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Homenaje ARA San Juan

 

Sin alardes: el 5 de diciembre de 2012 inicié este blog con una foto de la ARA Libertad detenida en Ghana a raíz de una presunta negligencia gubernamental. Ver clic ARA Libertad on diciembre 5, 2012 –

Hoy corresponde rendir un homenaje mucho más sentido a los tripulantes del U-Boot ARA San Juan.  Su condición de marinos no los hace más merecedores que otros. Supongo que en la reiteración del tributo influye el hecho de que mi viejo haya sido soldado marinero.-

Kalais

[después del post que antecede me entero de un interesante artículo alusivo en http://www.lanacion.com.ar/2100475-la-batalla-legendaria-del-ara-san-juan ]



 

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Helene an Faust

De Helena a Faust

“Helena la helénica, hija de Zeus, la más bella mujer de todo el Orbe conocido, raptada de muy niña por Teseo, concedida por Afrodita al placer de Paris en obsequio de un fallo discutible, esposa del rey espartano Menelao, amada de Aquiles y de otros olvidables admiradores, ensalzada en Roma por el muy tierno y un poco lascivo Ovidio Nasón, hoy alojada en el palacio de Proserpina etc etc

A Johann o Heinrich Faust, alemán del Rhein, ávido de sensaciones, insaciable universalista, gentil enamorado de señorial trato hacia mi persona, dilecto protagonista de tragedias, óperas y estudios psicosociales descaecidos:

SALUDO Y HAGO SABER : que al otorgárseme asilo en  las oscuras mansiones de Hades elegí, entre otros trámites de ingreso, beber de las aguas del río Mnemósine en vez de las del Lete. Esa es la causa de que aún recuerde tu nombre, tu figura y el gallardo idioma  con acento renano que tuviste a bien transmitirme en versos rimados, extraños a mis helénicos yambos.

Espero que en la confusión de lenguajes que hoy, según oigo decir, abarca a mujeres y hombres de allá arriba, todavía se oigan pronunciar voces helenas y alemanas con el hálito de nobleza que les otorga la poesía. Supe escribir y no estuve obligada a hacerlo, pues fui reina y bastaba la boca para expresar órdenes y deseos. La brumosa luz que me rodea permite que redacte sobre una tablilla esta misiva, aunque en prosa mi alemán parezca pésimo.

Con la anuencia de Plouton, rico de muchas almas, y la cortesía de Hermes, olímpico mensajero, confío en que esta epístola te sea entregada. Mis saludos al señor von Goethe y un beso para ti”.

 

-o-o-

El caballero toledano que en una charla de taberna me entregó un ajado pliego cubierto con esas letras, decía haber “pertenecido” (¿él o el papel?) a la afamada Escuela de Traductores de su ciudad natal. No aclaró los motivos del cese en la función que allí habría ejercido, pero juró con vehemente empaque haber sabido de insospechable fuente que la misiva allí transcripta fue vertida al idioma de Castilla desde la mismísima tableta que ostentaba su original texto en alemán. Ya no recuerdo el nombre ni demás señas de mi respetable interlocutor, ni el tiempo que transcurrió desde aquel ocasional encuentro. Lo cierto es que me dejó el susodicho pliego en prenda de varias copas de buen vino manchego que en la ocasión le pagué.

Mephisto no permita que tan valioso documento, supuesta su autenticidad, se pierda en la caja de los desechos cuando los diablos reclamen que les haga compañía. Por eso ahora lo publico para diversión de eruditos, si bien las especialidades que confieren prestigio científico hoy se orientan hacia ciencias muy alejadas de las literarias.

Sin embargo, quienes por razones de utilidad o entretenimiento  suelen escarbar en las canteras del idioma alemán tal vez encuentren placer en recrear imaginativamente la epístola original que en esa lengua pudo haber dirigido Helena al Dr Faustus. Un poco a imitación del aun no bien valorado Ovidio cuando ejercitó su estilo juvenil en la composición de las Heroidas – (epistulae heroidum) – en tiempos augusteos. Si no se les ilumina una redacción inventada, intenten verter al alemán la quizás apócrifa copia que encabeza esta nota. Tal vez no la juzguen demasiado absurda – dentro de la endeble coherencia fáustica y goetheana— si se la  concibe en el contexto de la amalgama clásica y romántica insinuada hacia el final de los parlamentos sostenidos entre Helena y Faust al encontrarse a solas (antes de la escena de Euphorion…)

Transcribo a continuación un tramo de los versos del Faust II  que dan significado dialogal a ese ilusorio encuentro. Tenía pensado ilustrarlos con una imagen artísticamente adecuada de la Helena mítica. Si bien varios pintores se han aventurado a “retratarla”, plasmaron en esas figuraciones un rostro cuyos rasgos no podían sino reproducir el ideal de belleza femenina vigente en las sucesivas épocas en que el retrato se creó. Opté, pues, por insertar aquí una figura por completo “ahistórica”, como si de una ilustración reciente para una novela de caballería se tratara. El efecto descontextualizador se acentúa con la inclusión de Fausto, vestido con coraza medieval, en consonancia con el tratamiento de veneración cortés que el otrora adusto alquimista dispensa en dicha escena a la sempiterna beldad helénica.

. . .HELENA:
Vielfache Wunder seh’ ich, hör’ ich an,
Erstaunen trifft mich, fragen möcht’ ich viel.
Doch wünscht’ ich Unterricht, warum die Rede
Des Manns mir seltsam klang, seltsam und freundlich.
Ein Ton scheint sich dem andern zu bequemen,
Und hat ein Wort zum Ohre sich gesellt,
Ein andres kommt, dem ersten liebzukosen.

FAUST:
Gefällt dir schon die Sprechart unsrer Völker,
O so gewiß entzückt auch der Gesang,
Befriedigt Ohr und Sinn im tiefsten Grunde.
Doch ist am sichersten, wir üben’s gleich;
Die Wechselrede lockt es, ruft’s hervor.

HELENA:
So sage denn, wie sprech’ ich auch so schön?

FAUST:
Das ist gar leicht, es muß von Herzen gehn.
Und wenn die Brust von Sehnsucht überfließt,
Man sieht sich um und fragt—

HELENA:
—Wer mitgenießt.

«¿Cuál es el significado alegórico de Helena? Helena es la alegoría de sí misma. La Helena que aparece remite a la que fue»…

[la escena que antecede culmina con estos versos declamados por FAUST: ]

. . . So ist es mir, so ist es dir gelungen;
Vergangenheit sei hinter uns getan!
O fühle dich vom höchsten Gott entsprungen,
Der ersten Welt gehörst du einzig an.
Nicht feste Burg soll dich umschreiben!
Noch zirkt in ewiger Jugendkraft
Für uns, zu wonnevollem Bleiben,
Arkadien in Spartas Nachbarschaft.
Gelockt, auf sel’gem Grund zu wohnen,
Du flüchtetest ins heiterste Geschick!
Zur Laube wandeln sich die Thronen,
Arkadisch frei sei unser Glück!  

La idea arcadiana refiere a una Edad de Oro en la que personas buenas e inocentes vivían con sencillez en paz y armonía con la naturaleza; es un arquetipo común a muchas tradiciones culturales. Virgilio lo insinúa en su Ecloga V. A veces, el paisaje arcádico toma la forma de un jardín protegido o cerrado, como el Jardín del Edén. La naturaleza se representa como viviente y sensible, no carente de apariciones inexplicables (la presencia de Pan, las ninfas y otros espíritus de la naturaleza), y lo divino allí se  manifiesta (ya que los dioses viven entre los humanos, interactúan con ellos).

GOETHE pasó dos años (1786-1788) en su Italienische Reise, animado por la obsesión clasicista de Winckelmann.. El motto o lema de su libro fue ET IN ARCADIA EGO, que él traduce al alemán: “Auch ich in Arkadien”: yo también en la Arcadia; la he visto en Italia, aunque designe un paisaje griego. Es la profesión de fe de un poeta que desciende de la fría Alemania hacia el sol de Apolo. Representa el compromiso superador o conciliador de dos ideales estéticos: el romántico, nostálgico, íntimo, intenso del poeta con el MUNDO CLÁSICO. Así puede interpretarse también el enlace de Helena con Faust en los versos arriba citados.

(tema cotejable en  http://www.digbib.org/Johann_Wolfgang_von_Goethe_1749/Faust_II?k=Vor+dem+Palaste+des+Menelas+zu+Sparta )

Ver también La bella Helena, mortal y rescatada on in fine, blog https://analfa.wordpress.com – post del 8.01.2018


 

El hombrecillo de la probeta

Homunculus , colour

Film “Paracelsus” von Georg Wilhelm Pabst (1943). https://www.youtube.com/watch?v=RE61tp6uHUs

La rosa de Paracelso https://www.youtube.com/watch?v=PwgCz7LDHuU   “Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una sola palabra en voz baja. La rosa resurgió. » J.L. Borges

El hombrecillo de la probeta : “Lo que se forja con el fuego es alquimia, ya sea en un horno o en la estufa de la cocina “ – Paracelsus

Antecedentes http://www.ancient-origins.net/artifacts-ancient-writings/homunculus-alchemical-creation-little-people-great-powers-002928?nopaging=1

En el post titulado Lectura 52, Homunculus… — ejercicio de análisis para asistentes a un taller de idioma alemán (sin fines de lucro) —  http://hanalfablog.blogspot.com.ar/2017_12_21_archive.html  se hizo reserva de añadir datos suplementarios en torno de un sugestivo “personaje menor” del universo literario goetheano. Como sucede con algunas figuras del Faust, la del homunculus “actúa” o juega  en apenas algo más que una sola escena aunque sus intervenciones discursivas queden lejos de agotar su ínsito significado poético. La página citada puede ser leída como autónoma respecto de la presente, si bien aquí hubimos de suministrar eslabones hacia sitios quizás más esclarecedores. Homunculus dialoga en alemán. La versión al castellano – cuya fuente se indica – es acreedora del respeto debido a toda labor traductora, y no clausura la posibilidad de que suscite otras interpretaciones. Si este posteo resultare superfluo o  redundante, se le intercalaron algunos párrafos también necesitados de la respectiva traducción. ¿Nos animamos?

             Faust Medaille Paracelsus.jpg       Faust Pakt.jpg

Aquel tramo del Faust goetheano que en ediciones “definitivas” se conoce como  Faust I, der Tragödie erster Teil  es quizás el que mejor merece ser llamado “tragedia” si lo encuadramos en las categorías del teatro clásico. Allí Margarete (Gretchen ), la víctima del rejuvenecido protagonista, sufre su amargo abandono y es condenada a morir, mientras Fausto desaparece  de escena con la ayuda de Mefistófeles. La segunda parte de la obra, varias veces continuada y reelaborada por el poeta casi hasta el día de su muerte, se abre con un locus amoenus poblado de gentiles espíritus y exaltados coros que cantan un nuevo amanecer, de cuyos colores y armonías Faust debe apartar los ojos con  dolor. El 2º acto de esa 2ª parte muestra el deslucido cuarto donde Fausto vivía y estudiaba antes de ser transformado. Faust duerme, agotado por las vivencias del jardín encantador. Wagner, su ayudante y discípulo, está junto a la hornalla o chimenea donde aguarda con tensa expectativa el resultado del experimento alquímico que ha emprendido: gestar a un ser humano dentro de una ampolla o retorta. Es la escena del Fausto II subtitulada Laboratorium,  que se representa en el video  https://www.youtube.com/watch?v=ZdlEBAztPM0 .

Fausts Famulus Wagner, dem wir in den Szenen Nacht  und Vor dem Tor im ersten Teil der Tragödie begegnet sind, hat sich in der Zwischenzeit zu einem gelehrten Mann gemausert. Wir treffen ihn im Labor an, wo er in-vitro einen künstlichen Menschen erzeugt.
Mephistopheles tritt hinzu und folgt amüsiert Wagners Vorhaben.  Mephistopheles lässt im geeigneten Augenblick das Glas ertönen: Homunkulus, ein Männlein, erscheint in einer Glaskugel. Mephistopheles als Geburtshelfer. Ein teuflisches Werk. Er sagt es am Ende der Szene selbst: « Von Kreaturen die wir machten….. » (Wer ist mit « wir » gemeint ?).

Paracelsus beschreibt die Homunkuli als « wunderleut, die alle heimlichen und verborgne ding wissen, die allen menschen sonst nicht möglich sein zu wissen ».- Goethe zu Eckermann: « die Stimme müsste so kommen, als wenn sie aus der Flasche käme. Es wäre die Rolle für einen Bauchredner, » . Homunkulus deutet Fausts ahnungsvollen Traum: Helenas Zeugung durch Leda, und Zeus in der Gestalt eines Schwans.
Homunkulus entschwebt der Szene auf dem Weg zur Klassischen Walpurgisnacht. Mephistopheles und Faust folgen nach. Wagner bleibt enttäuscht und traurig zurück.
In der Klassischen Walpurgisnacht zerschellt Homunkulus’ Glaskugel, in der er nur halb entstanden ist, in den Felsbuchten des ägäischen Meeres in einem orgiastischen Liebesakt an Galatees Muschelwagen. Homunkulus entsteht nun ganz.

           homunc retorta   homunculus 2 en fiola.jpg

[gemausert : kommt von mausern Vb. (refl.) ‘die Federn wechseln’, übertragen ‘sich zu seinem Vorteil  verändern, sich herausmachen’. ‘wechseln, tauschen’ ist entlehnt aus lat. mūtāre ‘(ver)ändern, verwechseln, vertauschen’. entwickelt in refl. Verwendung den Sinn ‘die Federn wechseln’, auch (von Amphibien) ‘die Haut wechseln’].

Goeth 2.jpg         Goethe 1.jpg

Fuente del siguiente  fragmento traducido https://www.ucm.es/data/cont/docs/119-2014-02-13-Goethe.Fausto.pdf

LABORATORIO (Al estilo de la Edad Media, lleno de enormes y toscos aparatos con fines fantásticos.)

