “muchedumbre de cautivas, todas jóvenes y bellas” y, frente a la fiesta bárbara, “sin alivio lloran las cautivas miserables y los ternezuelos niños al ver llorar a sus madres”. El texto no afronta la cautiva que “es enfrentar lo innombrable, lo indecible, lo inclasificable: la cautiva es uno de los nuestros que ha dejado de serlo” (Rotker 1999: 132). En este sentido operan dos modulaciones de la diferencia: la del género y la de la etnia, en tanto “diferencia = penetrabilidad” (Preciado 2011). Del mismo modo que en El Matadero el cuerpo del Otro es un cuerpo a ser penetrado, las cautivas son también cuerpos a ser penetrados. Asimismo, “intervenidos estéticamente, los cuerpos de Brián y María se vuelven cuerpos patrióticos, campo de una inscripción cultural que al abstraerlos de la naturaleza, los libera” (Rodríguez 2000:164). Sin embargo, sus cuerpos no son leídos como igualmente patrióticos. El cuerpo de María no “es” patriótico sino que en todo caso cumple “función patriótica” cuando suple –proyectadamente– el cuerpo yaciente de Brian en la travesía por el desierto. Una vez que Brian ha muerto, su peregrinar pierde sentido: “ya no es la mujer hermosa sino pálido fantasma”. Aun así los soldados la reconocen como esposa pero al instante la reubican: “cayó la infeliz”, diferenciado su muerte de la muerte heroica de Brian: “como quiebra al seco tallo el menor soplo de viento”. Así, su cuerpo es un cuerpo doméstico. Por eso, aunque no porta el cuerpo violado, su cuerpo no puede retornar a la civilización dado que su esposo ha muerto. Esto se enfatiza porque el texto alumbra la posibilidad que si su hijo viviera ella tendría “a su llorar un testigo”. Es decir: el hijo sería el cuerpo testigo de su cuerpo llorante. Pero como su filiación ha muerto y su genealogía también María es un cuerpo doméstico que no puede volver a la civilización. Sin embargo, el texto opera sobre su cuerpo aún después de su muerte. Así, una vez muerta y domesticada “revive en su semblante la frescura rozagante que marchitara el dolor”. Pero además el texto la nombra “una virgen en su lecho”. Así, para ser un cuerpo muerto civilizado (y un cuerpo sobre el que fundar una tradición) su cuerpo, de madre, en el instante último, se virginiza.  Borges, como lector de Echeverría, lee en La Cautiva lo que intensifica en sus propias creaciones. En “El cautivo” opera con una primera inversión: a diferencia de María, el cautivo es un niño. Sin embargo su construcción corporal “indio de ojos azules” (Borges 1957: 21) concentra esta hibridez que leíamos en La Cautiva: civilización y barbarie yuxtapuestas, no escindidas. Además, en el regreso a su casa “hecho un hombre” (Borges 1957: 21), es definitivo el encuentro con el cuchillo: “hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el cuchillito de mango de asta que había escondido ahí, cuando chico” (Borges 1957: 22). Esta arma (que define a María) es, a la vez, central en la obra de los cuchilleros de Borges: María, en tanto habilidosa del cuchillo, es una igual en términos estéticos. Sin embargo, este sujeto, rescatado, no puede volver a la civilización. Pero Borges no lee tanto este no retorno en términos morales de la serie social (como sí opera Echeverría) sino en términos estéticos. El regreso no es, para Borges, estéticamente posible: “y un día fue a buscar su desierto” (Borges 1957: 22). Por eso, en el final, condensa ese instante de reinscripción de pasado y futuro que desestabiliza las binarias categorías de “civilización/barbarie” y “naturaleza/cultura”. Asimismo, en “Historia del guerrero y