WAGNER (Junto al fogón.) Suena la campana, la terrible, su tañido resuena en los muros llenos de hollín. La incertidumbre no puede durar más tiempo, ya las oscuridades se aclaran; en el fondo de la redoma empieza a estar incandescente el carbón enrojecido, parece el más magnífico de los carbunclos y despide destellos a través de la oscuridad. Aparece una luz clara y blanca. Ah, ¡que no lo pierda otra vez! Oh, Dios, ¿qué es ese ruido en la puerta?

MEFISTÓFELES (Entrando.) ¡Saludos!, es con buena intención.

WAGNER (Con miedo.) ¡Salud a la estrella de esta hora! Pero callad y contened la respiración. Está a punto de consumarse una gran obra.

MEFISTÓFELES (Más bajo.) ¿Qué está ocurriendo?

WAGNER (Más bajo aún.) Se está dando forma a un ser humano. [Es wird ein Mensch gemacht]

MEFISTÓFELES ¿A un hombre? Y ¿a qué pareja de enamorados has metido en el hueco de la chimenea?

WAGNER ¡Dios me libre! Declaro que el estilo antiguo de procrear es una vana necedad. El delicado punto del que brotaba la vida, la suave fuerza que surgía del interior, recibía y daba, para darse forma a sí misma y asimilarse primero a lo más cercano y luego a lo extraño, está ya privado de su dignidad. Aunque el animal todavía se solaza con ello, el hombre, mucho mejor dotado, ha de tener en el futuro un origen más noble y más elevado. (Volviéndose hacia el fuego del horno.) ¡Ved cómo brilla!… Ahora sí que se puede confiar en que, por la mezcla de cientos de ingredientes -pues esto es una mezcla-, compondremos la materia humana, la encerraremos herméticamente en un alambique y la destilaremos en su justa medida. Así, serenamente, la obra habrá sido culminada. (Volviéndose hacia el fuego del horno.) ¡Todo va saliendo! La masa se va aclarando, mi convicción se confirma cada vez más. Aquello que se considera secreto en la naturaleza, voy a probarlo de modo racional, con osadía, y lo que ella antes organizaba por su cuenta, ahora lo voy a hacer cristalizar.

MEFISTÓFELES Aquel que ha vivido mucho, ha tenido muchas experiencias. No puede encontrarse con nada nuevo en este mundo. En mis años de viaje he visto ya muchos pueblos cristalizados.

WAGNER (Siempre muy atento a la redoma.) Esto sube, centellea, se conglomera; en un momento estará hecho. Un gran proyecto siempre parece al principio obra de un demente, pero riámonos del azar, un cerebro que puede pensar bien, creará con el tiempo un pensador. (Observando entusiasmado la redoma.) Una suave fuerza hace que resuene el vidrio; se enturbia, se aclara, por lo tanto tiene que surgir. Ya veo un hombrecito moviéndose graciosamente. ¿Qué más queremos?, ¿qué más nos exige el mundo? El misterio ha sido desvelado y está a plena luz. Prestad oídos a este sonido, se va a convertir en voz, se va a hacer lenguaje.

HOMÚNCULO (Dirigiéndose a WAGNER desde la redoma.) ¿Qué tal, papaíto? Ya veo que no ha sido una broma. ¡Ven y abrázame con ternura contra tu pecho!, pero no lo hagas muy fuerte, no sea que se rompa el vidrio. Fijaos en la naturaleza de las cosas: mientras a lo natural ni siquiera parece bastarle el mundo, lo artificial sólo requiere un reducido espacio. (A MEFISTÓFELES.) Primo, ¿te ha dado por llegar en el momento justo, eh, sinvergüenza?; te lo agradezco. La buena suerte te ha traído aquí con nosotros. Ya que existo, he de mostrarme activo. Quiero afanarme en  seguida a trabajar. Tú eres capaz de acortarme el camino.

WAGNER ¡Sólo una palabra! Hasta hoy tuve que avergonzarme, pues los viejos y los jóvenes me atormentaban con problemas. Por ejemplo, nadie ha podido entender cómo el alma y el cuerpo, compenetrándose tan bien y estando tan estrechamente unidos que al parecer nadie puede separarlos, estén siempre amargándose mutuamente la vida. Además…

MEFISTÓFELES ¡Alto ahí! Yo preferiría preguntar: ¿por qué el marido y la mujer se llevan tan mal? Esto, amigo mío, nunca llegarás a aclararlo. Aquí hay mucho que hacer, y trabajar es precisamente lo que quiere el pequeño.

HOMÚNCULO ¿Qué hay que hacer?

MEFISTÓFELES (Señalando una puerta lateral.) ¡Muestra aquí tu aptitud!

WAGNER (Sin dejar de mirar la redoma.) ¡Eres verdaderamente el más encantador de los muchachos! (La puerta lateral se abre y se ve a FAUSTO tendido en el lecho.)

HOMÚNCULO (Sorprendido.) ¡Impresionante! (La redoma se escapa de las manos de WAGNER, flota sobre FAUSTO y lo ilumina.) Está rodeado por lo bello. En las aguas cristalinas y en las tupidas arboledas, unas mujeres se desnudan. ¡Son las más hermosas y deseables! Esto cada vez es mejor. Pero hay una que se distingue esplendorosamente de todas. Ella pone su pie sobre la translúcida claridad. La suave llama de la vida que anima ese noble cuerpo se atempera en el lábil cristal de las ondas. Pero, ¿qué es ese ruido de alas agitadas?, ¿qué agitar y qué chapoteo de alas perturba este pulido espejo? Las muchachas huyen asustadas, pero sola se queda la reina mirando y ve, con orgulloso placer femenino, cómo el príncipe de los cisnes se aprieta con impertinente mansedumbre contra sus rodillas. El parece familiarizarse. De repente un vapor se empieza a elevar y los cubre con un tupido manto. Es la más bella de todas las escenas.

MEFISTÓFELES ¡Cuánto tienes para contarnos! Con  lo pequeño que eres, es grande tu fantasía. Yo no veo nada.

HOMÚNCULO Y lo creo. Tú eres del norte y creciste en tiempos de las nieblas, en un desolado período de caballería y entusiasmo clerical, ¡cómo iba a estar libre tu mirada! Sólo te sientes bien entre tinieblas. (Mirando alrededor.) ¡Piedra renegrida, enmohecida, repugnante, arcos ojivales, volutas, todo ruin! Si este se despertara, habría otro problema, pues moriría de inmediato. Los manantiales del bosque, los cisnes, las bellas desnudas, ese era su sueño lleno de presentimientos. Yo, el más acomodaticio de los seres, apenas podría haberlo soportado. Partamos ahora con él.

 MEFISTÓFELES Seguro que el viaje será de mi agrado.

HOMÚNCULO – ¡Manda al guerrero al combate!, ¡lleva a la muchacha al baile!, y así todo quedará arreglado. Ahora que lo recuerdo, precisamente hoy es la noche clásica de Walpurgis. No hay mejor ocasión para llevar todo a su propio elemento.

MEFISTÓFELES Jamás oí hablar de tal cosa.

HOMÚNCULO ¿Cómo podría haber llegado a tus oídos? Tú sólo conoces a los fantasmas románticos; un auténtico fantasma ha de ser también clásico.

MEFISTÓFELES Entonces, ¿adónde he de emprender el viaje? Ya estoy hastiado de mis colegas de la Antigüedad.

HOMÚNCULO Satán, al noroeste está tu región preferida, pero esta vez navegaremos rumbo hacia el sureste. Por un amplio valle fluye libre el Peneo formando tranquilos y húmedos remansos rodeados de árboles y matorrales; la llanura se extiende hasta alcanzar los montes y las gargantas, y arriba, vieja y nueva a la vez, está Farsalia.

MEFISTÓFELES ¡Oh, no!, ¡déjate de eso!, y no me hables de luchas de la tiranía contra la esclavitud. Eso me enfada, pues apenas ya todo se ha discutido, ellos empiezan de nuevo, y nadie se da cuenta que es Asmodeo el que está detrás. Se baten, según dicen, por el derecho a la libertad, pero si se mira bien es una lucha de siervos contra siervos.

HOMÚNCULO ¡Deja al hombre con sus discordias! Cada cual debe defenderse como puede desde niño y así aprenderá a hacerse hombre. Ahora tan solo se trata de saber si este hombre puede sanar. Si dispones de un remedio, haz aquí mismo la prueba; si no puedes hacer nada, déjamelo a mí.

MEFISTÓFELES Se podría probar con algo del Brocken, pero a todo ello le han echado el candado pagano. El pueblo griego nunca valió mucho, pero os deslumbra con el libre juego de los sentidos y seduce el corazón humano con alegres pecados, mientras que los nuestros siempre se verán tenebrosos. Y ahora, ¿qué hay que hacer?

HOMÚNCULO Tú no eres apocado y si te hablo de las hechiceras de Tesalia, creo que esto te dirá algo.

MEFISTÓFELES (Con lascivia.) ¡Las hechiceras de Tesalia! ¡Muy bien!, son personas de las que me informé hace mucho tiempo. Vivir con ellas noche tras noche no creo que sea agradable, pero sí que se puede intentar hacerles una visita…

HOMÚNCULO Trae aquí la capa y envuelve al caballero adormecido. Ese guiñapo os llevará, como siempre, a uno y a otro; yo iré delante alumbrándoos.

WAGNER (Con temor.) ¿Y yo?

HOMÚNCULO Tú, mientras tanto, quédate en casa y haz algo importante. Desenrolla los viejos pergaminos, reúne elementos vitales según las prescripciones y añade con cuidado unos a otros. Mientras yo, al recorrer el mundo, tal vez descubra el punto sobre la i. Entonces habré alcanzado el premio, hay que esforzarse por tal recompensa: oro, honor, fama, una vida sana y larga, y también quizá ciencia y virtud. ¡Adiós!

WAGNER (Desolado.) ¡Adiós!, siento el corazón oprimido. Me temo que no volveré a verte nunca más.

MEFISTÓFELES Bajemos al Peneo. Habrá que hacer caso al primito. (A los espectadores.) Al final, dependemos siempre de las criaturas que hemos fabricado.-    

Johann Wolfgang Goethe, Faust II – Der Tragödie zweiter Teil

Apuntes para Gunther Plüschow

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        Plüschows  Taube                    Marinería alemana en bahía de Tsingtau

Alguien una vez, con descaro equivalente a la magnitud de su incomprensión, dijo que mi “entusiasta endiosamiento de Gunther Plüschow” implicaba un panegírico del imperialismo germano. Acepté el primer supuesto si me concedía el sentido griego de entusiasmarse (de enthousiazein “be inspired or possessed by a god, be rapt, be in ecstasy,” from entheos “divinely inspired, possessed by a god,”). Denegué la conclusión:  jamás di hurras a ningún imperialismo, y menos ante ese interlocutor cuyo patriotismo no se aminoraba aunque se le demostrase su proveniencia de una rancia estirpe hispánica, cuya raíz imperial fue trasplantada al patio trasero de otro imperio más vigente.

Dado que mi dedicación a la lengua alemana, con ánimo de aprenderla y difundirla,  pudo haber inspirado el irrazonable infundio  antedicho, invito a quienes comparten los talleres que coordino a releer con afán crítico las dos lecturas que acerca de Plüschow publiqué en fechas recientes (7 y 8 de septiembre de 2017) en el blog  http://hanalfablog.blogspot.com.ar . Esta invitación no declara superfluas unas notas que elijo compartir ahora sobre el imperialismo y el del imperio alemán  en particular, complementándolas con un apunte en torno de las andanzas de Gunther Plüschow en la región austral chilena y argentina, cuando no estaban dadas  en Alemania las condiciones sociales y políticas para presumir que el valiente aviador naval estuviera espiando por estos pagos.-  kalais

Colonialismo e imperialismo: 

En su acepción más difundida, llámase “colonialismo” al régimen en el que un Estado mantiene bajo su dependencia a territorios casi siempre no contiguos o hasta entonces autónomos, cuyos pobladores suelen mostrar diferencias étnicas, culturales o económicas con la población de la potencia dominante. Ciudades griegas tuvieron colonias en territorios de pueblos bárbaros. La Roma republicana practicó guerras con fines de despojo y explotación de las “provincias” vencidas. España,  Portugal, Inglaterra, Holanda y otros reinos emprendieron conquistas de territorios ultramarinos a partir del siglo XV de nuestra era. Desde el punto de vista de su estatuto jurídico en el “derecho de gentes”, puede variar el grado de autonomía y representación política de esos territorios frente a las metrópolis.

A determinada altura del desarrollo económico y técnico de los países dominantes , cuando la extracción agraria o rural va cediendo en importancia frente a la libre y competitiva actividad industrial, la dinámica ínsita en el sistema capitalista lleva a partir de 1870 a la concentración monopolística de las ramas productivas y su fusión o entrelazamiento con los agentes capaces de financiar el desarrollo (bancos, compañías por acciones). La relativa saturación de los mercados internos y la creciente pauperización de la clase obrera  obliga a “exportar” los principales factores productivos (capitales, tecnologías, trabajo) para obtener nuevas materias primas y estimular un mayor consumo en regiones menos desarrolladas. Esta expansión no está exenta de riesgos y ha de ser protegida, en previsión de represalias, con el control cultural y militar de los territorios sujetos a tales inversiones. Así se forman “zonas de influencia” y un reparto económico del mundo por parte de las naciones más dinamizadas, situación fácilmente propensa a engendrar conflictos armados de creciente magnitud, extensión y peligro para la humanidad. Este panorama (englobado bajo el amplio concepto de “imperialismo”) bien puede ser extendido hasta nuestros días (comienzos del siglo XXI), si bien ya era avizorado en el siglo XIX por economistas,  políticos y gestores de revoluciones sociales.

Si bien las expresiones más recientes de la conglobación y disgregación de sociedades nacionales muestran formas divergentes del modelo “zonas de influencia” , quizá valgan aún las hipótesis del determinismo económico,  tecnológico y cultural para ayudar a comprender la aparición de dos o tres bloques de potencias mundiales y los avances hacia la globalización. En este resumen parece razonable permanecer apegados al  tipo de análisis que había cobrado vigencia intelectual en tiempos de auge del fenómeno imperialista aquí aludido. Tomado en  el período de su madurez (segunda mitad del siglo XIX – primeras décadas del s. XX), sus manifestaciones que vienen al caso pueden resumirse así, y leerse en alemán para quienes compartan el gusto de ese idioma:

Der Berliner Kongress (1878) war eine Versammlung von Vertretern der europäischen Großmächte Deutsches Reich,Österreich-UngarnFrankreichVereinigtes Königreich,Italien und Russland sowie des Osmanischen Reiches, auf der die Balkankrise beendet und eine neue Friedensordnung für Südosteuropa ausgehandelt wurde. Die Wertung des Berliner Kongresses und seiner Ergebnisse ist in der historischen Forschung umstritten. Wegen des offen imperialistischen Feilschens über Territorien ohne jede Rücksicht auf die nationalen Rechte der ansässigen Bevölkerung

In der Berliner Konferenz 1885 wurde noch eine Neutralitätserklärung für das Kongobecken sowie – auf Initiative Großbritanniens – eine Verpflichtung zur Unterdrückung des Sklavenhandels aufgenommen. Im Wesentlichen aber konnte sich das Deutsche Reich mit seinen Vorstellungen zur Regierung in Zentralafrika und zur Besitzergreifung an den Küsten des Kontinents durchsetzen. Zahlreiche Kommentatoren haben der Konferenz die Abwesenheit afrikanischer Vertreter bei diesen Vorgängen in Berlin beanstandet.

Während Bismarck als europäischer Machtpolitiker und Architekt der deutschen Reichseinigung im kollektiven Gedächtnis immer noch präsent ist, gilt er auch als Geburtshelfer des modernen, nationalstaatlich organisierten Afrika und der Begründer des deutschen Kolonialreiches. Bismarck selbst war kein Kolonialenthusiast. Er wollte keine Kolonien, dafür war er viel zu sehr Realist. Schon am Vorabend der Reichsgründung versuchte er sich gegen die immer stärker werdende koloniale Begeisterung in deutschen Landen zu stemmen. Er erklärte: “Einerseits beruhen die Vortheile, welche man sich von Colonien für den Handel und die Industrie des Mutterlandes verspricht, zum größten Theil auf Illusionen. Denn die Kosten, welche die Gründung, Unterstützung und namentlich die Behauptung der Colonien veranlaßt, übersteigen (…) sehr oft den Nutzen, den das Mutterland daraus zieht, ganz abgesehen davon, daß es schwer zu rechtfertigen ist, die ganze Nation zum Vortheile einzelner Handels- und Gewerbszweige, zu erheblichen Steuerlasten heranzuziehen. (…) Endlich würde der Versuch, Colonien auf Gebieten zu gründen, deren Oberhoheit andere Staaten, gleich ob mit Recht oder mit Unrecht, in Anspruch nehmen, zu mannigfachen und unerwünschten Conflikten führen können.”  
Nach dem deutsch-französischen Krieg (1870/71), der die Kräfteverhältnisse in Europa insbesondere durch die Annexion Elsass-Lothringens auf den Kopf gestellt hatte, erklärte Bismarck das Deutsche Reich als “saturiert”, um die anderen Mächte zu beschwichtigen. Er hatte kein Interesse, diese Strategie für ein koloniales Abenteuer zu gefährden, von dessen Nutzen und Machbarkeit er nicht überzeugt war. Auch nach der Reichseinigung 1871, als der politische Rahmen für eine aktivere Kolonialpolitik zu bestehen schien und Stimmen nach einer Teilhabe Deutschlands an der kolonialen Aufteilung der Welt immer lauter wurden, wiederholte er seine Ablehnung apodiktisch:

War auf Seiten Bismarcks bisher lediglich Machtpolitik im Spiel gewesen, die das Schicksal von nicht-europäischen Völkern und Nationen ignorierte und sie als Schachfiguren in einem europäischen Spiel missbrauchte, so trat er nur sechs Jahre nach dem Berliner Kongress selbst als Interessent kolonialer Erwerbungen auf. Entgegen seiner bereits zitierten Abneigung gegen jede Form kolonialer Abenteuer erklärte das Deutsche Reich in den Jahren 1884/85 Togo, Kamerun, Deutsch-Südwestafrika, Deutsch-Ostafrika und Deutsch-Neuguinea zu eigenen Schutzgebieten. Mit Ausnahme kleinerer Besitzungen in der Südsee sowie Kiautschou (1897) und Deutsch-Samoa (1899), war damit das deutsche Kolonialreich in nur wenigen Monaten komplettiert. Die sogenannten Ungleichen Verträge (,Pinyin’)  — ab Mitte des 19. Jahrhunderts bis Anfang des Ersten Weltkriegs – wurden zwischen den „westlichen“ Fremdmächten (Großbritannien,FrankreichUSARusslandJapan) einerseits sowie ChinaKoreaPersien und Siam andererseits geschlossen. Sie sahen vielfältige Souveränitätsbeschränkungenauf den Gebieten der Politik, der Verwaltung und der Gerichtsbarkeit vor. Nur in wenigen Fällen kam es in dieser Phase zu Konflikten zwischen den Kolonialmächten. Hervorzuheben sind hierbei der Konflikt zwischen Deutschland und Großbritannien um die Kontrolle in Ostafrika, der damit endete, daß Deutschland das Festland des heutigen Tansania mit Ruanda und Burundi zugesprochen bekam, Großbritannien das heutige Kenia. Die Konkurrenz zwischen Frankreich und Großbritannien um die Kontrolle über den Südsudan hätte beinahe zum Krieg zwischen beiden Mächten geführt. 

Deutschlands Engagement in China – Besetzung der Hafenstadt Kiautschou (1897/98) :

Nach der Ermordung zweier deutscher Missionare 1897 zwang man die Chinesen, das Gebiet Kiautschou  ab 1898 für 99 Jahre an das Deutsche Kaiserreich zu verpachten. Die Deutschen begannen daraufhin ihren Einfluss auf die restliche Provinz Shandong auszuweiten und bauten den Hafen von Tsingtau. Der Hafen wurde zum Hauptstützpunkt des Ostasiengeschwaders der Kaiserlichen Marine.

[verpachten = in Pacht nehmen / Pacht f. ‘vertraglich festgelegte Nutzung gegen Entgelt ; das Entgelt des Pächters für die Nutzung, Pachtzins’.- Vlat. *pacta ‘Verträge]. 

 Die Briten betrachteten die deutsche Präsenz in China als eine Bedrohung ihrer eigenen Interessen und pachteten daraufhin Weihaiwei, welches ebenfalls in der Provinz Shandong lag, während Russland und Frankreich Pachtgebiete in Port Arthur und Kwangtschouwan in Besitz nahmen. Zudem begannen die Briten damit, enge Beziehungen zu Japan zu knüpfen. Japan erwarb zu dieser Zeit ebenfalls Kolonialbesitz, auch auf dem asiatischen Festland. Die Annäherung von Japan und Großbritannien mündete am 30. Januar 1902 in der Unterzeichnung der Anglo-Japanischen Allianz. Japan sah darin einen weiteren Schritt auf dem Weg zur Erlangung einer Weltmachtstellung. Durch den Sieg im Russisch-Japanischen Krieg 1905 gewann Japan gegenüber den europäischen Großmächten enorm an Prestige. Die Allianz wurde weiter gestärkt und blieb bis zum Ersten Weltkrieg bestehen.

Der erste Weltkrieg beendete Deutschlands kurze Zeit als Kolonialmacht. Es verlor seine Kolonien Südwestafrika (Namibia), Tanganyika (der Festlandteil des heutigen Tansanias), Kamerun und Togo an Großbritannien, Frankreich und Südafrika.  Die japanische Regierung entschied sich, den Briten im Krieg beizustehen. Am 15. August 1914 stellte Japan ein Ultimatum an das Deutsche Reich, nach dem alle deutschen Kriegsschiffe aus chinesischen und japanischen Gewässern abzuziehen und Tsingtau an die Japaner zu übergeben sei. Tags darauf erhielt Generalmajor Kamio Mitsuomi, Befehlshaber der japanischen 18. Infanteriedivision, den Auftrag, die Einnahme von Tsingtau vorzubereiten. Nach Ablauf des Ultimatums am 23. August erklärte Japan dem Deutschen Reich den Krieg, und bereits ab dem 27. August begann die Blockade Tsingtaus von See her. Tsingtau wurde  zwischen dem 13. September und dem 7. November 1914, von vereinigten japanischen und britischen   Truppen belagert. Die Belagerung endete mit einem japanisch-britischen Sieg.

 Allein Gunther Plüschow entkam mit seiner “Etrich Taube” als einziger Deutscher aus Tsingtau. Er führte dabei die letzten Depeschen des Gouverneurs und die Spitze der Bataillonsflagge des III. Seebataillons mit sich.-  76 Schwerverwundete wurden an die Briten abgegeben, die zwar keine Gefangenen gemacht hatten, aber gegenüber Japan die Abgabe von Gefangenen gefordert hatten. Die männliche überlebende Besatzung, etwa 5000 Staatsangehörige des Deutschen Reiches und Österreich-Ungarns, wurden in japanische Kriegsgefangenschaft genommen. Ihre Unterbringung war improvisiert und entsprechend schlecht, doch noch im November wurden sie nach Japan verbracht und dort auf 15 Lager verteilt. Im Allgemeinen lebten die Gefangenen unter erträglichen Bedingungen. Das Kriegsende in Europa im November 1918 führte für die Gefangenen nur mit großer Verzögerung in die ersehnte Freiheit. So fand der Heimtransport der deutschen Soldaten auf japanischen Schiffen erst ab Dezember 1919 statt. 171 entlassene Gefangene zogen es jedoch vor, in Japan zu bleiben. Noch heute erinnern verschiedene Back- und Fleischfachbetriebe sowie Restaurants mit ihrem Namen an die ehemaligen deutschen Gefangenen.

Im Versailler Vertrag musste Deutschland schließlich alle Rechte an der Kolonie entschädigungslos an Japan abtreten. Die Rückgabe der ehemaligen “Musterkolonie” an China erfolgte 1922.

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De un artículo de Roberto Litvachkes

“Hace pocas horas, una furiosa corriente de aire nos ha obligado a descender en un lago de 300 metros de ancho y paredes de piedra de 800 metros de altura. ¡Debemos salir de este encierro!” La cita es uno de los últimos párrafos del libro de bitácora de Gunther Plüschow, un intrépido pionero de la aviación además de militar, escritor y fotógrafo que en la primera mitad del siglo XX quedó perdidamente enamorado de la Patagonia.

Esas palabras fueron escritas el 27 de enero de 1931 y son el testimonio de las últimas horas de una expedición a la Patagonia que se había iniciado en 1928, y también del propio Plüschow.

En 1897 ingresa en el Liceo Naval de Ploën, en Schlosberg, y en 1905, ya seguro de su vocación por el mar, entra en la prestigiosa Escuela de la Marina Imperial Alemana. Una tarde de invierno, leyendo en la biblioteca del liceo con sus compañeros, encuentra en un libro la foto de un viejo buque alemán junto a montañas nevadas: ¡la Tierra del Fuego! Queda fascinado, y convierte esa postal en un refugio donde su imaginación volará durante toda su vida: “Arranqué la postal del libro y la pegué en mi armario; juré que alguna vez llegaría y conquistaría ese remoto lugar!”, escribió. Pide permiso para ser instruido como aviador en el Aeropuerto de Johannisthal. En esa época, “volar” era visto como una actividad muy poco seria, y debió insistir hasta que aprobaron, a regañadientes, su pedido. En tan sólo dos semanas, la academia Rumpler lo nombra piloto y mecánico de aviones. Se lo asigna como aviador militar y observador aéreo de Tsingtao, una colonia alemana en China, junto al mar Amarillo.
En 1914, tras la declaración de la Primera Guerra Mundial, sus vuelos se tornan más arriesgados; es perseguido por los aviones japoneses más modernos, pero logra sortear sus ataques. Al final, los japoneses toman Tsingtao y Plüschow huye con documentos secretos que debe llevar a Alemania. Luego de hacer unos kilómetros, desciende con su avión y lo quema para que no lo tome el enemigo. Comienza un increíble raid que lo llevará por Shanghai, Pekín, San Francisco, Los Angeles y Nueva York. Allí, en un desesperado intento por llegar a su patria, se embarca con documentos falsos en un buque. Pero es descubierto en Gibraltar y enviado a la Prisión Militar de Donnigton Hill, en Irlanda.
Al poco tiempo escapa: “Me ocultaba en Londres vestido con ropas de peón; me escondía a la noche en el Museo Británico, donde leía libros de viajeros a la Patagonia y estudiaba viejos mapas”, contaría en sus memorias. Consigue el nombre de un barco que va a Holanda y sube como polizón. Cuando por fin retorna a Alemania, es confundido con un espía y casi fusilado.
Su huida le lleva nueve meses y la editorial Ullstein lo convence de que escriba un libro relatando sus aventuras. El libro vende 600.000 ejemplares. En 1919, decepcionado por el caos social de Alemania, renuncia a la armada. Aprovecha su prestigio y convence a varios empresarios para que formen una compañía aeropostal: así nace AeroLloyd, y él realiza el primer vuelo aeropostal entre Berlín y Weimar. Esa compañía será, en el futuro, Lufthansa.
Luego de varios emprendimientos pasajeros, rinde examen como capitán de buque mercante. Por su prestigio, lo contratan para llevar pasajeros y turistas por el Mediterráneo. En septiembre de 1925 éste parte en el velero Parma, de cuatro mástiles, desde el puerto de Hamburgo. A los 75 días llegan a las islas Malvinas, y luego, al cabo de Hornos, Chile y al puerto de Valdivia.
Recorre otros lugares de Chile, y un estanciero alemán del cual se hace muy amigo, lo lleva a la zona del Paine. Plüschow señala la montaña y le pregunta qué hay detrás; su amigo le dice que nadie lo sabe. Plüschow responde: “Pues yo volveré y lo averiguaré”. Retorna a Alemania, pero la decisión de volver al Sur para explorarla estaba tomada. Antes de ello escribe su segundo libro, “Viaje en velero hacia el País de las Maravillas”.