la cautiva” Borges radicaliza el gesto de Echeverría (pero también el de Mansilla y Sarmiento) de leer en la pampa criolla a Europa: “el pliegue es el lugar de peligro entre las dos superficies (las dos culturas) que une separando o separa uniendo” (Sarlo 2003: 85). Este gesto y el gesto de yuxtaponer “civilización/barbarie” opera en dos planos: en la comparación de la cautiva con el guerrero lombardo; y en la comparación de la cautiva con la abuela inglesa de Borges (“su destino de inglesa desterrada a ese fin del mundo” (Borges 1957: 59)) enfatizado además su hermandad: “quizá las dos mujeres por un instante se sintieron hermanas, estaban lejos de su isla querida y en un increíble país” (Borges 1957: 59). Sus cuerpos son híbridos “sus crenchas eran rubias” (Borges 1957: 59) y “la cobriza cara, pintarrajeada de colores feroces, los ojos eran de ese azul desganado que los ingleses llaman gris. El cuerpo era ligero, como de sierva; las manos, fuertes y huesudas.” (Borges 1957: 59). Ambas mujeres en el cuento son portadoras, además, de heroísmo y decisión, no en vano el texto señala (antes de esa escena fundante de la cautiva bebiendo la sangre del caballo) que la abuela “había salido a cazar” (Borges 1957: 60). Ema la cautiva (1981) como lectura de “Historia del guerrero y la cautiva”, “El cautivo” y La Cautiva Asimismo, Ema la cautiva puede ser analizada como la lectura que Aira realiza tanto de Echeverría, como de la lectura de Borges de Echeverría, y de toda la literatura nacional. Esta hipótesis encuentra su primer fundamento en el mismo título que Aira compone con el mecanismo de yuxtaponer “la cautiva”, título del poema homónimo de Echeverría, con el nombra “Ema”, que es la protagonista del cuento de Borges donde una mujer (no casualmente) tergiversa los modos en que debe leerse su violación. A la vez, Aira radicaliza la apuesta borgeana (no sólo de “Historia del guerrero y la cautiva” y “El cautivo” sino, fundamentalmente, de “Emma Zunz” y “El escritor argentino y la tradición”) de leer, de modo yuxtapuesto, una pampa cosmopolita y una cautiva V Congreso Internacional de Letras | 2012 ISBN 978-987-3617-54-6 0182 empoderada. Así, la novela narra (fechada en 1978, es decir, a casi 100 años de la campaña de Roca) la vida de una joven cautiva en un lugar perdido del siglo XIX: Pringles, aldea de frontera, fuerte militar y aduana. De este modo, Aira radicaliza la porosidad del paradigma de conocimiento “civilización/barbarie” al hibridar las tolderías de tierra adentro con el refinamiento de los imperios de Oriente. Ya el propio cuerpo de Ema es híbrido: a media mañana puede ser africana, a media tarde destacar sus rasgos mongoloides. Así, Ema tiene rasgos negroides, pero es considerada blanca por todos los que la frecuentan; ha sido “desterrada” por la justicia y trasladada en “una jaula” pero luego es raptada por los indios en el malón y transportada a la corte de un cacique que se comporta con exquisito refinamiento. No obstante, en la novela se representa una violación pero el violador no es el indio, sino el militar blanco. Aira no opera sobre la posibilidad (social o estética) del retorno sino que cambia la lógica de las preguntas: ¿es deseable el retorno?, ¿Ema desea volver? Ema vive una vida doméstica e (hiper)civilizada y es el dinero su posibilidad de retorno: conquista la independencia económica gracias a su gestión en la crianza de hidrofaisanes exportables a Europa. Su cuerpo deja de ser doméstico por un (en los términos de Arlt) “batacazo”. A través de una invención redituable, Ema se empodera.-