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En octubre de 1927 parte del puerto de Busum en una pequeña goleta, que bautiza con el nombre de Feuerland con destino a la Patagonia.

En noviembre de 1928, luego de más de un año de viaje, y después de haber explorado y filmado las costumbres de los aborígenes de la Amazonia y las industrias y actividades del norte y el sur del Brasil, llega al estrecho de Magallanes y lo atraviesa para entrar en Chile. Se convierte en un infatigable explorador, fotógrafo y documentalista. A fines de noviembre, con la ayuda de su mecánico, Ernst Dreblow, arma en Punta Arenas un hidroavión Heinkel HD24. El 3 de diciembre de 1928 cumple uno de sus más importantes anhelos, y asombra a los habitantes de Ushuaia al ser el primer avión en acuatizar en su bahía.

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   Homenaje a Plüschow en estancia chilena
Plüschow entrega la primera saca de correo por vía aérea con saludos del gobernador de Magallanes al gobernador de Ushuaia, y también una encomienda postal para uno de los reclusos de la famosa prisión de Ushuaia. También filma todo el viaje, y eso permite apreciar las primeras imágenes aéreas de Punta Arenas, Ushuaia y la cordillera Darwin. En 1929 retorna a Alemania, donde publica su libro Silbercondor y edita su película.
A mediados de 1930 vuelve a la Argentina y, al no conseguir sala debido a la inestabilidad política del momento y a que la película era muda, la estrena en el anfiteatro de la Facultad de Medicina, actual anfiteatro de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en la Manzana de las Luces. También la exhibe en el Club Alemán, que en ese momento funcionaba donde hoy se encuentra la sede del Círculo Aeronáutico.

El 25 de enero, una corriente de aire que baja de la Cordillera lo obliga a descender bruscamente en medio de un desfiladero de glaciares. Durante varios días intenta, junto a su copiloto, reparar una rotura del flotador y sospecha de algún daño que no consiguen localizar en el ala izquierda. El diario de Plüschow es el único testimonio del desesperado intento de él y de su mecánico Dreblow por arreglar el avión. Lo hacen sumergidos en el agua, casi helándose, pasando hambre y sin herramientas adecuadas.

El 28 de enero es el último registro escrito. Apunta que a las 11 de la mañana harán un nuevo intento por salir de ese lugar. A las pocas horas, su avión cae sobre el lago Rico, a 70 km de Calafate.

Fuente: Roberto Litvachkes



 

 

Rosa y epitafio: Rilke

Rilkes Grab in Raron

Rilkes Grab in Raron

Acreedora de un entusiasta agradecimiento se ha hecho nuestra amiga Marta Zapico. No solo por haber aportado al grupo de Alemán jurídico fotocopias de su exploración tras las huellas del poeta austríaco Rainer Maria Rilke, sino asimismo por dar inicio con ello a una ardua controversia colectiva sobre el significado y el género gramatical de la voz “das Epitaph” = der Grabspruch, del griego  ἐπί epi „bei, auf“ y τάφος taphos„Grab“ – cuyo nominativo en plural es “die Epitaphe” , y en un alemán “más germánico, menos etimológicamente griego” podría ser  “die Grabschrift”, “die Grabinschriften”. Con un vocablo latinizado desde fuentes griegas cabría citar los cultismos “das Epitaphium”, “die Epitaphien”. La mención del término remite a las inscripciones (por lo común elogiosas o meditabundas) sobre una lápida mortuoria y viene a propósito de aquella compuesta por el escritor para su propio sepulcro.

Poco añadiría a la perfección literaria de Rilke un documentado recuento de las explicaciones médicoclínicas que lo llevaron a la defunción. Ni siquiera el proliferante relato sobre la espina de un rosal incrustándose en su brazo, explotado por años para la delectación de retardados románticos, obtiene ya credibilidad en los corrillos de funambulescos admiradores. Nada perderían de su entusiasmo si se atuviesen a lo cierto, a menos que les interesara trazar líneas de inverificable coherencia causal entre una escritura poética y los hados que pudieron haberla predeterminado. Menos ilustrativo quizás sería postular una progresiva concentración numinosa (asimismo indemostrable) en las fluctuantes etapas de su labor creativa, hasta lograr que culminaran en esa docena de palabras que dicen pidió se burilasen sobre  la lápida destinada a cubrir sus restos.

Rilke Inschrift

Grabstein an Rilkes Grab in Raron, Wallis

Abiertos los ojos, Rilke murió en brazos de su médico el 29 de diciembre de 1926. La diagnosticada leucemia le había producido úlceras en la boca, dolores estomacales e intestinales, estados depresivos y debilitamiento corporal. Durante sus últimos meses de vida lo abandonó su estro creador y se dedicaba a traducir poemas del gran francés Paul Valery. Tal vez en este período Rilke compusiese su famoso epitafio Oh, rosa, pura contradicción…   Como la inmensa mayoría, ha tenido que transitar y tramitar su vida para morir – en transitivo – “seinen eigenen Tod”. Mientras dure la indecisión acerca de traducciones “correctas”, ofrezco la que hoy veo aceptable: Rose, oh pure contradiction, joy of being No-one’s sleep, under so many lids.

La leyenda concerniente al origen de su deceso pudo quizás aparecer así: Huésped de un hotel de Lausanne (Suiza) durante una cura de reposo no carente de contactos con otros veraneantes, Rilke se encontró con la bella modelo árabe egipcia Nimet Eloui Bey [foto], lectora y admiradora del poeta. Con el fin de agasajarla, recolectó algunas rosas del jardín. Rilke - Nimet Eloui   Una de las espinas del rosal se clavó en su mano, infectándose la herida hasta que el brazo entero y parte del otro comenzaron a hincharse. Si este episodio acaeció en 1925 o aun en 1926, constituiría un síntoma bastante próximo de la enfermedad que su cuerpo ya albergaba (fuente: Ralph Freedman, Life of a Poet: Rainer Maria Rilke – ed.1998 – p.  543).

Antes de intentar una razonada traslación de sentido del epitafio rilkeano, retornemos al vocablo que encendió la controversia referida al comienzo de esta nota. Primera mirada arrojada sobre diccionarios enciclopédicos de socorrida calidad nos suministra estas definiciones:  

Epitafio (del griego ἐπιτάφιος ) es el texto que honra al difunto, normalmente inscrito en una lápida o placa sobre su tumba. Tradicionalmente un epitafio está escrito en verso, pero hay excepciones. Se han conocido muchos poetas que han compuesto su propio epitafio. El nombre Epitafio, epitaphium en latín, es compuesto de dos voces griegas epi, sobre, y taphostumba, es decir inscripción puesta sobre una tumba, inscripción sepulcral. En la antigua Grecia, hacía referencia a la oración dicha respecto a los ciudadanos atenienses muertos en batalla. –

Als Epitaph (griechisch ἐπιτάφιον „zum Grab gehörend“ bzw. lateinisch epitaphium, von ἐπί epi „bei, auf“ und τάφος taphos„Grab“; Plural Epitaphe; im Deutschen auch Epitaphium, Plural Epitaphien) wird eine Grabinschrift oder ein Grabdenkmal für einen Verstorbenen an einer Kirchenwand oder einem Pfeiler bezeichnet. Epitaphe können künstlerisch aufwendig gestaltet sein und befinden sich im Unterschied zum Grabmal nicht zwangsläufig am Bestattungsort. Eine Abart ist das Kenotaph.

An epitaph (from Greek ἐπιτάφιος epitaphios “a funeral oration” from ἐπί epi “at, over” and τάφος taphos “tomb”) is a short text honouring a deceased person. Strictly speaking, it refers to a text that is inscribed on a tombstone or plaque, but it may also be used in a figurative sense. Some epitaphs are specified by the person themselves before their death, while others are chosen by those responsible for the burial.

Los restos de Rainer Maria Rilke yacen en un sencillo sepulcro (Grabmal) adosado a la pared de una iglesia sita en la localidad de Raron, cantón de Wallis o Valais. El poblado se encuentra más abajo y un estrecho sendero trepa hasta el peñasco donde se levanta el templo. Desde ahí se divisa el hondo valle donde corren las aguas de deshielo que forman el tramo superior del río Ródano. Rilke había dispuesto de  antemano el sitio donde quería ser sepultado y las palabras de su epitafio, el breve poema inscripto sobre una lápida vertical apoyada contra el muro sur de esa iglesia y que reza: “Rose, oh reiner Widerspruch, Lust, niemandes Schlaf zu sein unter soviel Lidern”. Palabras que condensan en sobria intensidad poética la idea que en alemán propone el vocablo “Dichtung”, referido a la tarea de adensar, concentrar significaciones lingüísticas, isolar con originalidad y belleza artística la expresión que compendie una mayor riqueza de sentido.

Traslada pétalos de rosa al significado de párpados y comprueba la contradicción ínsita en la metáfora, pues anhela que esa flor de tantos Lider (pétalos) en nadie induzca un dormir que sea olvido. Monumento literario que Rilke se erigió a sí propio, con la inmaterial argamasa de las palabras en cuya combinación sutil y rotunda fue un maestro. Un sueño de inmortalidad, quizás, para el poeta que ahí yace. En lo formal exterior, un auténtico enigma o acertijo (algunos lo denominan puzzle) más destinado a suscitar perplejidad que admiración.

Todos podemos dar vuelo a mil interpretaciones. A los pies de la estela que exhibe esas palabras, bajo el sol alpino, los vientos y la lluvia,  los restos de Rilke nutren la raíz de un rosal viviente. Una bella imagen del sepulcro y una excelente nota esperan nuestra visita en :  http://www.movingmoment.org/poetry/Rilke’s%20Epitaph.htm  

Kanton Wallis: Este cantón se encuentra dividido en el Bajo Valais (Bas Valais) al oeste y el Alto Valais (Ober Wallis) al este; siendo el primero el que por menos altitud presenta climas más cálidos y mayor población humana, el Bajo Valais tiene una población predominantemente francófona, el Alto Valais es mayoritariamente germanófono, hablándose en él una serie de subdialectos suizoalemanes  (en alemán Walsern). Raron  (en francés Rarogne) es una comuna suiza del cantón del Valais, capital del semidistrito de Raroña occidental. En el cementerio de la iglesia antigua de Raron se encuentra el sepulcro del poeta austríaco Rainer Maria Rilke. El escritor quiso ser enterrado en este lugar de “atmósfera salvaje y mágica”, en la cima de una colina.
Rilke Kanton Wallis du Valais  Rilke -Wappen_Raron
                    Kanton Wallis                                   Wappen von Raron

Coleccionar epitafios es una afición tanto o más ilustrativa que acumular por hobby mil otras clases de objetos que suelen ser reunidos por pura curiosidad. Libreta y bolígrafo en mano he tenido el mal o buen gusto de recorrer cementerios del interior bonaerense, en busca de epitafios cuya letra mereciera ser anotada. Se me han perdido esos apuntes. Algún indagador más joven podría reiniciar esa encuesta – y si estudia alemán intentar una traducción comentada de sus hallazgos.

Tan solo a título ilustrativo o como meros ejemplos recordemos algunos epitafios de un extenso repertorio universal.

Good frend for Iesvs sake forebeare,
To digg the dvst encloased heare.
Bleste be  man  spares thes stones,
And cvrst be he  moves my bones.

(In modern spelling):
Good friend for Jesus’ sake forbear,
To dig the dust enclosed here.
Blessed be the man that spares these stones,
And cursed be he that moves my bones.

               –W. Shakespeare

Here lies One whose Name was writ in Water — John Keats

„Auch er ist gestorben? Was wunderst du dich und erforschst nicht stattdessen die Vergänglichkeit der Blume und des Taues? Wir blühen zwar; aber jene Blume ist vergänglich » – Memento mori de un anónimo original latino

I’ve finally stopped getting dumber. — Paul Erdős

Go tell the Spartans, stranger passing by
that here, obedient to their law, we lie.                       –
 Simonides‘s epigram at Thermopylae

To save your world you asked this man to die:
Would this man, could he see you now, ask why?                                                                —
Epitaph for the Unknown Soldier, written by W. H. Auden

Du bist nicht tot, du wechselst nur die Räume. Du lebst in uns und gehst durch unsre Träume – (Michelangelo)

Y también los hay humorísticos. Aquí un ejemplo:

Hier liegt Amasia zur Seite ihres Mann´s begraben;                                                    Und wo die ander´n, die bei ihr gelegen haben?                                                                Oh – da müsste ganz allein                                                                                                            Für sie ein eigner Kirchhof sein.

¿Qué sentidos literal o traslaticio insinúan las palabras del epitafio rilkeano? Válganos citarlo, y no por última vez. Su distribución sobre la placa o lápida – y el tipo de las letras – responden aproximadamente a este molde:

RAINER  MARIA  RILKE

 

ROSE, OH REINER WIDERSPRUCH,

                           LUST,

NIEMANDES SCHLAF ZU SEIN

                                UNTER SOVIEL

                                                              LIDERN

 

  Widerspruch : contradicción, contraste de conceptos (vocablo compuesto de « wider »=contra y “Spruch”=lo dicho, discurso, enunciado) – ver (Dieter Bassermann in http://www.zeit.de/1946/25/der-reine-widerspruch )

 rein : ohne fremdartige Bestandteile, ungemischt, unverfälscht  (puro)                         rein : ohne Berücksichtigung anderer Gesichtspunkte, Möglichkeiten, ausschließlich (absoluto, total)                                                                                                         rein : frei von Schmutz, sauber (limpio, inmaculado)                                                           rein: unbelastet von Schuld (inocente, libre de culpa)

die Lust: Verlangen nach dem, was Vergnügen bereitet (deseo de placer)

die Lust: Vergnügen, Befriedigung  (placer obtenido, satisfacción)

Comparación con inglés “lust” : lust (v.)

  1. 1200, “to wish, to desire eagerly,” from lust(n.), absorbing or replacing the older verb, Old English lystan (see list (v.4)). In Middle English also “to please, delight.” Sense of “to have an intense, especially sexual, desire (for or after)” is first attested 1520s in biblical use. Related: Lustedlusting.

lust (n.)  Old English lust “desire, appetite; inclination, pleasure; sensuous appetite,” from Proto-Germanic *lustuz (source also of Old Saxon, Old Frisian, Dutch lust, German Lust, Old Norse lyst, Gothic lustus “pleasure, desire, lust”), abstract noun from PIE *las-“to be eager, wanton, or unruly” (source also of Latin lascivus “wanton, playful, lustful;” see lascivious). 
In Middle English, “any source of pleasure or delight,” also “an appetite,” also “a liking for a person,” also “fertility” (of soil). Specific and pejorative sense of “sinful sexual desire, degrading animal passion” (now the main meaning) developed in late Old English from the word’s use in Bible translations (such as lusts of the flesh to render Latin concupiscentia carnis in I John ii:16); the cognate words in other Germanic languages tend to mean simply “pleasure.” Masculine in Old English, feminine in modern German.

Niemand, niemand: kein Mensch, keiner (nadie, ningún ser humano) –niemandes: genitivo posesivo de “niemand” (de nadie)

Schlaf : völliger Ruhezustand des Organismus, besonders des Nervensystems  (acto y efecto del dormir) (no es « Traum » = lo soñado )

unter : preposición de Dat o Acusat – debajo de

soviel , so viel : tanto, tantos

Lid, das : bewegliche, von Muskelfasern durchsetzte Haut, die den Augapfel bedeckt (párpado) – nominativo plural: die Lider

Lidern: dativo plural de “Lid” (regido por “unter”)

Rilke_and_Klossowska_at_Chateau_Muzot_1923  Rilke Grabstein

Nada garantiza que un catálogo de definiciones literales proporcione una buena traducción. La fijación conceptual de un texto es solo un primer paso en el aprendizaje de una lengua, pero nunca llega a ser la clave para comprender un poema … o un epitafio. Ello no desliga al instructor de responder al desafío que le propone uno u otro, y así suscitar mejores versiones de quienesquiera que sean eventuales interlocutores. Para verter al castellano el epitafio de Rilke, kalais continúa atrapado por la sugestiva imagen poética de unos pétalos de flor equiparados a los párpados de un durmiente. El verdadero dilema se le presenta al intentar  la traducción de Lust. Fluctúa entre “deseo” y “placer” – Tal vez parezca más justa la palabra “dicha”, una conjunción de ambas sensaciones, que supone un perdurar efímero en veloz desvanecimiento.-

kalais

 Rilke noch ein Grabsteinspruch



 

 

Charlotte Buff, real y ficcional

   

Si estos digitales tributos  aún no han osado un aleteo en torno de Johann Wolfgang Goethe, puedo suponer que una sostenida inhibición ante el olímpico lumen ha de haber opacado el atrevimiento. Un tardío intento de remediar tal falencia pudiera encontrarse en el post que hube de estampar, con otro pretexto, en el sitio https://reyaller.wordpress.com/2017/05/23/bettina-brentano-romantica-y-luchadora  .- Ahora, la Sra Sélika Fernández Barrio ha removido esa reserva al cederme en préstamo un volumen que ella, generosa, hizo restaurar con cualificada encuadernación y lleva por título el de Goethe’s  Frauengestalten  (sic, con apóstrofo el estilo inglés). Editado en Berlin por J. Guttentag, 5ª edición, 1875, abarca dos tomos de 260 y 291 páginas bellamente impresas en Fraktur de esa época. Su autor es Adolf Stahr.

   

Es que nadie, improvisado crítico o no, le entra por todas sus facetas al inmensurable poeta de Frankfurt sin acotar la zona donde ensayará un primer cateo. Atraído al gusto biograficista en boga, facilitado el acercamiento por bibliografía disponible y la temprana etapa de su existencia como escritor, procuro un tímido repaso a la impar figura femenina de la novela Las cuitas del joven Werther – presentada al público lector en la feria de Leipzig (Lipsia) en 1774.-  Goethe, nacido en agosto de 1749, frisaba por entonces en los 25 años de su edad. Ya era conocido en tierras alemanas como autor del drama Götz von Berlichingen, si bien el Werther  le adhirió fama europea y ambos libros lo colocaron entre los  conspicuos representantes del Sturm und Drang.

            

Die Leiden des jungen Werthers es una novela epistolar semiautobiográfica de Johann Wolfgang von Goethe (1749 – 1832) publicada en 1774. La escena principal incluye la traducción alemana de Goethe de una porción del ciclo de poemas Ossian que, aunque originalmente se consideraban traducciones de obras antiguas, posteriormente se descubrió que habían sido escritos por el bardo escocés James Macpherson (1736-1796). Hacia el fin de su vida, viajar a Weimar y visitar al maestro era un ritual para muchos jóvenes que iban a Europa. Muchos de los que lo visitaban, sólo habían leído ese libro, entre todos los que él había escrito. La novela dio origen a un fenómeno llamado Werther-Fieber  (“fiebre de Werther”). Los hombres jóvenes en Europa vestían el tipo de ropa que Werther usaba en la novela. También tuvo consecuencias en los primeros ejemplos conocidos de suicidio mímico, provocando al parecer la muerte de unos cuarenta lectores –  fenómeno que pasó a ser conocido en la psicología como el efecto Werther.

Las penas del joven Werther se presenta como una colección de epístolas escritas por Werther, un joven artista de temperamento sensible y apasionado, y dirigidas a su amigo Wilhelm. En estas cartas, Werther revela datos íntimos de su estancia en el pueblo ficticio de Wahlheim, donde queda encantado por las tradiciones simples de los campesinos. Werther huye de la banalidad de su ciudad natal. Cuando llega a Wahlheim, en un baile se enamora de Lotte, una joven que cuida a sus hermanos después de la muerte de su madre. Lotte ya está comprometida con Albert, un hombre once años mayor que ella. Werther cultiva una amistad íntima con Charlotte y Albert a pesar de la pena que esta relación le produce, pena que finalmente le lleva a abandonar Wahlheim para dirigirse a Weimar intentando olvidar a Lotte. Werther sufre una gran pena al enterarse de la boda de Lotte y Albert.

Tiempo después regresa a Wahlheim, donde sufre más que nunca, ya que Lotte y Albert están casados. Cada día que pasa le recuerda que Lotte nunca podrá corresponder a su amor. Con pena por Werther y respeto por su esposo, Lotte decide que Werther no debe visitarla tan frecuentemente. Él la visita por última vez y después de recitar un pasaje de Ossian, ambos se besan. Lotte se encierra en una habitación y pide a Werther que se vaya. Werther sabía, antes de este incidente, que uno de ellos —Lotte, Albert o Werther— tenía que morir. Incapaz de hacer daño a otro ser humano, Werther no ve más opción que el suicidio.

Después de redactar una carta de despedida (para que fuera encontrada tras su muerte), le escribe a Albert pidiéndole dos pistolas con la excusa de que las necesitaba para un viaje. Albert recibe esta petición en presencia de Lotte; a ésta le pide que le mande las pistolas, a lo cual ella accede aunque temblando, pues intuye que Werther es capaz de suicidarse. Werther se quita la vida en el momento en el que suenan las campanas de medianoche en Wahlheim.

Tras el disparo, su criado encuentra su cuerpo moribundo; tardará varias horas en morir. Será sepultado a las afueras del cementerio, pues según la tradición los suicidas no merecen ser enterrados en un camposanto. Será su amigo Wilhelm quien narre el último tramo de la historia al final del libro.

Goethe mencionó en su primera versión de su ‘Römische Elegien‘, que su sufrimiento juvenil fue en parte inspiración para la creación de la novela.  El Goethe real, no ficcional, había cultivado la amistad del secretario Karl Wilhelm Jerusalem, cuyos tropiezos en su carrera, la banalidad de las tareas y la pasión amorosa por una mujer casada lo llevarían al suicicio.  La noche del 9 de junio de 1772, los dos amigos estaban presentes en un baile. En este evento social, Goethe conoció a la joven Charlotte Buff y su prometido, Johann Christian Kestner, un hombre mayor que ella. Goethe se enamoró instantáneamente de Charlotte. Goethe galanteó a Charlotte y la relación entre ambos entró en un ciclo de amistad y rechazo. Charlotte fue honesta con Goethe y le dijo que no había esperanza de una aventura. El 10 de septiembre, Goethe se fue sin despedirse. Los paralelismos entre este incidente y la novela “Werther” son evidentes.
Charlotte Sophie Henriette Buff (Wetzlar11 de enero de 1753 – Hannover16 de enero de 1828) fue la mujer en que se basó Johann Wolfgang von Goethe para el personaje de Lotte en Las cuitas del joven Werther. ¿Qué cuitas? Sufrir por amor lo llamábamos cuando decirlo en público daba vergüenza, por deseo correspondido o no, o en medio de los altibajos de cualquier romance tomado en serio. Buff se enamoró en 1768 y se casó el 4 de abril de 1773 con Johann Christian Kestner, Consejero de Legación de Hannover. Desde la temprana muerte de su madre en 1771, Lotte se ocupó del cuidado de su padre y de sus nueve hermanos pequeños.

Goethe conoció a «Lotte» el 9 de junio de 1772 en el baile oficiado por la tía abuela de Goethe, en un pueblo de los alrededores de Wetzlar. El baile se celebró con motivo del cumpleaños de Karoline Buff, la hermana mayor de Charlotte. Goethe tuvo que recoger y acompañar a Charlotte. Aunque en esa época cortejaba a la joven de 17 años Johannette Lange, Lotte le encantó por su bello aspecto exterior y carácter abierto. Como cuenta en el Werther, bailó con ella toda la noche y le agradó como Lotte entretenía a todos con juegos durante una tormenta.

No como aparece en el Werther el día del baile, sino un día después sucedió la «deliciosa escena» en casa de los Buff en Wetzlar. Cuando Goethe volvió, Lotte estaba cortando unas rebanadas de pan para sus hermanos. Este momento fue inmortalizado por F. Raab con una pintura basada en un grabado en cobre de Wilhelm von Kaulbach.

En la vida “real”, Goethe tuvo buena relación con los hermanos de Lotte, al igual que con Kestner, el prometido, cuando éste regresó. Se sentía abrumado por la imposibilidad de una relación efectiva con Lotte, por lo cual abandonó Wetzlar dejando una carta de despedida y se puso a escribir. En 1774 se publicó la novela Die Leiden des jungen Werthers.

Charlotte volvió a tener correspondencia con Goethe y esto hizo que para sus hijos fuera una buena influencia. En septiembre de 1816 Lotte viajó a Weimar por una semana para la boda de su hermana pequeña y se encontró también con Goethe. Fue un encuentro breve y formal.

Fugaces reflexiones:  La arriba anotada inhibición ante el inmenso universo poético de Goethe quizá encuentre su origen en el temor de sentir la sideral diferencia de magnitudes humanas que – en todo sentido – de él nos separan. La aglomeración de datos biográficos que lo retraten cabalmente, mas ante todo la usual escasez de  medios intelectuales para abarcar su producción, conducen sin duda a la inanidad de las frases para evaluar al hombre y algunas de sus obras. Poco propenso a confundir  uno y otras, o extrapolar desde un ámbito conclusiones aplicables a otro, grande es el riesgo de confundirlos cuando del “Werther” se trata.

El libro de Adolf Stahr – allende sus cualidades críticas – ayuda a deslindar ambos dominios. Enfoca desde el título las imágenes de mujeres en relatos y poemas goetheanos, sin eludir referencias a los probables seres de sangre, mente y carne que quizá hayan inspirado esos diseños imaginarios. Va de suyo que en ese tránsito de ida y vuelta no faltan referencias al propio escritor y a personajes no siempre secundarios que se cotejan sobre cada escenario.

Por alambicadas que resulten esas confrontaciones, sabia es la prevención del mencionado crítico e historiador alemán cuando recomienda no dejar que los “rasgos estereotipados” de personajes literarios archiconocidos (tales como Lotte y Werther) sustituyan — en la comprensión del texto y de sus críticos – las efectivas actuaciones y palabras que el creador o “autor” les ha impreso al describirlos. Recomendación superflua para los adoctrinados en las teorías literarias hoy en boga, saturadas de referencias oblicuas a la psicolingüística, al sexismo y a contextos extralingüísticos de múltiple gama.
Para el caso, aconseja no “comprarse” en la interpretación del “Werther” un retrato psicológico definitivo del Goethe de 25 años que lo diseñó, sino tener también en cuenta al Goethe de la ancianidad que continuaba retocando a su personaje, y que hacía esto conmovido por la emoción de la juventud presente en la memoria del viejo. Retoques que requerían el coraje moral e intelectual necesario para mantener incluido a Werther entre esas “naturalezas problemáticas” propias del primer romanticismo, para quienes ninguna “situación estable” de la existencia resultaba satisfactoria ni suministraba los medios de vivir de acuerdo con los propios valores, los de la “auténtica personalidad”. Naturalezas desmesuradas, en línea con los héroes antiguos víctimas de la “hybris” o sujetos a las pasiones adjudicadas a un Faust o a un Hamlet.

La única “tarea decente” que Werther aceptaría cumplir sería una que “no impusiese consecuencias forzosas al porvenir”, aquella que requiriese esmero y certeza solo para el instante presente, sin precisar de precauciones ni cuidados ulteriores. Con esa radicalidad seguía asumiendo el viejo Goethe las consecuencias del carácter que había cincelado para el “Werther” de sus años mozos.

La figura literaria de Lotte: Aquí nos incumbe Lottchen, mujer y personaje cincelados en el Werther, antes que el propio creador de la novela. Allí ella aparece, en ciertos aspectos, como la cabal contracara del evanescente enamorado. La sencilla determinación y firmeza con las que Lotte resiste el asedio sentimental de él, se erige en el escollo final contra el que Werther se va a pique. Quizás ella sea el personaje femenino más congruente de la poética novecentista alemana, con las circunstancias propias de la burguesía media desde la cual era emergente, y en las condiciones históricas que le dieron nacimiento literario. Tal vez así valga interpretarla, sin omitir en ese examen las palabras con las que habla de sí misma ni las opiniones que los otros personajes vierten sobre ella.