Nota: La iniciadora función intelectual de Estevan Echeverría no se completa con sus aportes literarios. Trataremos de hacer justicia a sus contribuciones sobre ideología y política en un post próximo a publicarse.- ch 

Nota: Este post se complementa con el publicado en https://analfa.wordpress.com/2019/05/13/generacion-de-mayo-y-estevan-echeverriacomo aporte al ciclo de lecturas organizado por el Dr Jorge Dietsch (año 2019).-



 

 

Emil Nolde: exposición en Berlin, abril 2019

 

Nacido en un pueblo de la frontera germano-danesa, Emil Nolde vivió de 1867 a 1956 manteniendo siempre la nacionalidad dinamarquesa. Fue uno de los más destacados pintores expresionistas alemanes.  Tuvo un sonado conflicto con el pintor impresionista Max Liebermann, responsable directo de su exclusión de una importante exposición del movimiento de la Secession artística berlinesa. Había sido miembro del grupo expresionista Die Brücke, si bien lo abandonó pronto debido a las diferencias con el resto de los componentes del grupo, mucho más jóvenes que él. Considerado un virtuoso de la técnica acuarelística, alternaba la misma con obras monocromáticas. En los retratos no buscaba reflejar superficiales virtudes de belleza, llegando a inclinarse por el “feísmo” del grotesco.
Desde 1933,  tras la llegada de Adolf Hitler a la cancillería del Reich, no tuvo problemas para seguir trabajando, pero sus obras llegaron a ser prohibidas e incluídas dentro de la categoría de “arte degenerado”, y terminaron siendo retiradas de museos y exposiciones. Rehabilitado tras la derrota de Alemania, nunca renegó de sus ideas nacionalsocialistas y antisemitas, aunque ya no las pregonara a los cuatro vientos.

   

En abril de 2019 se inauguró en Berlin la exposición titulada “Emil Nolde. Una leyenda alemana. El artista en tiempos del Nacionalsocialismo”.  Nolde (desde su nacimiento llamado Hans Emil Hansen) ya no es presentado en esta muestra como víctima del régimen. Se lo exhibe como identificado con esa ideología. Décadas después de aquella situación – nada excepcional entre 1933 y 1945 en Alemania – las derivaciones continúan agitando el escenario político. La actual canciller federal Angela Merkel  vio conveniente retirar de su despacho oficial dos pinturas del referido artista, no obstante el aprecio que dispensa a la obra del nombrado.

Quizá la jefa del gobierno alemán sea interrogada al respecto por periodistas o por parlamentarios, aunque nadie considere pecaminosa ni ilegítima la mencionada predilección. No se le enrostra a raíz de ello delito alguno. La decisión de defenestrar esos cuadros probablemente  responda al imperativo de preservar el buen nombre de la democracia germana, o el capital político del partido  cuya lista electoral encabezó para acceder por tercera vez al poder.

 

No deja de sorprender que la predilección de la Kanzlerin por el arte expresionista de Emil Nolde haya sido previamente compartida por Helmut Schmidt, uno de sus antecesores en el cargo y para colmo militante de la principal fuerza política adversaria, la SPD, es decir el viejo partido socialdemócrata alemán. Tal vez en él la admiración estética se aunase con el error o la ignorancia sobre la impenitente adhesión del artista al movimiento nacionalsocialista. Esa presunta equivocación quizá se fundara en el irrefragable hecho de que los “guardianes” de la cultura alemana, encabezados por Joseph Goebbels, habían enclaustrado algunos de sus trabajos en los museos dedicados a la Entartete Kunst.

En una carta de 1968 a Siegfried Lenz, Schmidt escribía: „Seit meinem 16. Lebensjahr ist Emil Nolde für mich, gemeinsam mit Ernst Barlach, der größte deutsche Künstler dieses Jahrhunderts; seine Einreihung in die NS-Ausstellung sogenannter entarteter Künstler löste bei mir als damals Siebzehnjährigen den Bruch mit dem Nationalsozialismus aus.“ [“Desde la edad de 16 años, Emil Nolde es para mí – conjuntamente con Ernst Barlach – el más grande artista alemán de este siglo. Su inclusión en la exposición nacionalsocialista de los llamados artistas degenerados desencadenó en mí, a los 17 años, la ruptura con el nazismo”].

Alcanzado más tarde el rango de canciller de la República federal, también Schmidt eligió cuadros de Nolde para colgarlos en su despacho, gesto con el cual tal vez quiso testimoniar su rechazo del movimiento popular hitlerista al que en los comienzos había adherido. Hoy, la exposición recién inaugurada en Berlin lo habría sacado de su involuntario error.
Lo cierto es que las controversias suscitadas por el así reflotado tema “Nolde” añaden cierta preocupación a las mucho más intensas que el panorama público de los alemanes  sufre en los últimos tiempos, a raíz del leve repunte de grupos y tendencias ideológicas neonazis. – Tampoco es desdeñable la proyección de dicho malestar sobre actividades e instituciones que pueden verse afectadas por el tema. Museos privados o públicos,  y comercios que albergan piezas pictóricas de Emil Nolde, podrían temer cuestionamientos legales y éticos en torno de su tenencia, exhibición y eventual venta, con la consiguiente merma de sus respectivos visitantes. El propio estado federal, los Länder y las comunas que titularicen la propiedad de esas obras de arte no quedarían exentos de investigaciones judiciales acerca del origen y el modo de su adquisición.