Lotte aparece como la segunda hija ( en orden de edades ) de un total de nueve que un funcionario modesto ahora viudo debe mantener, con el mayor decoro posible, en el pequeño pabellón de caza perteneciente a un noble. Cuando conoció a Werther tendría unos diecinueve años. La muerte de la madre le ha impuesto las tareas y responsabilidades de  una mamá, ama de casa, institutriz y niñera sustituta. No disfrutaba de las libertades juveniles que siquiera en escasa medida se tomaban las jóvenes de la época. Su rol le imponía mesura y sacrificios; siempre atenta a las consecuencias de sus actos, debía actuar previendo las consecuencias de los mismos. El padre advertía la precoz seriedad y madurez de carácter de la joven, que no adquirió una educación escolar esmerada. La ocasional lectura de algunos cuentos infantiles, novelas hogareñas y relatos románticos cubría la ínfima dosis de alimento espiritual necesario para su fantasía. Una equilibrada y serena tesitura anímica era lo primero que en ella saltaba a la vista, así como su ecuanimidad y aplicación al trabajo, sin perjuicio de una sana inclinación a la alegría y al baile. Así la conoció Werther, cuando ella ya estaba prometida en casamiento a Albert, un novio sensato, laborioso y aspirante a labrarse una decorosa situación económica. Ella aprecia esos dones de su prometido, lo considera y respeta en los marcos de un mesurado cariño. Un previo trato sentimental con un joven que había trabajado como escribiente de su padre naufragó cuando ese pretendiente fue presa de una imprevista demencia.
Lotte no parece haber tomado a lo trágico ese antecedente; la índole de su serena alegría atrae con fuerza el interés del joven Werther, quien confiesa a Lotte la atracción que siente por ella. Pero Lotte ya lleva en su mente un proyecto de vida como esposa de Albert. El carácter sólido y práctico de éste resalta en diametral contraste con el temperamento anhelante e insatisfecho del inestable Werther. Pero la personalidad “romántica” de este último enciende varios focos de atracción en el ama de la muchacha.

Un aura de época: La atmósfera de romanticismo y naturalismo mitificado que satura el clima sentimental de comienzos del siglo XIX, en especial entre los jóvenes de la pequeña burguesía y baja clase media, insuflaba en la sensata Lotte los anhelos de escapar de la trivialidad cotidiana y pregustar otros universos de la emoción y del intelecto. Ella compartía ese anhelo bien alemán de remontar las escalas de lo perfectible. Ya al inicio del relato epistolar del Werther – cuando en la noche del baile se desata una fugaz tormenta – ambos jóvenes se sienten mutuamente atraídos al contemplarla junto a una ventana, con lágrimas en los ojos y musitando el nombre de Klopstock, el gran poeta del sentimentalismo. La exaltación de Werther se derrama en el ruego de “nunca más oír ese nombre… pronunciado por otra boca que no fuese la de ella”.

Lotte, a su turno, paga pequeños óbolos de moneda sentimental fraccionaria a su esposo Albert, sabiendo que éste no los apreciará. Atenciones que, dispensadas a Werther y sumadas a la cinta roja de su vestido, se transforman para el advenedizo en explosivos alicientes de su pasión enamorada. No eran “inocentes obsequios”, pero la muchacha así los consideraba. “Ella no ve, no siente –  exclama Werther – que viene destilando un veneno que acabará matándonos a ambos…”

Desde el punto de vista de “ella”, se trata de gestos de compasión. Compasión con ese insano, hacia ese niño enfermo de amor. Acierta en los síntomas, no en la esencia de ese morbo. Hasta el grado en que es compasivo el comportamiento de Lotte, y en la medida en que compadecer es amar, la respuesta de Lotte es congruente con su sensatez. Pero Albert comprende lo que en Werther está ocurriendo y evita, cuando éste está presente, toda demostración de afecto hacia la prometida. Solo después de casados, cuando Werther regresa después de haber puesto distancia entre ellos, el esposo expresa su deseo de que ambos prescindan de la presencia del tercero. “La gente está empezando a murmurar”.

Estas palabras aniquilan la obnubilada “inocencia” de Lotte, aunque no rocen la seguridad de integridad pura que ella atesora. En la primera ocasión propicia transmite a Werther el deseo de Albert y lo hace con la noble entereza de su incólume dignidad femenina: “Compórtese usted como un hombre”.  Y el enamorado entiende muy bien que no se le ha pedido ser tan solo un “caballero”.

En el alma del poeta de carne y sangre, del real Goethe sufriente llevado por su arte a esas alturas de creador, quizás aquellas palabras hayan irrumpido con la violencia de un alud o bien ya estaban atemperadas por el proceso de elaboración conceptual imprescindible para dar forma a la escritura. No nos constan los instantes de ese proceso ni los que por entonces transitaba el corazón de Charlotte. Lotte, la imaginada, llegó en su inocente osadía a entregarse a un beso vedado. Werther, incitado a actualizar un gesto de hombría, solicita de su rival el préstamo de un arma de fuego para poder eliminarse. Un bonito modo de transferir a los sobrevivientes la duradera culpa.

     

El Goethe y la Lotte de la efectiva realidad fenecieron muchos años después y hasta es posible que hayan vuelto a verse. De ese presuntivo y fugaz reencuentro se hace cargo autoral el siempre egregio y sutil novelista alemán Thomas Mann en el relato titulado “Lotte in Weimar”,  escrito entre los años 1936 y 1939.

No era el primer cuestionamiento que caía sobre la imagen de Goethe. Sí uno de los pocos – quizás el único de esa alcurnia – que un grandioso escritor alemán dedica a cien años de distancia (y desde el voluntario exilio) al poeta y escritor de Weimar. Liberado de los resentimientos y rencores que hacia este último hubieron de albergar en su tiempo escritores más jóvenes, y no sujeto a la admiración un tanto servil que otros le dispensaban, Thomas Mann asume en este libro un sobrevuelo reflexivo y aun desapasionado sobre siglo y medio de una poco dichosa historia alemana. Y extiende esa aguda mirada sobre la figura y la mente de la original Charlotte Buff cuando imagina un diálogo de ésta – hipotéticamente sostenido cuarenta años después de los episodios narrados en el “Werther” – con un sagaz amanuense del genial poeta, cuando ella regresa a Weimar so pretexto de una visita a su hermana. Diálogo que no solo despoja de ciertos oropeles intelectuales y morales al inabarcable autor del Faust y de las Wahlverwandschaften (“Las afinidades electivas”), sino que despliega también el abanico de las presuntas sensaciones, emociones y recriminaciones todavía vivas en el alma de la sensible Lotte.

kalais  



 

Bettina Brentano, romántica y luchadora

    

No proletaria, pero madre burguesa, ilustrada y de coraje: Bettina Brentano

No es la primera vez. Cuando elijes mujeres para testimoniarles un homenaje en esta página, te señalan que es por temor o calculado disimulo. Que lo haces para ocultar el “machismo” inscripto en tus genes o bien como refugio ante la supremacía del género en notoria etapa ascendente.  Vaivenes de la μητριαρχία en la cambiante peripecia histórica humana, ver  https://www.youtube.com/watch?v=jS-B5EvVTwU .

Palidecida ya que no marchita tu admiración de siempre hacia las que luchan, emancipadas sin dejar de ser bellas, dicen que ya no recuerdas sino a las muertas. Que tan solo mencionas a las que brillaron en letras, artes y pensamiento, mas no a las hoy rebeldes contra el hogar opresivo o el burdel asqueroso. Si has exceptuado a tu madre de ese olvido, no fue a sus reclamos de igualdad y justicia que debió esa distinción sino al esmero, amor y sacrificio prodigados a quienes dependían de ella: tu padre y tú mismo.

Con pertinaz hábito adquirido vuelves a las heroínas de siempre, tal vez ultraidealizadas sin admitir parangón con las “madres coraje” que también lo merecen. Usas como pretexto las ínfulas que una infantil curiosidad y el afán investigativo tejen en torno de tus sienes. Sírvanles por lo menos a quienes con sufrida paciencia asisten a tus cursos de alemán, aptos más para el divague pretencioso que para una genuina distribución del pan intelectual.

Hoy te crees convocado a honrar a una romántica de comienzos del siglo 19, época que parece haber afianzado el concepto mismo del romanticismo alemán e inglés como una rebelión contra el neoclasicismo y la ilustración, en nombre de un sentimentalismo bienintencionado capaz de irrogarte escozor ya cuando atravesabas tu propia adolescencia. Lo haces en memoria de Elisabeth Katharina Ludovica Magdalena Brentano, nacida en Frankfurt am Main en abril de 1785 y fallecida en Berlin el 20 de enero de 1859, escritora, novelista, musa tal vez de otras “almas bellas” de su tiempo y hermana del poeta Clemens Brentano. Descendían ambos de una familia italiana oriunda de la Lombardía. Su abuela Sophie von La Roche  fue amiga talentosa de los poetas Wieland y Goethe, quienes fomentaron los vínculos de la nieta (a quien llamaban Bettina)  con personalidades del mundillo literario, entre ellos el poeta Achim von Arnim.

Bettina von Arnim. Quelle: PG 0681f866

De familia burguesa acomodada, a la muerte de la madre Bettina fue hospedada desde 1794 en un convento de ursulinas y educada por su abuela en Offenbach. Desde 1802 vivió residió de nuevo en Frankfurt/Main, donde recibió una esmerada educación privada, especialmente en dibujo y composición musical, incluyendo armonía, contrapunto y estética de sonidos. Fallecida su íntima amiga Caroline von Günderrode, Bettina mantenía un asiduo intercambio epistolar con su hermano Clemens Brentano, correspondencia que ella dio a publicidad en 1844.
También, sin que la amedrentara la diferencia de edades y experiencias, entabló una rica e imaginativa correspondencia con Johann Wolfgang Goethe, a quien conoció en sucesivas visitas a Weimar (1807, 1810 y 1811). Esas cartas fueron dadas a la imprenta en 1835. No está demás recordar que Goethe había nacido en Frankfurt en 1749 y murió en Weimar en 1832.

Bettina contrajo matrimonio en 1811 con Achim von Arnim y tuvieron siete hijos, aunque no se veían a menudo ya que ella había elegido vivir en Berlin y él prefería hacerlo en una hacienda campestre. En 1831 murió Achim, y Bettina se instaló de modo definitivo en la capital de Prusia, donde se hizo activista por los derechos de la mujer. Supo elaborar sus cartas como “novelas epistolares” – un poco en la línea de “Las cuitas del joven Werther” .- A los cincuenta años publicó su primer libro, “Intercambio epistolar de Goethe con una niña “(“Goethes Briefwechsel mit einem Kinde”,1835), iniciado en 1807, posteriormente reelaborado y ampliado con cartas inventadas por ella. Se han descubierto los originales de las cartas y por ellos se ha visto el proceso de reelaboración que sufrieron desde la serena “impersonalidad” de Goethe hasta la versión cálida que de ellas ofreció la autora.

La actitud feminista de Bettina incluía una activa vida política que se expresó en Este libro pertenece al rey (1843). Dedicada al monarca de Prusia, era una sátira social en forma de diálogo entre una mujer y la madre de Goethe y un cura y un alcalde, representantes de la Iglesia y del Estado. Se reúnen para hablar de la situación del país y Bettina pone en boca de la madre de Goethe sus propias opiniones, muy críticas sobre las irregularidades de la administración y la política restauradora que se llevaba entonces; sugiere una monarquía constitucional y hace propuestas concretas para paliar la creciente miseria del proletariado.

Cuando estalló en 1844 una revuelta entre los tejedores de Schlesien (Silesia), las autoridades acusaron a Bettina de haberla propiciado con las investigaciones previas que había efectuado  para escribir su Libro de los pobres, por lo cual renunció a darlo a la imprenta. La obra abarca hasta la época inmediatamente anterior a la  Revolución alemana de 1848  (un clic permite leer detalles de ese movimiento y de sus similares en Austria, Francia y otros lugares).   Independiente y desenvuelta, Bettina gozó de una reputación de epistológrafa sensible y apasionada, pero también de musa romántica, sensible a la cuestión social. A lo largo de su vida, Bettina von Arnim fue adhiriendo a las ideas socialistas; se encontró con Karl Marx y defendió a los judíos y tejedores de Silesia.

Bettina sello

Bettina (Catharina Elisabetha Ludovica Magdalena) von Arnim geb. Brentano

Angaben zur Person http://gutenberg.spiegel.de/autor/bettina-von-arnim-21Geboren am 4.4.1785 in Frankfurt/Main; gestorben am 20.1.1859 in Berlin.

Die Autorin entstammt einer in Frankfurt am Main etablierten italienischen Handelsfamilie. Nach dem Tode der Mutter wurde sie seit 1794 in einem Ursulinenkloster, von ihrer Großmutter, Sophie von La Roche, in Offenbach erzogen. Seit 1802 lebte sie überwiegend in Frankfurt, dort erhielt sie Privatunterricht, u.a. in Kompositionslehre und Zeichnen. Mit ihrem Bruder Clemens Brentano unterhielt sie eine intensive Beziehung, zahlreiche Briefe zwischen ihnen hat sie 1844 selbst veröffentlicht. Seit 1799 war sie mit Karoline von Günderode befreundet. Die enge Beziehung zu Goethes Mutter (seit 1806) und schließlich auch zu Goethe (Besuche in Weimar 1807, 1810 und 1811) ist Grundlage des 1835 veröffentlichten Briefwechsels.
1802 lernte sie Achim von Arnim kennen, als dieser ihren Bruder besuchte. 1811 heiratete sie ihn; die Zeit der Ehe (mit sieben Kindern) verbrachte sie bis 1817 auf  Arnims Gut Wiepersdorf, dann meist getrennt von ihrem Mann bis zu seinem Tode 1831.
Erst nach dem Tode ihres Mannes begann sie die Briefwechsel zu publizieren. Durch das Goethe-Buch wurde sie schnell berühmt und engagierte sich auch politisch. Sie setzte sich für die Wiedereinstellung der in Göttingen entlassenen Brüder Grimm ein und erwirkte, daß der preußische König Friedrich Wilhelm IV. die beiden 1840, unmittelbar nach seiner Inthronisation, nach Berlin berief. Die fiktiven Gespräche zwischen der Mutter Goethes und der Mutter des Königs, die sie 1843 herausgab, enthalten viele sozialkritische Ansätze. Das Buch wurde in Bayern und auch in Preußen verboten. Zur Armenfrage plante sie 1844 eine große Dokumentation; die Veröffentlichung unterblieb, als der Weberaufstand in Schlesien ausbrach und von der Preußischen Armee verhindert wurde.
Den Aufstand von 1848 erlebte sie in Berlin; anonym veröffentlichte sie in diesem Jahr eine Polen-Denkschrift (»An die aufgelöste Preußische National-Versammlung«). Sie stand den Ideen der Frühsozialisten nahe (1842 traf sie sich vermutlich mit Karl Marx), hielt jedoch zugleich an der Idee eines »Volkskönigs« fest.

In dem “Tagebuch zu Goethes Briefwechsel mit einem Kinde” schreibt Bettina über ihre Liebe für Goethe. Wenn sie ihre Liebe beschreibt, erwähnt sie “Mignon,” eine Figur aus Goethes Roman “Wilhelm Meisters Lehrjahre.”

Wenn das Ideal der Romantik eigentlich die Einheit aller Kunstformen ist, dann hat Goethe eine Gestalt geschaffen, die diesem Ideal entsprach. Diese Gestalt ist Mignon, ein Kind in Goethes Bildungsroman und (teils) verschlüsselter Autobiographie, Wilhelm Meisters Lehrjahre.

Mignon ist eine romantische Gestalt, weil ihr ganzes Leben aus Kunst besteht. Sie ist das Theater — sie ist die romantische Literatur — sie schreibt Gedichte. Und sie ist die Musik — sie singt. Mignon ist daher eine wichtige Gestalt fuer die romantische Literatur und Musik. Mignon erscheint im Roman zunächst als Mitglied einer Gruppe von fahrenden Seiltänzern, Springern und Gauklern. Von Wilhelm Meister, dem Helden des Romans, wird sie auf zwölf bis dreizehn Jahre geschätzt; sie spricht gebrochen deutsch, mit italienischen und französischen Einsprengseln. Über ihre Herkunft kann er zunächst nur erfahren, dass ihr Bruder, der ebenfalls zu den Zirkusleuten gehörte und wegen seiner Geschicklichkeit „der große Teufel“ genannt wurde, gestorben ist. Als Mignon vom Leiter der Truppe geschlagen wird, kauft Wilhelm sie frei. Fortan ist sie seine Dienerin, eine Position, die sie auf eigenwillige Art, aber mit Hingabe und Einfühlungsvermögen ausfüllt. Im Verlauf der Handlung nehmen Wilhelm und Mignon zunehmend die Rolle des Vaters und des Kindes an; Mignon entwickelt eine leidenschaftliche Bindung an Wilhelm. Nach einer erfolgreichen Hamlet-Aufführung unter Wilhelms Leitung will sie sich in sein Bett schleichen, muss aber zur Kenntnis nehmen, dass eine Unbekannte ihr zuvorgekommen ist.

Bettina Mignon

              Mignon

Kennst du das Land, wo die Zitronen blühn,
Im dunklen Laub die Goldorangen glühn,
Ein sanfter Wind vom blauen Himmel weht,
Die Myrte still und hoch der Lorbeer steht?
Kennst du es wohl?
Dahin, dahin
Möcht ich mit dir, o mein Geliebter, ziehn!

Kennst du das Haus? Auf Säulen ruht sein Dach.
Es glänzt der Saal, es schimmert das Gemach,
Und Marmorbilder stehn und sehn mich an:
Was hat man dir, du armes Kind, getan?-
Kennst du es wohl?
Dahin, dahin
Möcht ich mit dir, o mein Beschützer, ziehn!

Kennst du den Berg und seinen Wolkensteg?
Das Maultier sucht im Nebel seinen Weg.
In Hoehlen wohnt der Drachen alte Brut.
Es stuerzt der Fels und über ihn die Flut.
Kennst du ihn wohl?
Dahin, dahin
Geht unser Weg.
O Vater, lass uns ziehn!

J.W. Goethe

Von Mignons Liedern in Goethes Text ist dieses besonders wichtig für ein Verständnis von Bettina und ihre Liebe für Goethe.” Die Liebe in diesem Lied ist sehr stark, aber oft verwirrend. Vor allem beschreibt es eine Liebe für eine Landschaft, für die Natur im Süden. “Kennst du das Land?” Mit dieser Frage am Anfang des Gedichts, sehen wir Mignons Sehnsucht für ein anderes Land als Deutschland. Wo liegt dieses Land? Es gibt blühende Zitronenbäume dort und die Orangen sind so wunderbar, daß sie in der Dunkelheit wie Gold glühen. Der Wind ist sanft, nicht stark und mächtig, sondern bequem. Dieses Lied wird von dem Herzen gesungen. Es ist eine Liebe für ein Land, das als Gegensatz zu Deutschland existiert. Es ist ein Gedicht über eine vergessene Heimat, einen südlichen Ort.

Das Gedicht geht weiter und beschreibt ein Haus und danach Berge. Es wird genauso geschrieben wie das Land beschrieben wird. Und am Ende fragt Mignon Wilhelm, “Kennst du es wohl?” Die Sehnsucht ist so stark in diesem Satz. Mignon will, daß auch Wilhelm ihre Heimat kennenlernt. Sie will ihre Liebe für diese verlorene Heimat mit ihm teilen. Wenn er ihre Sehnsucht versteht und ihre Heimat besucht, dann wird er auch sie verstehen.

Betinna von Arnim benutzte dieses Gedicht um ihre eigenen Gefühle zu zeigen. Sie sieht Parallele zwischen sich selber und Mignon. Kennst du mich?, fragt sie Goethe. Verstehst Du mich? Durch ihren Verweis auf “Mignon,” die eine Verkörperung der Sehnsucht nach der verlorenen Heimat darstellt, stellt Bettina ihre eigenen Gefühle dar. Wie Mignon zu Wilhelm, so will Bettina zu Goethe sein. In ihrem Lied hat Mignon Wilhelm “Geliebter”, “Beschützer”, und “Vater” gennant. Diese sind die Rollen, die Goethe für Bettina auch erfüllen sollte. Das wird ganz klar in dem Monument, das Bettina entwarf, nachdem Goethe gestorben war. Da wird Goethe gezeigt, wie Bettina ihn im Sturm erlebte.

Rara microciudad laziale

Si el diccionario académico veda el uso del adjetivo “lacial”, recurro a la voz laziale  con el significado de laziale  [dal lat. Latialis]. – Del Lazio, regione storica e geografica dell’Italia centrale.- Vericuetos terminológicos no debilitan las notas donde Evelina Di Lauro ilustra en imágenes y palabras sus experiencias de viajera siempre vestida con elegancia.

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This is a charming hill town called Civita di Bagnoregio in the outskirts of Rome. Just 90 minutes drive from chaotic Rome lies a very calm village.

A gem on the hill, Civita di Bagnoregio is a little rustic Italian  hill town. What is most interesting of Civita di Bagnoregio is that it lies on an ever eroding rock. Due to erosion, Civita and Bagnoregio are no longer connected via their donkey path.

The grandiose entrance to this little simple countryside town is the only passage to get up. There are no tours to get to this jewel on the hill. It is Italy’s best kept secret and can only be visited by private trip.

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According to our driver, the young population has moved away to modern cities and the elderly are slowly relocating leaving less than 80 residents in Civita di Bagnoregio. Our visit was quite deserted due to the lack of population but lovely nonetheless.

There is a main square where the remaining residents gather. This is where donkey races, festivals and any other activity take place.

Filled with small lanes, luxurious doors and windows I could sense the middle age and Renaissance influence.  I truly enjoyed the Italian style of the town. It is quite a unique feel to visit Italy without tourists and only residents who have always lived in this small town.

Civita di Bagnoregio, a true Italian feel!

Until next time,

                                                 Evelina



 

Mujeres de la Reforma

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Recordemos un cuadro de Lucas Cranach el Joven donde vemos a Martin Luther rodeado por algunos de sus colaboradores, todos ellos hombres. Mas la secuaz que prestó máxima ayuda al reformador, su esposa Katharina von Bora, no aparece en esa pintura, aunque ya había merecido su retrato en 1528  por la mano maestra de Cranach padre. Quedasen o no registradas en celebrados lienzos, destacadas mujeres  contribuyeron al avance del impulso reformista cuyo inicio de ejecución suele ser resaltada en los almanaques el 31 de octubre de 1517, fecha en la cual el  monje agustino habría fijado sus 95 tesis contra la venta de indulgencias sobre el portal de la iglesia del castillo ducal de Wittenberg, hoy sita en el Land de Sachsen-Anhalt.

Aunque suscitado por ese “quingentésimo” aniversario, no incumbe a este blog adherir a las celebraciones del medio milenio de ese acontecimiento, ni repudiarlas so pretexto de ateísmo o de los 37 millones de euros que aquellas les cuestan (como mínimo) a los sostenedores del presupuesto alemán. Hijo de una madre evangélica no sectaria y de un padre librepensador bautizado en el catolicismo, el redactor de estas líneas considera como su deber de improvisado docente insertar una referencia tangencial al tema y aprovecharlo para la práctica lingüística de unos breves textos. Si de ese escueto aporte emanase alguna discusión ulterior, tanto mejor. Bastaría para el caso una parca apreciación del rol que algunas esclarecidas damas del siglo XVI asumieron en la difusión de un movimiento que imprimió sus caracteres peculiares en la identidad nacional de varios pueblos europeos, y aun del mundo. Cada uno decidirá si prefiere o le conviene continuar tolerando que los respectivos cuadros eclesiásticos – apoyados en su semioficialización por los estados – le esquilmen “legalmente” y mes a mes diezmos de sus ingresos.

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  Monumento a K. Bora                        M. Luther y K. von Bora (tabla)

Katharina von Bora: Fallecida en diciembre de 1552, podemos llamarla también Käthe Luther por el vínculo que la unió con el fundador del protestantismo. Hija de un hogar de la nobleza empobrecida, a los seis años fue enviada a una escuela conventual y de ahí a un convento cisterciense. Allí leyó los primeros escritos de Martin Luther y se fugó en compañía de otras hermanas en 1523, buscando refugio en Wittenberg, donde Luther les procuró albergues y esposos. Käthe declaró que, de contraer matrimonio, solamente lo haría con él. Se casaron en 1525, el año en que recrudecieron las rebeliones de los campesinos, vituperadas incluso por el propio reformador. La esposa comenzó a ordenar la habitación de ambos en el convento de agustinos donde él vivía, mientras proliferaban las hojas volantes injuriosas que sus adversarios católicos les dedicaban y Erasmo de Rotterdam los elogiaba. Aunque Luther recibía emolumentos como profesor de teología, solía darlos a mendigos y desamparados. Käthe administraba lo mejor que podía los requerimientos económicos del establecimiento y sus anexos, como la huerta y la laguna proveedora de pescados. Llegó a fabricar cerveza y extendió las actividades a la cría de algún ganado, el cultivo de árboles frutales y la instalación de una viña. Él la llamaba, en broma, “Herr Käthe” a raíz de la intensa actividad que desplegaba. El matrimonio tuvo seis hijos propios y varios más adoptados, sin contar el personal de trabajo y servicio, los invitados y los estudiantes que allí se hospedaban. Ocupaban todas las instalaciones del antiguo convento. Y era Katharina la que se las arreglaba para conseguir provisiones y mantener en funcionamiento la finca, entre súplicas y reproches que su marido a veces criticaba con las palabras: So haben die Weiber noch eine schärfere Waffe als die Zunge, nämlich die Tränen. Was sie mit Reden nicht erreichen könnten, erlangen sie mit Weinen».