 

Observadas con cierta maldad crítica estas especulaciones y muestras en torno de los fantasmas políticos del pasado alemán, no puedo menos de asombrarme del peso con que lastran la vida política y social de los alemanes de estos días.

No se plantea aquí el abandono de toda memoria histórica. También de más pequeños los hijos o nietos de inmigrantes alemanes, nacidos y educados en la Argentina, hemos pasado alguna vez bajo las oprobiosas horcas caudinas de ser tildados de “nazis” por la sola culpa de nuestra proveniencia biológica o cultural. Creo que la mayoría hemos capitalizado esa experiencia vital sin resentimiento ni masoquismo. Colgaríamos sin aprensión uno o más cuadros de Emil Nolde en nuestros ranchos o despachos, si la improbable fortuna así lo permitiese. La buena de Angela Merkel envidiría tal vez nuestra despreocupada elección.-  ch           



 

SER HUMANO – por Bárbara Himmel

SER HUMANO

He sacrificado gritos para permanecer en silencio.

He sacrificado lágrimas para sonreír y disimular.

He sacrificado sentir para no llorar.

No sacrifiqué amor, me abandoné a él,

al punto de alejarme de mis sueños,

al punto de sacrificar un beso, una caricia

un abrazo, el aliento de un te quiero;

Al punto de extrañar el contacto con lo humano

de mudar mi piel en cada intento.

¿Qué te he hecho yo hombre, para merecer esto?

de la más ruin pasión pasar al cordial desinterés de la razón.

Sin piedad no me perdono y ese es el castigo peor,

dejaré de sufrir cuando me aleje

para eso no me hace falta valor.

Retribuiré a la vida con creces

renunciaré a lo solitario para sembrar

aunque taciturna la vida me encuentre

mi alma sola se iluminará.

No hay vencido, ni sombra ni entierro

que me logren opacar

aunque no entiendas que existo

fluyo como aquel manantial;

Y seré manta, seré cobijo,

seré alimento y lumbre a la vez.

Seré como una angustia mordida

que al obstinarse querer es poder,

por ser alma, mujer de otra parte

a estas alturas no he de retroceder.

Sólo se que mi estirpe ya no la sacrificaré,

Impotente podrás gritar o llorar,

pretender que de un mal sueño despertarás,

pero yo que caigo y corto sin querer,

no quiero ser ni pauta ni riel

pues tengo la pasión para ser

heroína de mi propio final.

Así que a lo vil de éste mundo

no le quepa la intención

que no he de perder la razón

por un ser que no es humano sino inmundo.

Bárbara Himmel




 

Friedrich Barbarossa o Rotbart

Schwarz, rot, gold; colores del viejo Reich y de la bandera alemana
Apenas conseguí  leer algunas palabras en alemán y castellano, sentí curiosidad por descifrar cuanto papel o cartón con escrituras encontraba en manos de mi padre, así se tratara del pequeño envase que envolvía sus hojitas de afeitar. En la cubierta de cada una de ellas se leía la marca “Rotbart”, y es probable que antes de la guerra iniciada en 1939 vinieran importadas directamente de Alemania. Cuando inquirí el significado de esa voz compuesta (rot + Bart), papá – muy divertido  mientras se rasuraba – comenzó a canturrear los versos de la siguiente canción:

Der alte Barbarossa, Der Kaiser Friederich, Im unterird’schen Schlosse Hält er verzaubert sich. Er ist niemals gestorben, Er lebt darin noch jetzt, Er hat im Schloß verborgen Zum Schlaf sich hingesetzt. Er hat hinabgenommen Des Reiches Herrlichkeit Und wird einst wiederkommen Mit ihr, zu seiner Zeit. Der Stuhl ist elfenbeinern, Darauf der Kaiser sitzt; Der Tisch ist marmelsteinern, Worauf sein Haupt er stützt. Sein Bart ist nicht von Flachse, Er ist von Feuersglut, Ist durch den Tisch gewachsen, Worauf sein Kinn ausruht. Er nickt als wie im Traume, Sein Aug halb offen zwinkt, Und je nach langem Raume Er einem Knaben winkt. Er spricht im Schlaf zum Knaben: Geh hin vors Schloß, o Zwerg, Und sieh, ob noch die Raben herfliegen um den Berg. Und wenn die alten Raben Noch fliegen immerdar, So muß ich auch noch schlafen, Verzaubert hundert Jahr. –  Friedrich Rückert, 1788-1866

La melodía es un tanto difícil de retener. Pero si encontramos un buen recitador de los versos, atento a la cadencia, será un placer  volver a escucharlos.

Video coro Der alte Barbarossa https://www.youtube.com/watch?v=ck1i_9xoxAw

Luego contó que la había aprendido en la escuela de primeras letras en su tierra natal, el ducado de Baden, donde el maestro a su vez la entonaba al referirse a la leyenda que tenía por sujeto a uno de los antiguos emperadores Staufer del Sacro Imperio Romano medieval, Friedrich I (1122 – 1190), apodado Barbarossa o Rotbart a raíz del fogoso color de su hermosa barba. Ya no recordaba sus hechos y reveses, aunque no se habían borrado de su memoria esos versos ni la melodía que los peraltaba. En las sagas populares medievales, Barbarroja (ahogado en las aguas de un río de Anatolia en junio de 1190) sigue viviendo hasta que el Reich necesite de nuevo las fuerzas de su inteligencia y de su brazo. Según las versiones, continuaría viviendo en los montes Kyffhäuser, en el actual Land de Thüringen. El motivo del emperador durmiente se atribuyó primero a su nieto Federico II y sólo más tarde a Barbarroja. Cuenta esa leyenda que el viejo Kaiser permanece viviendo, dormido, en una caverna de esos montes, escoltado por sus más fieles seguidores, para volver a despertar algún día a fin de unificar el Imperio (la larga nostalgia de los alemanes por llegar a su unidad nacional, lograda en 1871).

Video: La leyenda y la historia https://www.youtube.com/watch?v=6IAL_8GYR6g 
Mientras duerme, su roja barba va creciendo en derredor de la pétrea mesa sobre la cual ha apoyado el mentón. Hasta el intemporal presente de la saga, esa barba ya ha rodeado dos veces la enorme mesa. Cuando se complete la tercera vuelta, comenzará el “fin de los tiempos” o del mundo. Cada cien años, el emperador despierta y si ve que los cuervos (Raben) continúan posados o volando en círculos alrededor de la montaña, se pone de nuevo a dormir. Apenas despierte de modo definitivo, cabalgará hacia un peral reseco, que entonces reflorecerá. Allí librará su último combate entre el bien y el mal. Si este último triunfara, habrá una lluvia de fuego y las hordas malignas saldrán del infierno y se llevarán las almas de los vencidos. No es puntualmente así lo que cantan los versos de Rückert, pero dejemos que buenos entendedores del alemán que lean estas líneas le corrijan la plana.
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Otto von Bismarck, el artífice de la unidad alemana
Del Barbarossa histórico corre suficiente información en las fuentes documentales disponibles. No intentamos resumirla aquí. Como casi todos los príncipes de su tiempo, tuvo ansias de poderío personal y dinástico. Debió enfrentar a poderosos adversarios pertenecientes a la nobleza laica y del clero, hasta que consiguió que lo eligieran Kaiser del imperio romanoalemán, dignidad que no bastaba para imponerse con éxito a los particularismos regionales. En posteriores e interesadas interpretaciones de su accionar político y militar se le adjudicó el intento de unificar los reinos alemanes bajo una misma estructura estatal; teoría no fácilmente comprobable y nacida al calor de ulteriores ilusiones nacionalistas.
Como muchos nobles y monarcas de su época, cometió la torpeza de participar en una de las Cruzadas. Ello le obligó a alejarse de la sede imperial, con el resultado de su muerte en las aguas de un río de la Anatolia. Tal vez esto haya contribuido a la leyenda que se tejió en tierra alemana acerca de su milagrosa supervivencia, en estado de sopor, interrumpido por precarias “resurrecciones”. De ello hablaron las sagas rescatadas por el poema de Rückert y otras fuentes.