De Käthe Luther solo ha quedado una misiva personal; pero las que su esposo le dirigía en sus viajes la muestran y ensalzan como una madre y administradora ejemplar. En 1542, cuatro años antes de morir, Luther redactó su testamento en el que encomendaba a Melanchton y otros amigos la tutela de Katharina y los hijos. Las leyes no otorgaban a una viuda la capacidad jurídica plena. Tras el fallecimiento de Luther en 1546, Käthe heredó los bienes conyugales. Pero la peste y las guerras de Esmalcalda (der Schmalkaldische Krieg) devastaron a Wittenberg y a las posesiones heredadas, que ella intentó reconstruir y defender. Los amigos de Luther se desentendieron de ella y de sus hijos. Las donaciones que ciertos nobles enemigos del Emperador o burgueses adinerados hacían llegar al movimiento reformador desaparecieron, pero algunos socorros del rey de Dinamarca la ayudaron a sobrevivir. En 1552, en uno de sus traslados escapando de la peste con los hijos, saltó del carruaje que los transportaba y Käthe enfermó. Murió en Torgau, donde yacen sus restos y hay un museo dedicado a su memoria. – Fuente: Ökumenisches Heiligenlexikon https://www.heiligenlexikon.de

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Katharina Schütz Zell

Katharina Schütz Zell – 

Hoy situada en Francia, la ciudad de Straßburg (Strasbourg en francés) posee una larga historia como ciudad libre dentro del sacro imperio romanogermánico. Allí nació Katharina Schütz en 1497 o 1498, en una familia de la burguesía media  que le impartió una buena educación. Leía y escribía el alemán de la época, y aprendió luego algo de latín. Ya desde la infancia se interesó en temas religiosos y después conoció a un joven sacerdote llamado Matheus Zell, adscripto a la Catedral, cuya prédica de sesgo luterano asimiló con beneplácito. Cinco años más tarde contrajeron matrimonio, siendo entonces sancionados con la excomunión episcopal. La esposa hizo públicas defensas de su nuevo estado y no escatimó reproches contra la vida licenciosa de muchos clérigos. Fue una primera demostración de su criterio independiente e igualitario, cualidades siempre reconocidas y admiradas por el esposo. Katharina se tomó en serio la obligación presbiteriana de dar hospitalidad a reformistas perseguidos, entre ellos algunos franceses – incluyendo el propio Jean Calvin – que estaban en camino hacia Genf (Genève). Participaba en las discusiones teológicas de todos ellos y se ganaba su respeto por la inteligencia que  desplegaba.         Straßburg era por entonces un sitio sobremanera tolerante con las diversas orientaciones religiosas que pululaban entre sus muros, aun con los anabaptistas considerados como herejes por católicos y protestantes. Katharina no se limitó a refugiar a disidentes de otras regiones, sino que amparó a viudas, huérfanos y enfermos de su propia ciudad. Pero también protegió a un nutrido grupo de fieles que acompañaba a un párroco disidente de la ciudad de Kentzingen, obligados a huir de allí. Cumplía esas tareas sin dejar por ello de redactar numerosas cartas y panfletos para confortar a esposas de luteranos que habían tenido que abandonarlas a raíz de las persecuciones, así como consejos de catequesis, notas devocionales, meditaciones bíblicas y aun un sermón. Sostenía correspondencia escrita con reformadores de otras ciudades de Europa, entre ellos las hermandades hussitas de Bohemia, precursoras del movimiento protestante. Soportó muchas críticas y denuestos, siempre apoyada por su esposo. Sus dos hijos murieron durante la infancia y ella lo interpretaba como un castigo divino. Zell falleció en 1548. Katharina, tras elaborar su duelo en una breve estadía en Basel, prosiguió con los estudios bíblicos y las obras de misericordia. En 1562 presidió el funeral de un espiritualista y anabaptista seguidor de Caspar Schwenkfeld, cuando nadie en la ciudad se animó a hacerlo. Ya estaba enferma en ese momento y poco después falleció. No fue la única con iguales o mayores méritos entre las consortes de pastores reformistas de su tiempo. Su autonomía de criterio y acción nunca se vio constreñida por el fiel acatamiento a las reglas de vida emergentes de las sagradas escrituras, del modo en que ella las entendía en su meditada interpretación. Mereció de su esposo y de sus conciudadanos el justiciero apelativo de Kirchenmutter Straßburgs.  De 1556/57 data una misiva pública que, entre otras, dirige a los conciudadanos de Straßburg y dice así, en lengua alemana modernizada para esta publicación: „Die armen Täufer, über die ihr so grimmig erzürnt seid und die Obrigkeit allenthalben gegen sie hetzt wie ein Jäger die Hunde auf ein Wildschwein und Hasen: Sie bekennen doch Christum den Herrn auch mit uns … im Hauptstück, darin wir uns vom Papsttum getrennt haben, nämlich die Erlösung Christi, auch wenn wir uns in anderen Dingen nicht einigen können. Soll man sie deswegen verfolgen – und Christus in ihnen, den sie mit Eifer bekennen und den viele von ihnen bis ins Elend, Gefängnis, Feuer und Wasser bekannt haben?“… „Alle haben sie zu uns kommen dürfen. Was haben uns ihre Namen angegangen? (Gemeint ist: Was gehen uns ihre Namen an?) Wir sind auch nicht gezwungen gewesen, jedes Meinung und Glaubens zu sein; sind aber schuldig gewesen, einem jeden Liebe, Dienst und Barmherzigkeit zu erweisen. Das hat uns unser Lehrmeister Christus gelehrt.“

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 Argula von Grumbach (1492-1563)

Nombre de origen: Argula von Stauff, nacida en Regensburg (ciudad bávara rebautizada en español como “Ratisbona”). Sus padres eran Freiherren, o sea nobles titulares de una baronía. Aprendió a leer de muy pequeña y al cumplir diez años su padre le regaló – contra la opinión de consejeros franciscanos – una valiosa Biblia editada por Koberger en traducción preluterana. A los 16 es presentada en la corte muniquesa a la reina Kunigunde, hija del Kaiser Friedrich III, donde afirmó su temperamento religioso con vivencias del entorno cortesano y político. Sus padres murieron de una plaga 1509 y ella fue casada en 1516 con Friedrich von Grumbach, fallecido en 1530, con quien tuvo cuatro hijos. De éstos, el único sobreviviente fue educado en la doctrina protestante. Luther había publicado ya sus primeros tratados en 1520 y finalizado su traducción del Nuevo Testamento en 1522. Argula leyó esas obras y comenzó a escribirse con su autor y otros eminentes protestantes. Los gobernantes de Bayern (Baviera) habían prohibido en el reino la recepción de los escritos luteranos. En la Universidad de Ingolstadt fue arrestado un joven profesor, antes estudiante de la misma, Arsacius Seehofer, y obligado a retractarse. Argula escribió al rector y al consejo universitario en pleno, reclamando contra la medida e invitándolos a debatir con ella en alemán y sobre la base de la Biblia traducida. Termina su demanda con las palabras: „Ich habe euch kein Frauengeschwätz geschrieben, sondern das Wort Gottes als ein Glied der christlichen Kirche.“ (“Yo no he escrito chismes de mujer para ustedes, sino la Palabra de Dios, como un miembro de la iglesia”)El debate con el profesorado universitario nunca fue aceptado. Argula von Grumbach ni siquiera fue considerada digna de recibir una respuesta de la universidad de Ingolstadt. Pero los protestantes imprimieron y distribuyeron su escrito, el cual en solo dos meses se reprodujo en 13 ediciones. También defiende a Seehofer en una misiva dirigida al propio duque Wilhelm von Bayern, quien tampoco la encuentra merecedora de una respuesta. Además deja cesante de su cargo al esposo de Argula por no haber impedido a ésta el escribir dichas cartas. Esa sanción causa serias dificultades económicas a la familia. Dado que Friedrich von Grumbach continuó siendo hasta su muerte en 1529 un firme creyente del catolicismo, se ha ido agrietando el vínculo matrimonial. Sin embargo, la noble disidente sigue en su tarea de estudiosa y escritora. En una carta de 1524 al burgomaestre y al consejo comunal de la ciudad de Regensburg reclama el cese de las persecuciones a las mujeres que hubiesen adherido al protestantismo:
“Liebe Brüder, seid eingedenk, dass Euch Gott zu Hütern und Aufsehern gesetzt hat, nehmet wahr der Seelen in Eurem Gebiet, nicht mit Gold oder Silber erkauft, sondern mit einem teuren Wert des rosenfarbenen Bluts des Herrn Christus. Es ist Zeit, aufzustehen vom Schlaf; denn unser Heil ist näher, denn da wir gläubig wurden. Lasst uns ritterlich wider die Feinde Gottes kämpfen; er wird sie erschlagen mit dem Hauch seines Mundes. Das Wort Gottes muß unsere Waffe sein – nicht mit Waffen dreinzuschlagen, sondern den Nächsten zu lieben und Frieden untereinander zu haben. Das ist die Ursach, dass ich hab gewagt, Euer Lieben zu schreiben und zu ermahnen. Es ist Zeit, dass die Steine bei uns schreien ».                                    Y finaliza escribiendo: „Ja, wenn ich allein sterbe, so werden doch hundert Frauen wider sie schreiben. Denn ihrer sind viele, die belesener und geschickter sind als ich.“ (“Por cierto que aunque muera yo sola, comenzarán cien mujeres a escribir en contra de usted. Pues entre ellas hay muchas que son más eruditas e ingeniosas que yo”). En ese momento, sólo los escritos de Martin Luther habían sido tan ampliamente propagados.

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Elisabeth zu Calenberg: (1510-1558) –  Herzogin Elisabeth von Calenberg-Göttingen – llamada más tarde “Reformationsfürstin”– aunque limitada en sus atribuciones principescas por disposiciones testamentarias y jurídicas que restringían su espacio de actuación. A los 30 de su edad entró en contacto con personeros y escritos de Martin Luther. Desde 1542 tuvo como consejero personal al teólogo Antonius Corvinus, discípulo de Luther y de Melanchton en Wittenberg, autor de las nuevas reglamentaciones que regirían la vida de los conventos reformados sujetos a la jurisdicción de la princesa. Este y otros contactos intelectuales con pensadores luteranos despertaron en la inteligente duquesa las condiciones espirituales que la revelarían como laientheologische Schriftstellerin (autora laica de escritos teológicos). A los quince años había sido dada en matrimonio al duque Erich I. von Braunschweig-Lüneburg, con quien tuvo cuatro hijos. Vivió en la residencia ducal de Münden, luego en Hannover y después cerca de su segundo consorte en Ilmenau. Ya durante su primer matrimonio había mostrado las garras de su carácter: al saber la existencia de una amante del duque y tras haberlo conminado en vano a dejarla, inició contra ella un proceso de hechicería del cual la ilegítima logró escapar, no así algunas de sus supuestas cómplices, que fueron condenadas a la hoguera. Lejos de aplacarla, esta trágica victoria parece haber reforzado su autoconfianza y el respeto que infundía. Ya no ocultó sus convicciones reformistas, recibía el sacramento eucarístico en ambas especies y profundizó sus estudios teologales. Sus enemigos no ponían en entredicho su fe, pero la acusaban de “Herrschsucht” (autoritarismo) y de un “hemmungslosen Machttrieb” (insaciable búsqueda del poder). Cuando su hijo Erich II asumió en 1546 las riendas del gobierno y a poco de ello se convirtió al catolicismo para estar a bienes con el Kaiser Carlos V, empeñado en resucitar la unidad de la cristiandad universal, finalizó el influjo prorreformista de Elisabeth. Sin embargo, sus escritos no impresos continúan siendo estudiados. Bien sabía que Pablo de Tarso había prohibido a las mujeres las discusiones teológicas (1. Corintios, 14,34), pero sabía asimismo que las tradiciones valiosas no deben quedar soterradas sino reflorecer. No fue una “santa” como su tocaya del siglo XIII. Gobernó y luchó por su poder con la pasión y los implacables instrumentos represivos que la política de su tiempo (y de todos los tiempos) estilaba. Como ejercicio imaginativo, invito a las lectoras y los lectores de este post inferir cuál habría sido la conducta política de nuestras Evas y Cristinas si les tocaba actuar en el siglo de las guerras de religión. De paso, reflexionemos sobre la utópica e ilusoria bendición de sociedades regidas por el revanchismo feminista.

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Con las breves semblanzas que anteceden no se busca añadir una sección de “hagiografía” a las muchas que ya contiene este blog. Convergen en el post dos incitaciones: una de ellas, coyuntural, proviene de la celebración universal (no solo alemana) de los 500 años del inicio de la reforma luterana, ya desde mediados del 2016; la otra, permanente en quien esto escribe, la admiración siempre profesada hacia las mujeres excepcionales (¿hipoteca materna?).

La conversión espiritual y entrega a sus íntimas convicciones de las ilustres damas aquí recordadas, es solo un ápice del esfuerzo y sacrificio que valientes mujeres de todo tiempo y color han sabido mostrar en millones de años de existencia humana sobre la Tierra. De esa heteróclita marea vital, las nombradas emergen aquí por instantes para volver a la gran masa no individualizable, apenas se cierre esta hoja. Cada una, actuando en su ámbito y respondiendo a las exigencias del medio social y político que le tocó afrontar, fue tenaz e implacable, dulce e irascible, sumisa y díscola a su modo. En cualquier caso, no fueron santas aunque así se las anote en los calendarios del movimiento reformista. Un avatar, este último, de la aventura inaugurada por el cristianismo sobre los hombros de religiones  más antiguas. Una ruptura más en las múltiples disgregaciones de culturas, estirpes, pueblos y naciones que con su oleaje nos depositaron, apenas hoy, sobre este flanco de arenas movedizas… ¿la patria?

Ese avatar derivó, desde ya, de “causas” que cada historiador ensambla a su manera, y generó “efectos o consecuencias” en cuya elucidación siguen trabajando intérpretes apoyados en las muletas de las ideologías interesadas. Las más individualizantes zahieren con facilidad la figura en apariencia tosca e irritable de Martin Luther y los presuntos defectos de sus continuadores. Las interpretaciones socioeconomicistas  extrapolan de allí la ruptura del orden medieval, el ascenso de la burguesía como clase dominante y el firme (¿inextirpable?) modo de producción capitalista. En el medio, disolviéndose en las brumas de los gases de invernadero, los seres humanos cada vez más aislados y acechándose a raíz de la carencia de una religión. Ya se sabe: dios ha muerto.-

Carlos Haller, en Mar del Plata enero 2017

Fuentes http://www.frauen-und-reformation.de/?s=bio&id=18

Datos detallados http://www.frauen-und-reformation.de/?s=bio&id=20

Schütz http://www.encyclopedia.com/women/encyclopedias-almanacs-transcripts-and-maps/zell-katharina-schutz-c-1497-1562

Argula https://www.heiligenlexikon.de/BiographienA/Argula_von_Grumbach.html

Revista “Deutschland” https://www.deutschland.de/de/news/nicht-nur-manners

Ökumenisches Heiligenlexikon https://www.heiligenlexikon.de                                             Video 2 https://www.youtube.com/watch?v=VRrgefjCJmI

Hilaire Belloc, Europa y la fe –(Trad. de E.A. Lanús)-Bs.Aires, Sudamericana-Huemul 1967.

Roland Mousnier, Los siglos XVI y XVII (en: Hist.Gral. de las Civilizaciones, Barcelona, ed. Destino 1958).



            

Lista de posts año 2016

 25 dic. 2016 – El avión ruso que se estrelló esta mañana en el Mar Negro llevaba a 92 personas a bordo. Muchos de los pasajeros eran miembros del coro Alexándrov del ejército ruso que viajaban a Siria para ofrecer un concierto a los soldados acantonados allí. Su muerte ha causado conmoción porque los cantantes y bailarines eran muy populares en Rusia. Este blog les rinde homenaje.- ch

Lista de posts de kalais  en su blog Año 2016   

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Weihnachtsfeier: Adventskerzen on diciembre 20, 2016

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