Breve actualización de antecedentes: Tras la fracasada revolución democrático-burguesa de 1848/49, se había atenuado un tanto el proyecto de unidad nacional que había cundido al calor de las guerras de liberación alemanas contra la invasión de los franceses, bajo Napoléon I. La fundación del reino de la Italia unificada, en 1861, sirvió a muchos alemanes como acicate para nuevos intentos en igual sentido. Anhelaban crear un Estado nacional que incluyera a Austria, pero la pugna entre los Habsburgos y los prusianos en procura de la hegemonía en el futuro reino unificado motivó la exclusión de los primeros del proyecto común. Bismarck, primer ministro de Prusia, comprendió que ésta y sus reinos aliados debían acometer sin Österreich la empresa unificadora. La oportunidad política de lograrlo se dio con la guerra francoprusiana (19 de julio de 1870 a 10 de mayo de 1871), cuando una diputación parlamentaria alemana viajó hacia el cuartel general de las fuerzas prusianas sitiadoras de Paris e instó al rey Guillermo I a completar el proceso unificador tantas veces postergado. Alentado por Bismarck, Guillermo no se hizo rogar y pidió que la fundación del nuevo Kaiserreich tuviese lugar en el palacio de Versailles justo en el aniversario número 170 de la proclamación del príncipe elector de Brandenburg como rey de Prusia, el 18 de enero de 1701.

Consumada así la fundación del primer Reich propiamente alemán (considerando que el Sacro Imperio Romano germánico – disuelto por un úkase de Napoléon Bonaparte –  no había sido más que un infirme conglomerado de reinos y ciudades, varios de ellos ni siquiera alemanes), bien podía un anónimo versificador añadir a las de Friedrich Rückert la siguiente estrofa:

Nach 1871 anonym hinzugedichtet:

So hat er lang geschlafen, 680 Jahr,
da flogen fort die Raben und um den Berg ward´s klar.
Der Alte ging zu Raste vor Wilhelms Kaiserpracht;
statt Raben auf dem Aste, der Adler hält jetzt Wacht

[si seguimos el ritmo, cantamos exactos “sechshundert achtzig Jahr”… ]

Fuente: https://www.dhm.de/lemo/kapitel/kaiserreich/das-reich/reichsgruendung-1871.html

Anexo terminológico:

Stauf (mhd. stoufahd. stouf, stoupf) ist eine veraltete Bezeichnung für einen Becher,Kelch oder Bierkrug. Ein Stauf kann aus Keramik, Edelmetall oder Glas gefertigt sein. Nach dem Deutschen Wörterbuch der Brüder Grimm ist das alte Wort Stauf für ein Trinkgefäß aus dem germanischen *staupa entstanden und wurde später durch die aus dem Lateinischenstammenden Lehnwörter Becher und Kelch verdrängt. Neben Stauf war historisch auch die Schreibweise Stauff bzw. stauff üblich.
Ein Staufglas ist laut dem Deutschen Wörterbuch ein Bierglas, im Gegensatz zum Weinglas. In der Schweiz verwendet man die Bezeichnung Stauf-Humpen für einen großen Krug.
Die Staufen : Das Geschlecht ist nicht verwandt mit dem hochadeligen Geschlecht der Staufer(Hohenstaufen).
Die Staufer (früher gelegentlich auch Hohenstaufen genannt) waren ein Adelsgeschlecht, das vom 11. bis zum 13. Jahrhundert mehrere schwäbische Herzöge und römisch-deutsche Könige und Kaiser hervorbrachte. Der nicht zeitgenössische Name Staufer leitet sich von der Burg Hohenstaufen auf dem am Nordrand der Schwäbischen Alb bei Göppingen gelegenen Berg Hohenstaufen ab. Die bedeutendsten Herrscher aus dem Adelsgeschlecht der Staufer waren Friedrich I. Barbarossa, Heinrich VI. und Friedrich II.